Hollywood en decadencia

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Que levante la mano quien no haya pisado nunca un cine, que levante la mano quien no se haya sentado más de una noche en su sofá, se haya quitado los zapatos y se haya acomodado para disfrutar de una agradable película. Apuesto a que no hay muchas manos alzadas, y eso es porque el mundo del cine lleva mucho tiempo instalado en nuestras vidas y se ha hecho con un espacio más que considerable en nuestra rutina.
Seguramente si los hermanos Lumière levantaran ahora la cabeza no podrían creer que aquellas modestas proyecciones de 1896 llegaran a desembocar en una industria que factura al año miles de millones de dólares. Una industria que, a pesar de los muchos detractores que ha tenido a lo largo de su historia en favor de otras artes más aparentemente cultivadas como el teatro, la pintura o la lectura, no se puede negar que ha sido la fuente de sueños por excelencia de los seres humanos.

A través del cine hemos vivido epopeyas legendarias, hemos recordado un pasado olvidado, hemos temblado con miedos desconocidos, hemos descubierto mundos nunca antes explorados, hemos aprendido a amar y a odiar, hemos hecho nuestras historias que nunca hubiéramos podido  soñar con vivir, ha sido un refugio y en ocasiones un salvavidas.

Desde que Hollywood se hizo la sede mundial del cine, desbancando a un malherido cine europeo devastado por las penurias de una Gran Guerra, hemos sido testigos de grandes películas como “Eva al desnudo”, “Casablanca”, “El Padrino”, “Ciudadano Kane”, “Lo que el viento se llevó”, “El Mago de Oz” y un largo etcétera de films que  han sido y serán siempre recordadas en los anales de la historia.

Sin embargo, desde hace unas décadas apenas podemos encontrar títulos que sean dignos de pasar de generación en generación, de ser guardarlos con admiración y respeto para ponérselos a nuestros hijos y demostrarles lo que era el buen cine. En las revistas especializadas y en la cartelera lo único que se ven son remakes (Star Trek), biografías (El Greco), adaptaciones de novelas (El curioso caso de Benjamin Button), novelas gráficas (The Watchment) o continuaciones de películas que se extienden hasta lo indecible (Saw 5). ¿Es que acaso en Hollywood se están quedando sin ideas?, ¿o es que hay valores que priman por encima de la calidad?

Taquilla, recaudación o dólares son algunas de las razones que le vienen a cualquiera a la cabeza en una industria capitalista donde el actor número uno es quien más público atrae. Se está perdiendo la cercanía de aquellas cintas intimistas que provocan un sentimiento en el espectador, en pro a un cine destinado a un público masivo y cuyo mayor interés es pasar un rato entretenido en vez de perderse en historias auténticas que le hagan reflexionar.

¿Pero qué va antes, el huevo o la gallina? ¿Quién tiene la culpa de esto? ¿Es el cine actual producto de una sociedad pasiva y cómoda que busca la mera satisfacción de unos deseos primarios, o es el cine el verdadero causante de esta situación debido a un exclusivo afán por conseguir beneficios?

Sea como fuere, el concepto que se tiene del cine ya no es el mismo que el de antaño, hay una clara crisis en el mundo del celuloide que tiene su origen en el gran Hollywood y  cuyas consecuencias sufren otras cunas del cine mundial. Si damos por hecho que el público nunca dejará de acudir a las salas porque es una actividad de entretenimiento muy consolidada, ¿cuáles podrían ser entonces las consecuencias de esta crisis?

Es un ciclo cerrado: hay una visión negativa del cine actual por su falta de contenido, sin embargo el público no quiere dejar de ir al cine, por lo que sólo acude cuando una película llama su atención, y las más atractivas son las que tienen mayor presupuesto para una buena campaña de marketing. Por otro lado, las películas independientes cuentan con bajos presupuestos y con poca publicidad. Sin publicidad no logran atraer al público y acaban siendo poco rentables en taquilla, así que dejan de producirse. De este modo  sigue aumentando el cine de mala calidad y el de buena se va hundiendo. Conclusión: hay una visón negativa del cine actual por su falta de contenido, sin embargo  el público no deja de ir al cine.

La consecuencia más inmediata de esta situación es que hay un cambio de mentalidad en el espectador, que va alejándose de la idea de cine como  “séptimo arte” para convertirse en un mero entretenimiento. Por ello el cine que no cumple esa función lo tachan de “aburrido”, “denso” o “lento”, y se le identifica con todo aquello que no proviene de Hollywood. Este es el caso del cine francés, del español y de un buenísimo cine hispanoamericano que cada año se supera a sí mismo.

Y yo les digo que no se dejen guiar por los efectos especiales, por los flashes de las cámaras ni por el glamour efervescente de un Hollywood oxidado.  Apostemos por el cine de calidad, apoyémosle para que salga de ese pequeño círculo al que se ve reducido, salvémoslo del olvido y pongámoslo en el lugar que se merece. Confío en que lo logremos, aunque a pesar de todo, siempre nos quedará París…

Fuentes de texto:
Cinemanía (noviembre 2008)
Historia del cine, de Roman Guberm. Ed, Lumen
Fuente de la imagen:
http://www.deformacionprofesional.org

1 Comentario

  1. El Padrino está basado en una novela de Mario Puzo, Casablanca en una obra de teatro, El mago de Oz y Lo que el viento se llevó tb son novelas… ¿Hollywood está sin ideas?

    Uno de los nuestros, Pulp Fiction, Dracula, Fargo, Memento, Gladiator, Seven, Eduardo Manostijeras, Promesas del Este, United 93… y un largo etcétera.

    Hollywood no está en decadencia, lo que ocurre es que se hacen más películas… buenas y malas.

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