Hollande, aire fresco para Francia

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El líder de los socialistas franceses, François Hollande, ha llegado al Elíseo con la cartera llena de promesas. Su discurso, en el que promete acabar con la austeridad y promover el crecimiento económico, recorre Europa y alimenta las esperanzas de una nueva política alejada de los recortes sociales.

Con la llegada de Hollande, Francia vuelve a ser socialista. Los sondeos predecían su victoria y las estadísticas se han cumplido. Gracias al 51,62 por ciento de los votos, el líder del PSF ha conquistado la presidencia gala. Se trata de un nuevo cambio de timón en el país vecino y, quizá, un cambio de rumbo en toda Europa.

Han pasado 17 años desde que François Mitterrand, histórico líder socialista, abandonó el Elíseo. Ahora, en plena crisis económica y social, Hollande ha conseguido cruzar de nuevo las puertas del palacio parisino. Seguramente no hubiera sido posible sin su promesa de cambio, sin su intención de impulsar el crecimiento y el empleo como alternativa a la austeridad que asola Europa.

El binomio Merkozy que ha liderado la UE ha llegado a su fin. Hollande ha reiterado su propósito de reformar el tratado europeo, firmado a finales de marzo, para dar cabida a la reactivación económica. Con ello no sólo pretende crear un “nuevo punto de partida” para el Viejo Continente, sino erigirse en una figura de referencia contra la imposición de recortes.

La canciller alemana se ha comprometido a colaborar con el nuevo Gobierno francés, pero también se muestra reacia a negociar sobre el pacto fiscal que aún permanece vigente. A pesar de no contar con la simpatía de Merkel, Hollande está recibiendo apoyos de muchos y diversos sectores. “Es el momento de cambiar la dirección de Europa”, declaró el presidente del Parlamento Europeo, el socialista alemán Martin Schulz, tras la victoria del líder galo. Por su parte, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, ha presionado a Bruselas para iniciar una estrategia de crecimiento, mientras que el comisario europeo de Economía, Olli Rehn, quien siempre ha defendido la austeridad, abogó por incrementar las inversiones públicas en sectores clave para impulsar la recuperación. 

Parece que el discurso de Hollande está calando en lo más hondo de Europa. Las medidas implementadas hasta la fecha para salir de la crisis están desgastando a la ciudadanía, y la austeridad y los recortes tampoco han demostrado ser la mejor solución para escapar de esta tesitura. La tarea de Hollande será larga y difícil, y sólo cabe esperar que esta carrera de fondo no desaliente al líder socialista, a fin de que siga promulgando aquello que prometió en su campaña electoral: un nuevo futuro para Francia y una nueva hoja de ruta para Europa.

Fotografía: Etienne Lauren

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