Historias de aquella España nuestra

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Cada día hay menos distancia entre el cine y la televisión, cada vez están mas unidos. Ejemplo de ello son los dos trabajos de producción española que nos ocupan. El primero de ellos 1898: Los últimos de Filipinas, con nueve nominaciones a los premios Goya, que se entregan este sábado, pero todas ellas secundarias, quedándose fuera de las categorías importantes. Estrenada a finales de 2016, tiene la misma premisa que el capítulo doble de El Ministerio Del Tiempo que supuso la vuelta de Julián, el personaje interpretado por Rodolfo Sancho. Dejando constancia de nuestra admiración por El Ministerio Del Tiempo, por si algún ministérico se siente ofendido, comparamos la producción cinematográfica con la mejor serie española de los últimos años. Casualidades del destino, en la película se cuenta como España vendió Filipinas y Cuba a Estados Unidos, para evitar seguir con el sin sentido de la guerra. Precisamente Cuba es la protagonista de la otra historia, en concreto La Habana, en la serie Cuatro estaciones en La Habana. Dos historias sobre territorios que fueron españoles. En una unos “expléndidos” y extraordinarios jóvenes lucharon por su país, en otra vemos la vida de aquellos que fueron jóvenes en la revolución y ahora no lo son tanto. Dos historias de cine y televisión de nuestra España.

Cuatro estaciones en La Habana

Fuente: EFE/Alejandro Ernesto

Tenemos nueva serie que llega a Movistar +, y esto no es novedad, dentro la vorágine seriéfila en la que vivimos. Lo que sí es novedad es que sea una coproducción española, basada en una serie de novelas policíacas, y con una película estrenada en cines este mismo año Vientos de La Habana, protagonizado todo ello por el siempre correcto Jorge Perugorría. Hablamos de Cuatro estaciones en La Habana.

Estas historias nos trasportan a esa Habana que bien podría ser de la actualidad, aunque está ambientada en los 90, entre aires de decadencia y recuerdos de grandeza, con un personaje protagonista que parece estar cansado de un trabajo rutinario en el que tiene que lidiar con lo peor de las personas. Rodeado de un grupo de amigos tan hastiados como él por todo lo que les prometieron en su juventud, una mujer se cruza en su camino, interpretada por la atractiva Juana Acosta, para recuperar su sueño de escribir.

La primera parte de esta historia ya se estrenó en salas de cine el año pasado, bajo la dirección del español Félix Viscarret, y siguiendo el ejemplo de otras adaptaciones de sagas literarias como la nórdica Millenium, utiliza ese mismo metraje con escenas añadidas para convertirlo en serie, en este caso de 8 episodios, que adaptarán las novelas de Leonardo Padura, con el inspector Conde como protagonista.

Acostumbrados como estamos a todos los procedimentales que nos llegan desde Estados Unidos, tipo CSI, NCSI, Castle…. aquí tenemos la versión cubana de la historia con toques de cine negro más cercano a True Detective que sólo se podría conseguir si se desarrolla en La Habana. La ciudad es la auténtica protagonista de los paseos de Conde para resolver los casos que se le presentan.

Perugorría vuelve a coincidir con Vladimir Cruz, coprotagonista de Fresa y Chocolate, la película que lo lanzó a la fama allá por la década de los 90. Puedes viajar a La Habana de la mano de Movistar Series Xtra desde el domingo 29 de enero a las 22:20h.

1898: Los últimos de Filipinas

Fuente: Mundoplus.tv

En menos de nueves meses el público español va a poder ver dos versiones muy distintas de la historia real de Los últimos de Filipinas en pantalla. La primera en dos episodios de la serie El Ministerio del Tiempo que sirvió para recuperar el personaje de Rodolfo Sancho. Con un referente tan cercano es inevitable hacer comparaciones con la película que se estrenó el pasado mes de diciembre. Afortunadamente la película dirigida por Salvador Calvo sale ganando en la comparación, aunque tampoco lo tenía muy difícil, ya que la versión que contó Javier Olivares en su serie no se cuenta entre los mejores episodios de la multipremiada y alabada producción de TVE.Aquí estamos ante una superproducción, con unos paisajes espectaculares y una ambientación muy cuidada. Además el plantel de actores es impresionante, sin duda una gran representación de lo que puede ofrecer el cine español. El protagonismo se lo reparten el veterano y muy correcto Luis Tosar, como el teniente, segundo al mando y que tendrá que tomar decisiones difíciles y el ya no tan joven pero veterano Álvaro Cervantes, como un soldado extremeño ( de ahí el “expléndidos” anterior), con el sueño de regresar a Fuenlabrada de los Montes en Badajoz para ingresar en la escuela de pintura. Frente a ellos como claro antagonista, está el siempre magnífico Javier Gutierrez, como el único superviviente del destacamento anterior y con un claro objetivo de venganza. Sobre ellos tres se cimienta la trama de una manera muy sólida, aunque con una duración excesiva que hace perder fuerza hasta llegar al clímax final, que eso sí te pondrá la piel de gallina.

El resto del reparto está magnífico: Karra Elejalde como el cura de la iglesia con esa vena pícara aunque esta vez contenida que le caracteriza, Eduard Fernández como el capitán siempre acompañado de su perro, y Carlos Hipólito como el médico con conciencia, y que recuerda mucho al mismo personaje que ya vimos en El Ministerio Del Tiempo. Pero lo que más llama la atención es el trío de jóvenes soldados que acompañan a Cervantes, con dos presencias televisivas, Ricardo Gómez, (el único que ha conseguido estar nominado al Goya por este trabajo) que intenta quitarse la etiqueta de ser el Carlitos de Cuéntame Como Pasó, coincidiendo con su voz adulta en la serie, Carlos Hipólito y Patrick Criado, el hijo de la duquesa de Águila Roja. Junto a ellos Miguel Herrán, la revelación del debut como director de Daniel Guzman, A cambio de nada, último ganador del Goya por Actor Revelación. Ellos serán el alma de esos soldados que quedaron atrapados luchando por una España que se había olvidado de ellos, y siendo un fiel reflejo de lo absurdo de las guerras en nombre de banderas que no se preocupan por lo que sucede a la gente de a pie. Lo triste es que más de cien años después parece que no ha cambiado mucho la situación y podría repetirse algo parecido. Gente dispuesta a morir por su país cuando sus dirigentes lo único que les preocupa es repartirse los beneficios.

Rodada en unas impresionantes localizaciones de Guinea Ecuatorial, con unas escenas de batalla muy dignas, conviene destacar la presencia hipnótica de Alexandra Masangkay como esa prostituta rebelde con una maravillosa voz interpretando canciones españolas, que por desgracia no ha sido  nominada a los Goya, junto con Álvaro Cervantes, por su poderosa interpretación y por ese acento extremeño de Badajoz tan perfecto, que a todo aquel que haya nacido en Extremadura reconocerá en sus primeras palabras en pantalla. También incomprensible que no hayan acompañado en las nominaciones a Ricardo Gómez, Tosar y Gutierrez ya que su presencia magnifica el conjunto. Aunque viendo los magníficos trabajos nominados este año, sobre todo el de Roberto Álamo en Que dios nos perdone, minimiza el disgusto.

1898: Los últimos de Filipinas se estrenó el pasado 2 de diciembre y deberían correr a verla todavía en cines, ya que ha conseguido sobrevivir en la cartelera con la avalancha de estrenos internacionales y no ha pasado desapercibida. Siempre merece la pena conocer un poquito de la historia no tan honrosa de nuestra España.

1 Comentario

  1. Está mucho mejor el doble episodio del Ministerio y con mejores actores, es el mejor capitulo de la temporada, que no la pelicula del cine que aburre. Eso sí, el Ministerio fue grande en la primera temporada ultimos capitulos de la segunda, la tercera temporada no pinta nada bien.

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