Historia viva del Titanic

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Con una réplica del billete con el que se embarcó Mrs. Isidor Straus en el Titanic, me dispongo a recorrer parte de la historia del barco más famoso del mundo. Mi pasajera ocupaba el camarote X C-55/57 en primera clase, junto a su marido y sus dos criados. Y es que ha atracado por primera vez en España, la muestra ‘Titanic. Objetos reales, historias reales’. Su objetivo no es otro que al de “hacer un pequeño homenaje a todos aquellos que se embarcaron en este sueño del cual también formaron parte algunos españoles” (tal y como reza el folleto). Hasta el 19 de abril.
Más de 230 objetos reales componen esta genial exposición, organizada de manera excepcional por RMS Titanic Inc., la única compañía que tiene legalmente reconocidos los derechos para recuperar y preservar los restos del Titanic. El recorrido comienza con algunos datos de partida que consiguen que el visitante se meta de lleno en lo que está a punto de vivir.

Prácticamente, sin tiempo para reflexionar, te encuentras rodeado de historia. Desde objetos personales de algunos de los pasajeros más ilustres del gigantesco barco a una de las vajillas. Algunas fuentes de horno fueron recuperadas de la arena perfectamente alineadas como piezas de dominó. La explicación es que el armario en el que estaban guardadas permaneció intacto después del naufragio y poco a poco la madera se fue pudriendo hasta que dejó las lozas posadas en el suelo. Es una sensación muy extraña el estar delante de esta vajilla. Lo mismo ocurre cuando ves una botella de champán cerrada y en perfectas condiciones. Increíble.

Anteriormente, ya había atravesado la sección dedicada a la idea original, al diseño de la gran embarcación y al famoso día del “estreno”. Tal vez sea está la parte menos emocionante, sin embargo se nos permite el tremendo lujo de tocar una parte del casco del Titanic, además de contemplar una reproducción de las naves submarinas que se han empleado para investigar los famosos restos.

En mi opinión, una de las joyas de la muestra es la minuciosa recreación de dos camarotes del barco. La diferencia entre ellos es bastante evidente: uno es de primera clase y otro de tercera. Al acercarse al primero para apreciar la fina composición de sus elementos, se puede escuchar la música clásica de fondo que hacía más agradable el viaje a sus pasajeros. Por el contrario, justo enfrente, en la habitación más barata del transatlántico lo único que se oye es el ruido de los motores. Excelente.

Nos vamos aproximando a la tragedia y las luces y el sonido ambiente te preparan para ello. Después de leer las veces que fueron avisados del peligro de icebergs en el agua y que los vigilantes ni siquiera tenían prismáticos (a causa de las prisas por botar el barco), te encuentras con una sala azul. El protagonista indiscutible es el iceberg de hielo a tamaño real, que está rodeado por varios vídeos que te explican cómo fue exactamente el hundimiento del ‘insumergible’. Para concluir, ya sabiendo que también había españoles entre los pasajeros del barco más famoso del mundo, existe un panel en el que están recogidos los nombres de los fallecidos y los supervivientes a modo de homenaje. Mrs. Isidor Straus no sobrevivió.

Titanic. Objetos reales, historias reales
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=oXf4j_QvtBM[/youtube]

Fuentes de la imagen:
www.elconfidencial.com

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