Houston quiere un anillo y Harden es su mejor baza

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Fuente: Derral Chen
Fuente: Derral Chen

Son demasiados años sin que los Rockets estén entre los grandes favoritos para conseguir un anillo de campeón de la NBA. Los años de Olajuwon y Clyde Drexler fueron gloriosos pero a partir de ahí nada de nada. En Houston quieren recuperar esa grandeza y esta temporada han puesto la primera piedra para conseguirlo.

Al principio de temporada se pensaba que los Rockets serían uno de los equipos que lucharían por evitar el peor récord de la liga, pero los expertos se equivocaban. Desde los despachos de Houston se comenzó a realizar un trabajo excelente para poder crear un equipo competitivo. Kevin McHale seguiría siendo la mano ejecutora desde el banquillo pero con un roster completamente diferente al del año anterior: Luis Scola amnistiado; Goran Dragic, Kyle Lowry, Jordan Hill… Chandler Parsons y Greg Smith son los únicos que continuaron formando parte del equipo.

A partir de aquí empiezan los movimientos en los despachos de Houston, donde la primera opción es el mediático base Jeremy Lin que era agente libre restringido de los Knicks. Los Rockets hacen una propuesta que desde New York no igualan y Lin vuela hacia Texas. Sin embargo, la necesidad de un pívot para apuntalar el juego interior es fundamental y la apuesta de los Rockets será Omer Asik que en Chicago estaba limitado a ser un suplente más.

Desde Milwaukee llegaba Carlos Delfino como especialista defensivo en el perímetro a cambio de Samuel Dalembert. El verdadero pelotazo llega dos días antes del comienzo de la temporada, cuando Houston consigue el traspaso de James Harden desde Oklahoma a cambio de Kevin Martin y Jeremy Lamb. La locura se desata en Houston cuando su nueva estrella anota 82 puntos entre los dos primeros partidos (37 y 45). La ilusión por un equipo ganador vuelve a inundar las calles de la ciudad de los cohetes.

Los Rockets culminan una gran temporada, aunque acaban cayendo al octavo puesto de la Conferencia Oeste, lo que les hace enfrentarse en primera ronda con el antiguo equipo de Harden, los Thunder, que les eliminan con un 4-2 gracias a un excelso Kevin Durant.

Sin embargo, las verdaderas ilusiones de los Rockets están puestas en la temporada que viene y en el mercado de agentes libres que tienen por delante este verano. Los objetivos son claros: convencer a alguna superestrella con la que poder formar un equipo candidato al título.

La prioridad en los despachos es, sin ninguna duda, Dwight Howard, que aún no ha dicho si renovará con los Lakers tras una temporada mala del equipo angelino. James Harden ya ha comentado en alguna ocasión que él hará todo lo posible para convencer a las grandes estrellas de que elijan Houston como primera opción. Si fallase la opción del pívot de los Lakers, el siguiente objetivo parece Josh Smith, quien ya ha dejado claro que no renovará con Atlanta Hawks y está buscando un proyecto ganador. También han sonado los nombres de Nikola Pekovic, aunque parece que el serbio renovará con los Timberwolves, y David West, al que Indiana también le ofrecerá renovación.

Los nombres son muchos y los despachos de Houston deben funcionar rápido para volver a estar en lo más alto con la barba de la NBA como gran estrella.

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