“Hitchcock”: el hombre y su legado

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HitchcockEl próximo viernes llega a las pantallas españolas, Hitchcock, film dirigido por Sacha Gervasi y protagonizado por un irreconocible Anthony Hopkins y unas magníficas Helen Mirren y Scarlett Johansson. Lejos de ser un “biopic” al uso, Hitchcock se sumerge en las entrañas del director británico para narrar la odisea que supuso la realización de “Psicosis”, su proyecto mas ambicioso y arriesgado al que el tiempo acabo otorgando la categoría de obra maestra.

Cualquier disciplina humana merecedora de la etiqueta de Arte esta inevitablemente destinada a presenciar el alumbramiento de obras, que bien por el reconocimiento de la critica o por la aceptación entusiasta del publico, marcarán su futuro desarrollo. A lo largo de su breve historia, el cine como séptimo arte ha visto nacer películas con brillo y personalidad propias a las que el tiempo ha otorgado el estatus de hito por su contribución a la hora de definir los géneros cinematográficos tal como hoy los conocemos.  Como  no podía ser de otra manera la mejor ofrenda posible a estos films “canonizados” es la narración de la odisea que normalmente acompaña a este tipo de obras empleando el lenguaje que la homenajeada mejor entiende, el cinematográfico. Películas como RKO 281 o la perturbadora La sombra del vampiro ya presentaron sus respetos a películas clave en la historia del cine como  Ciudadano Kane o Nosferatu. Debido a la infinitud de posibilidades ofrecidas a la hora de narrar, el cine ha sido también el lenguaje elegido a la hora de rendir homenaje a obras clave de la literatura como A Sangre Fría (Capote) o Frankenstein (La maravillosa Gothic de Ken Russell) o incluso de la pintura (La joven de la perla).

A la constelación configurada por elementos de culto como los previamente mencionados es donde pertenece Psicosis, obra culmen del cine de suspense y terror que, alejándose de los cánones dictados por el expresionismo alemán y en plena efervescencia de la comedia romántica “made in Doris Day”, aterrorizó tanto a los norteamericanos como ni siquiera la crisis de los misiles cubanos soñaría hacer tan solo 2 años después. Y es que todavía hoy el eco de Norman Bates, el personaje inmortalizado por Anthony Perkins en Psicosis, se puede sentir en el cine de terror contemporáneo. Es justo reconocer que el subgénero “slasher” nunca habría aparecido si Norman Bates no hubiera irrumpido en escena. Igualmente, sin la escena de la ducha orquestada por Bernard Hermann, el empleo de la banda sonora como elemento intimidante nunca habría tenido el impacto que tuvo en filmes como El Exorcista , Tiburón La profecía. Los que busquen en  Hitchcock un film con  intención documental y enciclopédica sobre la obra del director británico saldrán casi con toda seguridad escaldados. La obra que buscan es la biografía escrita por Donald Spoto y no el film que hoy nos ocupa. Avisados quedan.

Lo que nos aporta Hitchcock no es otra cosa que la narración de la epopeya que llevo a dar a luz a esta a obra maestra del cine clásico. Empleando la misma táctica que Spielberg con Lincoln, y al contrario de lo que podría esperar un lector no informado, Hitchcock no es la biografía “strictu sensu” del polémico director británico. Cronológicamente apenas narra el año abarcado desde el estreno de Con la muerte en los talones (1959) hasta la premier de Psicosis (1960). Sin embargo, Hitchcock si que nos ofrece suficiente material para introducirnos en la brillante, a la par que neurótica, mente del director inglés sin necesidad de recurrir a una biografía convencional de las que tan infestado esta el cine actual.  En poco mas de hora y media asistimos a  la gesta de adaptar un “librucho” sin relevancia basado en un asesino en serie real victima de un apabullante complejo de Edipo (Ed Gein), para una audiencia narcotizada por el cine de estudio de los finales felices y los planos a media distancia. Para facilitar la tarea, la misión imposible debe llevarse a cabo con nulo apoyo moral y económico por parte de su productora y la asfixiante persecución del aún presente fantasma de la censura macartiana y el fascismo dictado por el puritanismo militante… Y por supuesto todo ello salpimentado con la difícil personalidad de la que hizo gala el controvertido “Hitch”, la relación con su mujer y sus consabidas obsesiones y marcado fetichismo. En este sentido,  el año que trascurre de 1959 a 1960 contiene todos los ingredientes mencionados y nos permite esbozar un retrato del director inglés lo suficientemente completo desde el punto de vista humano para definir a “Hitchcock” sin tenernos que recurrir a una biografía al uso.

A nivel técnico hay que destacar el trabajo de dos actores ya consagrados: Anthony Hopkins y Helen Mirren. La calidad escenográfica de Hopkins esta fuera de toda duda, pero lo que puede resultar una virtud, puede convertirse en el peor de los defectos.  Una constante en los personajes interpretados por Hopkins es que el actor galés acaba canibalizando por completo al personaje interpretado fruto del carácter impreso por el actor. En Hitchcock, Hopkins parece diluirse en Hitchcock y no al revés. La imagen de un Hitchcock inmóvil de cintura para arriba incapaz de modificar el gesto a excepción de un lento movimiento de labios es interpretado a la perfección por Hopkins añadiendo una muesca más a su amplia lista de grandes interpretaciones (El Silencio de los Corderos, Lo que queda del día, Instinto...).

Scarlett Johansson es Janet Leight en "Hitchtcock"
Scarlett Johansson es Janet Leight en “Hitchtcock”

A pesar de las limitaciones escenográficas que el personaje impone y con la complicidad de un maquillaje realmente impresionante, Anthony Hopkins logra dar vida y dotar de emociones a un personaje definido por la ausencia de ambos elementos. Helen Mirren, como siempre, esta en su sitio (nominada al globo de Oro a mejor actriz) y para nada defrauda. Es lo suficientemente madura como actriz para hacerlo mejor de lo que se espera que lo haga. Sin lugar a duda, las secuencias que encuadran a los dos son de lo mejor de la película. Aunque su apariencia es prácticamente testimonial, es de destacar el papel de James D´Arcy como Anthony Perkins, el cual representa a la perfección la imagen del hombre tímido conformado por una mezcla de pureza y neurosis a partes iguales. Scarlett Johansson y Jessica Biel tampoco desentonan pues su función no es otra que la de interpretar a Janet Leight y Vera Miles, dos actrices de gran belleza elegidas por el fetichismo de “Hitch”, más que por sus cualidades interpretativas. El regreso de Michael Wincott (El cuervo)o la recuperación de un irreconocible Ralph Macchio (Karate Kid) también constituyen buenos alicientes para acercarnos a Hitchcock.

Hitchcock constituye un homenaje al hombre y a una de las partes más importantes de su legado. Sin llegar a ser una obra maestra desde el punto de vista cinematográfico, convence por su honestidad y sus buenas intenciones. Lejos de buscar la complicidad del espectador situándole como compañero de aventuras y desventuras del protagonista desde que nace hasta que muere, el director británico Sacha Gervasi toma un libreto basado en “El como se hizo Psicosis” y nos ofrece un biopic destinado a describir a “Hitch” a partir de todas las cualidades divinas y humanas de las que hizo gala para sacar adelante su proyecto más personal y ambicioso. Hitchcock es un viaje a las entrañas del director británico, con su hijo predilecto como sherpa y guía. Hitchcock no es otra cosa que la reconstrucción de Alfred Hitchcock a través del duro parto que supuso Psicosis … Y es que muchas vidas pueden definirse por una sola obra. Ésta es una de ellas.

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Imágenes: Fox Searchlight Pictures / The Montecito Picture Company
Tráiler: Twentieth Century Fox

 

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