Adiós a Christopher Hitchens, escritor afilado y polemista irredento

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El escritor y periodista Christopher Hitchens, hombre controvertido donde los halla, se nutrió de la búsqueda de ideales perfectos para tratar de construir un mundo nuevo. El autor de Dios no existe falleció el pasado jueves en Houston (Estados Unidos) como consecuencia de una neumonía derivada del cáncer de esófago que le fue diagnosticado en junio de 2010.

Christopher Hitchens

Tras un año de agonía sobre el que escribió en Vanity Fair, el autor se despidió de este mundo orgulloso de su ateísmo y su estilo de vida. Fue un hombre polémico e influyente hasta el final, cuando dijo a los médicos que no había nada más que pudieran hacer para evitar su muerte. Llevaba años gestando su propia historia: era consumidor diario de dos botellas de whisky, fumador complusivo y, generalmente, lucía un aspecto desaliñado en todas sus apariciones públicas.

Nació en Portsmouth (Inglaterra) en 1949, en el seno de una familia modesta. Su padre era un oficial de la marina muy conservador y materialista, mientras que la madre estaba obsesionada con el futuro de su hijo. Quería que se insertara en la alta sociedad inglesa, por lo que se endeudó para pagarle una educación cara en la Universidad de Oxford, donde estudió Filosofía, Ciencias Políticas y Economía. 

Cristopher Hitchens fue un visionario que escribió sobre todos aquellos temas que provocan irritación en la audiencia: política, filosofía, arte, historia, ciencia… Corrió todos los riesgos literarios con su escritura, haciendo de la observación y la precisión sus rasgos característicos. En su estilo destacaba la ironía y un carácter tan compasivo como devastador. Mediante sus libros Dios no existe y Dios no es bueno, convirtió el ateísmo en su ‘modus operandi’ y cautivó a tanta gente como a la que ofendió. Con su muerte ha desaparecido uno de los defensores más influyentes del “nuevo ateísmo”. 

Esta tendencia supone la inserción de la ciencia en la cultura popular, es decir, implica el debate entre el creacionismo y la evolución y el cuestionamiento de las atribuciones de un ser supremo. Como defensor del nuevo ateísmo, Hitchens empleaba la retórica para señalar las atrocidades que se han cometido en nombre de la religión. La característica diferencial de esta corriente es su creciente popularidad en los medios de comunicación o en charlas de café. Se transmiten conocimientos sobre la no existencia de un ser supremo a través de un lenguaje sencillo y provocativo, pero muy relacionado con un alto nivel educativo.

La propia negación de la existencia de un Dios le llevó a criticar a la Madre Teresa de Calcuta, a la que definió como “fraudulenta” y “enana albanesa fanática”. La consideraba una ferviente partidaria de una versión retrógrada del catolicismo. Aquí nos encontramos con la parte irreverente de Hitchens: mientras sus libros e ideales se basaban en la difusión de la inexistencia de Dios, también estaba en contra del aborto. Así lo escribió en Hitch-22: “Estamos autorizados a extraer al menos tres conclusiones provisionales de la religión. La primera es que la religión y las iglesias son un producto de la invención humana y este hecho destacado resulta demasiado obvio para ignorarlo. El segundo es que la ética y la moral son independientes de la fe y que no se puede deducir de ella. El tercero es que, dado que la religión apela a una exoneración divina especial por sus prácticas y creencias, no solo es amoral, sino inmoral”.

Sin embargo, no es solo en la religión donde se concentraron sus críticas más contundentes. En la política también se posicionó a favor o en contra con un elevado nivel de influencia. Criticó duramente a Henry Kissinger, jefe de la Diplomacia del presidente Richard Nixon, a quien definió como “un criminal de guerra” por sus agresivas políticas en Vietnam, Chile y Bangladesh. A pesar de haber estado en contra del intervencionismo de Estados Unidos en estos países, Hitchens cuenta con un amplio recorrido de planteamientos fanáticos.

El escritor apoyó públicamente la Guerra de las Malvinas (1982) y la invasión de Irak (1990); tras los atentados del 11-S en Nueva York, anunció que ya no era de izquierdas y dio su voto a George W. Bush para la reelección de 2004. El ataque a las Torres Gemelas supuso un punto de inflexión en la vida de Hitchens, que se transfiguró en un apasionado y polémico defensor de lo que él mismo denominó como “islamofascismo”.

Considerado como uno de los intelectuales más polémicos e influyentes de los últimos treinta años, Hitchens colaboró en revistas como The Times Literary o National Geographic. También escribió diecisiete libros, entre los que destacan Cartas a un joven disidente, La victoria de Orwell o Amor, belleza y guerra. En todas sus obras prevalece la fuerza de un categórico pensador político, capaz de provocar en sus seguidores una influencia decisiva en sus vidas.

Fotografía:  Stepnout/CC/Flickr

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