Hecha la Ley, hecha la trampa

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Era de esperar. Y al final, llegó el día. El sanguinario etarra Juan Ignacio de Juana Chaos –al que muchos ya designan con muestras de confianza y cercanía como Iñaki- ha vencido en su afrenta al Estado de Derecho. Bastaron 115 días de “huelga de hambre” para enternecer al ministro del Interior y despertar su perdón; a pesar de que el terrorista jamás lo pidió.

Como no podía ser de otra manera, cientos de personas han salido a la calle para expresar a Rubalcaba su profundo desengaño y su desesperante impotencia ante tan injusta decisión. Las víctimas que durante décadas hemos ido sumando pierden hoy más que nunca su razón de ser. No hemos asistido a más de mil sufridos, prematuros e innecesarios entierros para que los planes endiosados de este gobierno de turno los echen al olvido. Vergüenza es lo que deberían sentir al mirar a la cara a la familia Blanco o al propio Ortega Lara. Sus palabras son el sentir de la mayoría, ¿y no consiste en eso la democracia? Vergüenza por arrinconar a las víctimas y favoreces a los verdugos; vergüenza por hacer caso omiso del sentido común y del sentir popular; vergüenza por moldear la justicia a favor propio aun cuando ello suponga despojarse de cualquier atisbo de dignidad. Y es que estos asesinos de Montesquieu suelen llenarse la boca con palabras de justicia, derecho y democracia; burda palabrería que arrojan en saco roto cuando de ponerla en práctica se trata. Llegado el momento, no dudan en retocar los artículos, los autos y hasta los jueces para ejercer su esperpéntico plan. Porque ya se sabe: hecha la ley, hecha la trampa.

Decía hoy la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que después del 23-F la concesión de este segundo grado para de Juana constituye el día más trágico de nuestra democracia. Y no es para menos. Aun repasando detallada y concienzudamente los capítulos más lúgubres, tétricos y oscuros de nuestra reciente historia constitucional resulta difícil encontrar disparate equiparable. “Sus lágrimas son nuestras sonrisas” decía de Juana recordando el asesinato de los Jiménez Becerril. Repugnantes palabras que no debemos olvidar.

Trágico, ruin y vergonzoso papel el que España ha mostrado hoy al mundo entero. Será difícil olvidar las imágenes de este etarra retornando a su entorno de sangre y chantaje, recibido entre vítores por quienes como él desprecian la vida. La propia y, muy especialmente, la ajena.

Así se alimenta De Juana Chaos
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