Hitchcock en un crossword

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“Los británicos poseen tres únicas y valiosas instituciones de las que carecen los estadounidenses: La Carta Magna, El Puente de Londres y Alfred Hitchcock, el mejor director de melodramas del mundo.” Esto fue lo que publicó The New York Times el 12 de Junio de 1938. Pero hace ya 30 años que Inglaterra perdió una de las tres cosas que la distinguían de los Estados Unidos: Alfred Hitchcock. Por lo tanto, a día de hoy sólo podríamos tachar dos diferencias si Estados Unidos e Inglaterra aparecieran en uno de esos pasatiempos de la contraportada de un periódico.
Aunque esta tercera diferencia pudo desaparecer al mismo tiempo que el rey del suspense se hizo
yonki por el año 1938. Fue entonces cuando el productor de Lo que el viento se llevó, David Oliver Selznick, lo contrató. Pasando a ser así, un poco más hollywoodiense que británico.

Siempre he creído que aquellos que pueden fardar de haber triunfado son aquellos que han dejado huella en la sociedad, aquellos que han creado una marca, una forma de hacer, algo que permanece ahí a pesar del tiempo, de las nuevas técnicas. Además, si sumamos que la creación inédita aparece en más de una centena de manuales, ha sido imitada, copiada e incluso criticada, hace que nos encontremos ante una de las maravillas que escribiríamos siempre después de un superlativo.

Al mismo tiempo que rescatamos de nuestra memoria la cara redonda y el gesto desafiante de Alfred, la mayoría de los mortales es todavía incapaz de no titubear cuando mientras se ducha, se reafirman algunas otras premisas, como que lo hagas en una bañera con azulejos blancos y cortina del mismo color o que escuches algún ruido o veas alguna sombra a través de los juegos de claro-oscuros que el baño, el vapor de agua y en ciertos casos el subconsciente son capaces de crear. Es ahí cuando por nuestra mente se suceden diapositivas en blanco y negro de la habitación del motel de Phoenix, y de repente escuchamos el famoso grito de Marion Crane (Janet Leigh). Es en ese momento cuando el compositor Bernard Herrmann se cuela en nuestro cuarto de baño e interpreta a un ritmo estrepitante la banda sonora de Psicosis. Violines, violas y violoncelos chirrían simultáneamente con el grito de Janet. Con una duración de tres minutos, 50 planos y más de 70 ángulos es una de las escenas más famosas en la historia del cine.

Cuando las rubias dejaron de ser tontas para ser misteriosas
En una entrevista Hitch se refirió a que prefería protagonistas rubias porque las consideraba más misteriosas. En este caso le tocó a Grace Kelly protagonizar films para el “poeta cinematográfico”. Durante el rodaje de Crimen Perfecto Hitchcock ya sabía que Grace iba a ser perfecta para interpretar a la sofisticada editora de moda Lisa Freemont en La Ventana Indiscreta, en este nuevo proyecto Grace compartiría protagonismo con James Steward, otro de los actores fetiches del director, al que más tarde culpó del fracaso comercial de Vértigo.

Quizás fueran el mismísimo Sherlock Holmes, Jack el Destripador o Scotland Yard, todos ellos habitantes del neblinoso distrito del East End londinense, los culpables de que este referente del séptimo arte creara lo que creó.

Y hoy sale en el New Times, que no en el de New York. Abro el periódico como de costumbre dejando la portada para el final, y en la sección de pasatiempos encuentro nueve casillas en blanco para escribir el apellido de Alfred, sobre la anotación de “maestro británico del suspense”. Cojo mi lápiz y mientras trazo las letras que definen al suspense soy presa de un cortometraje de lo que un crossword significa, cada crucigrama es una profunda Sospecha, que tratas de descifrar con Vértigo, casi con La Soga al cuello intentas crear Encadenados, letras que acaban transformándose en palabras, es ahí cuando sientes un Frenesí particular, muchas veces con tu cronómetro en la mano, con La muerte en los talones, con la sensación de pánico y el riesgo como máxima acabas llenando todas esas casillas cuadradas que a La sombra de la duda nunca te creyeron capaz de ser consciente de que Hitchcock fuera el maestro del suspense.

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