Héctor Acebo, el poeta que cultiva el periodismo

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Héctor Acebo es un poeta que cultiva el periodismo. Y esa circunstancia se nota en la riqueza del lenguaje que despliega al escribir sus crónicas y reportajes. A la inversa, el oficio de periodista deja su huella en la poesía cuando adopta una estructura o estilo de crónica para un poema o cuando aprovecha la publicidad como tema poético o fustiga usos y costumbres a los que la televisión y la modernidad pretenden acostumbrarnos”.

Son las palabras del filólogo clásico Arturo Peralta, quien se encargó de presentar el pasado viernes 29 de julio Camas de hierba (Ed. Vitruvio), la ópera prima del joven escritor asturiano Héctor Acebo. El acto –organizado por la asociación cultural Polavila– se desarrolló en la casa de cultura de Vegadeo. Estamos hablando de la primera presentación de Camas de hierba en la tierra de su autor.

Según el filólogo asturiano Peralta, “la adopción de un punto de vista humorístico, el gusto por los juegos de palabras y las aliteraciones, el uso expresivo de los signos de puntuación y de los finales de verso, la carnalidad de las palabras así como los desenlaces sorprendentes y hasta contundentes constituyen algunos de los rasgos del estilo de Héctor Acebo, sin olvidar las alusiones a algunos fetiches de la modernidad, desde los tangas al messenger”.

Por su parte, Héctor Acebo –jefe de Opinión de LA HUELLA DIGITAL y “noble señor de las Tierras de Miranda”, en palabras de Arturo Peralta– ahondó en el significado de la poesía. Para Acebo, este género conquista “una de las más elevadas hazañas que caben dentro de un libro: detener los instantes especialmente fulgorosos”. Según el escritor nacido en San Tirso de Abres (Asturias), “el poeta debe aspirar a proponer una obstinada resistencia al discurso único de las altas esferas. Sólo de ese modo se cumpliría el deseo del vate Mallarmé: dar un sentido más puro a las palabras de la tribu”.

Según el autor de Camas de hierba, la poesía, “que es bella en su velada sugerencia”, exuda los verdaderos valores humanísticos: la búsqueda de la belleza y del conocimiento, la querencia por el esfuerzo y la reflexión. En el lado opuesto de la lírica, se encontrarían no pocos programas televisivos “que exaltan el exhibicionismo, el chismorreo, la bronca perpetua, la ignorancia, la falta de educación, el triunfo rápido…”. En ese sentido, Héctor Acebo citó como ejemplo el exitoso programa que da título a uno de sus poemas: “Sobre una chica que aspira a presentar Gran Hermano”. Reproducimos a continuación el texto completo, incluido en la ópera prima del vate santirseño:

No entiendo
a cuento de qué se acicala tanto
los sábados, si al rato
ya la habrá desnudado
(¡tanto!) uno de esos
macarras que visten de marca…

Me pregunto
(¿puedes creerlo?)
de qué color será su pijama.

“Poéticamente –confesó Acebo–, mentiría si no dijera que me siento un privilegiado. Digo esto porque hace dos meses, en Madrid, tuve la suerte de que mi querido Antonio Martínez Sarrión (uno de nuestros grandes poetas y memorialistas contemporáneos) presentase oficialmente Camas de hierba en la histórica librería Fuentetaja. Y hoy, en Vegadeo, también me siento un afortunado al tener a mi lado a Arturo Peralta, que fue mi profesor –durante tres cursos– en el instituto de este municipio; desde entonces, tengo a Peralta como una suerte de guía en mi vocación poética”.

Tras estas reflexiones y confesiones, Héctor Acebo recitó una docena de poemas extraídos de Camas de hierba. Según Arturo Peralta, en esos textos Acebo “se muestra digno heredero de maestros que ha asimilado, como Ángel González, Gil de Biedma, el joven Pound y otros (podríamos mencionar a Blas de Otero, Valle-Inclán, Cunqueiro, Quevedo, Cummings, la poesía del barroco, y además los letristas de música)”. Es a través de estos reputados vates como Héctor Acebo “entronca con la poesía antigua, tanto con la griega (clara en las alusiones a los tobillos) como con la latina, en especial con la epigramática de Marcial, como se ve a la hora de utilizar la ironía, el sarcasmo y la crítica, así como con la lírica y la elegía latinas de Catulo, Propercio, Tibulo, etc., que podemos notar en el uso de la segunda persona en los poemas y en la aparición de protagonistas femeninas más ficticias que reales como personajes o destinatarias”.

El breve poema “Orgásmica”, recitado por Héctor Acebo en su tierra, en la casa de cultura de Vegadeo, ejemplifica a la perfección las tesis del filólogo Arturo Peralta:

Me da igual que te alimentes
a base de sándwiches e internautas,
puedo soportar (¡ay!) el grosor de tus tobillos,
ya me he acostumbrado a tu maquillaje circense,
pero no me pidas, revuelta y azulada,
no me pidas que pase a limpio lo que piensas:
ya se ha acabado el poema.

Al acto –conducido por la maestra y escritora veigueña Belén Rico Prieto– asistieron aproximadamente medio centenar de personas. Un par de integrantes del grupo Os Folkgazáis –Abel Pérez (presidente de la asociación local Polavila) y Vanesa Pérez Villamarzo– se encargaron de abrir y cerrar el evento con dos emotivas interpretaciones de “Quen poidera namorala” (“Quién pudiera enamorarla”), el poema musicado de Álvaro Cunqueiro.

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En Vegadeo, Héctor Acebo –el poeta que cultiva el periodismo, el fustigador de ciertas costumbres con las que la televisión pretende envenenarnos, el noble señor de la Tierra de Miranda… o, lo que es lo mismo, el apasionado lector de Cunqueiro– confesó sentirse “como en casa” mientras dedicaba ejemplares de su poemario.

Fuente de la información:
ACEBO, Héctor: Camas de hierba, Ed. Vitruvio, Madrid, 2011.

Fuentes de las imágenes:
Asociación cultural Polavila.
C. Ron.

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