Hillary Clinton: de primera dama traicionada a dueña de la diplomacia mundial

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El pasado 1 de febrero la Secretaria de Estado de los Estados Unidos abandonó su cargo después de cuatro años como jefa de la diplomacia norteamericana, hecho que no supone ni mucho menos una retirada definitiva como ha aclarado la propia Clinton, una de las mujeres más influyentes del mundo en las últimas décadas.

Hillary Clinton. Foto cedida por Wikimedia CommonsMás de un millón de kilómetros alrededor de todo el mundo ha recorrido Hillary Clinton en sus cuatro años como Secretaria de Estado estadounidense, quien ha dejado su cargo sin ningún gran éxito diplomático pero más valorada por los americanos que el mismísimo Barack Obama (61% de opinión favorable frente al 46% del presidente), según un sondeo de la Universidad Quinnipiac. El asalto al consulado estadounidense en la ciudad libia de Bengasi en septiembre del año pasado en el que murieron cuatro ciudadanos americanos, entre ellos el propio embajador Christopher Stevens, supone la única mancha en la notable y regular trayectoria de Hillary como representante de la diplomacia del gobierno de Obama.

Un cargo que ha abandonado de una manera un poco abrupta tras sufrir una trombosis a finales del pasado año. Hillary ha decidido descansar pero ha dejado la puerta abierta para una posible vuelta, algo que sus seguidores dan por hecho y que sería por la puerta grande en las próximas elecciones de 2016.

La gran mayoría de los españoles recordarán a Hillary, además de por su último cargo, por su puesto como primera dama de los Estados Unidos durante la presidencia de su marido Bill Clinton entre los años 1993 y 2001 y aún más por el escándalo Lewinsky (1998). El affaire de su marido con la becaria recorrió todo el planeta. Qué duda cabe que una infidelidad mundialmente televisada supone una gran humillación para una mujer. Sin embargo, Hillary supo sacrificarse y se mantuvo firme en su matrimonio, aunque dicen las malas lenguas que para poder continuar su carrera política.

Clinton es definida por algunos como fría y calculadora. Disciplinada es un adjetivo en el que todos coinciden, cualidad que heredó de su padre, un exitoso empresario textil de Illinois. Los americanos conocen su labor en el país, más allá del tablero mundial. Desde su época de activista estudiantil en los años 60 hasta su labor como esposa de Bill Clinton, tanto cuando él gobernaba Arkansas como en la Casa Blanca.

Una de sus grandes batallas fue la implantación de la asistencia sanitaria que finalmente no lograría, aunque sí consiguió pequeñas pero importantes victorias, como el ‘Programa de Seguro Médico para Niños del Estado’, que proveía asistencia del Gobierno federal para los niños cuyos padres no pudieran proveerles de cobertura médica. La otra gran batalla en la vida de Hillary fue la carrera por la candidatura a la presidencia desde el Partido Demócrata, que la enfrentó a Barack Obama. Una batalla muy dura y bastante ajustada en la que acabó imponiéndose el actual presidente de los Estados Unidos, quien sin embargo no dudó en ofrecerle el puesto de Secretaria de Estado.

Una vez retirada del cargo, Hillary ha confesado que se dedicará a escribir sus memorias y “recuperar unos 20 años de sueño perdido”. Asegura no haberse planteado aún presentarse a las presidenciales de 2016. Las dudas sobre su matrimonio oscurecen su viaje a la Casa Blanca, en la que los americanos  prefieren colocar a una familia ideal, pero Hillary ha demostrado ser una mujer que sabe vencer los obstáculos.

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