Héctor Fouce: “El periodismo deportivo es como ‘Sálvame’, pero en vez de hablar de la Pantoja, lo haces de Ronaldo”

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Héctor Fouce

Profesor de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM y director del curso Del Sonido a la Palabra, Héctor Fouce charla con La Huella Digital sobre las actividades del Departamento de Periodismo III, la actitud de los alumnos universitarios, el Plan Bolonia o la situación actual de la profesión periodística.

El último proyecto en el que ha colaborado el Departamento de Periodismo III es Del Sonido a la Palabra, pero ¿qué otras propuestas lleva a cabo?
Todos los años, el Departamento desarrolla unas jornadas de jóvenes investigadores para que nuestros estudiantes del master y del antiguo doctorado tengan un espacio donde presentar sus trabajos. En los últimos años ha ido creciendo, intentamos traer un par de conferencias y dar espacio a esta gente para que colabore. Además, desde aquí también se realiza un master con el Departamento de Sociología del campus de Somosaguas que trata sobre la investigación social y los estudios de la cultura.

Después de toda la polémica que ha arrastrado Bolonia, ¿considera que se ha dado un paso adelante con este nuevo plan de estudios?
Es el mismo perro con distinto collar. Por una parte, aquí había mucha gente “boloñesa” sin saberlo. En este departamento, por ejemplo, los que dábamos semiótica siempre hemos optado por el debate o las películas, no sólo por las cases magistrales.

Si Bolonia significa tener un grupo de 47 personas, firmo donde sea necesario. La guerra contra Bolonia vino, primero, por una razón ideológica, la idea de que las empresas se meterían en la universidad. Sin embargo, en Harvard están metidas muchas empresas y no creo que la educación se haya visto mermada. Otra de las cuestiones controvertidas era la gestión de la universidad y, por último, el problema de que una parte del profesorado no está dispuesto a cambiar nada desde hace cuarenta años. Sin embargo, creo que cambiar el plan de estudios tampoco significa nada. Tienes que dar una asignatura con otro nombre y con otro temario. ¿Y qué?

Desde su perspectiva de profesor, ¿cómo calificaría la actitud de los estudiantes?
En este último trimestre he tenido 350… ¿Quiénes son los estudiantes? El problema es la masificación, con la que es muy fácil escaquearse. Existe la “cultura de la queja”, los alumnos piden prácticas y no tienen ni sus propios blogs. Pero en la universidad hay de todo: gente muy dinámica que está en mil cosas y que deja los estudios un poco de lado, luego la gente modélica que hace todo eso y además está atento en la facultad, y por último un altísimo grupo de gente, básicamente chicos, pasando el rato. Esto como profesor te enfada un poco, porque siempre vienes con la esperanza de encontrarte con el alumno que asiste a  clase, interesado, que discute, debate…  

Los alumnos, ¿salen lo suficientemente preparados?
Nadie sale suficientemente preparado. Un ingeniero de Minas no puede hacer demoliciones al día siguiente de dejar la facultad. Además, cada empresa trabaja de una forma. Hay un problema general, ya que ninguno de los planes de estudios que ha pasado por aquí se ha preguntado: ¿Qué tiene que saber hacer un periodista? Creo que la capacitación del periodista depende mucho de sus propias habilidades. Existen cosas que la carrera no te puede enseñar, como la capacidad de organización, la búsqueda de fuentes, el manejo de información, la capacidad de escribir bien…

En cuanto al periodismo especializado, ¿cree que existe mucha demanda y poca oferta?
Es el problema de la crisis del periodismo a día de hoy. Es mentira que el periodismo esté pasando por un mal momento por  la convivencia con los blogs; es un problema de que los medios no se gastan pasta en los contenidos. Si quieres tener una buena reseña de los Grammy, debes mandar un profesional y mantenerlo allí, y eso cuesta dinero. Como los medios han decidido que eso no se paga, el periodismo especializado se va al garete.  El único que sobrevive es el periodismo deportivo, porque da mucha pasta. Sin embargo, está degenerando en una tabernaria donde unos pocos madridistas se sacan los ojos con unos pocos barcelonistas. Es como “Sálvame”, pero en vez de hablar de la Pantoja, lo haces de Ronaldo.

El profesor en su despacho

Usted se confiesa como un fanático de la música y aboga por la especialización periodística en esta rama desde la facultad. ¿Cuáles son las principales deficiencias del periodismo musical?
El principal problema es que esta hecho por ‘fans’ y, por lo tanto, es un discurso muy historicista. Se piensa poco en categorías abstractas. Además, creo que en el periodismo musical se escucha mucha música y se lee poco. Echo de menos textos musicales más ricos, donde se relacionen cosas que en principio parecían no estar vinculadas, resultando una versión más histórica y más tecnológica. No sólo anunciar que un artista saca un disco, sino pensar más allá.

¿Cómo ha afectado el ciberperiodismo a la especialización de la profesión?
En todos los entornos especializados siempre ha habido una especie de periferia de especialistas informales, aficionados. Lo que ha pasado ahora es que la tecnología les ha permitido a esos fans jugar en paralelo a las revistas. Hay algunos blogs muy potentes que compiten con las revistas por la publicidad, y los roles se han equiparado un poco.

En referencia a la crítica musical, ¿cree que Internet ha facilitado cubrir todos los gustos musicales o sigue siendo un mundo homogéneo?
Depende del punto de vista desde el que lo mires. Si eres un tipo que tienes unos gustos musicales muy ‘freaks’ y vives en Lugo o Tomelloso, Internet es la panacea. Es maravilloso, porque te permite escuchar esas cosas que ni soñabas y que sólo escuchabas comprando discos rarísimos por correo. En ese sentido, ha favorecido la diversidad. Pero también es cierto que si lo miras al revés, de arriba hacia abajo, el panorama musical se ha homogeneizado terriblemente. El cuello de botella en la música siempre ha ido ligado a la promoción: existe quien conoces. Tenemos un modelo en el que arrasó “Operación Triunfo” porque estaba hasta en la sopa. Pero, en general, pienso que Internet ha favorecido los entornos más pequeños e independientes.

¿Cree qué el periodismo se va decantado más por la información general que por la especialización  del contenido?
Sí, el contexto profesional hace que uno haga de todo. Ya no es sólo que no te especialices en periodismo, sino que, en el contexto laboral al que nos dirigimos, uno debe servir para todo. Hay bolas en el aire y, si quieres llegar a fin de mes, tu esfuerzo está en meterlas todas. Es un momento dramático.

Fotografía: Esther Carrión

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