Halo de esperanza en las elecciones de Afganistán

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Afganistán celebró el pasado sábado 5 de abril las terceras elecciones presidenciales de su historia desde que se hundiese el régimen talibán en 2001. La alta participación, un 60% aproximadamente, ha sorprendido gratamente a los principales actores internacionales. Sin embargo, pese a este eminente entusiasmo se espera una segunda ronda a finales de mayo pues es poco probable que alguno de los aspirantes consiga el 50% de los votos necesario para gobernar.

Hamid KarzaiEl actual presidente, Hamid Karzai, ha agotado su tiempo después de más de 12 años en el cargo como dispone la ley de permanencia. Los postulantes a sucederle son Abdulá Abdulá (principal favorito debido a su condición étnica mixta), Ashraf Ghani (predilecto de Estados Unidos) y Zalmai Rasul (el más aperturista con una mujer como número dos en su partido). Los tres adversarios son de la etnia pashtún, que representa al 42% de la población, pero las nuevas circunstancias del país han hecho que miembros de las minorías étnicas como uzbekos, zaharas o tayikos e incluso alguna mujer, asuman cargos de importancia en los partidos para acrecentar el acopio de votos.

Otro propósito sin precedentes que todos coinciden en suscribir es el Acuerdo Bilateral de Seguridad (BSA) con Estados Unidos que supone un apoyo de 4000 millones de dólares anuales para costear, entre otras cosas, al ejército que impide que se reavive de nuevo la guerra civil.

Tanto la ONU como la OTAN han elogiado a los organismos electorales afganos, al reñido debate de la campaña y la labor de las fuerzas de seguridad en los comicios, que fueron dirigidas casi por completo por los afganos sin apenas necesitar la ayuda logística de las fuerzas de paz internacionales (ISAF). También han ensalzado la valentía de los asistentes que pese a las constantes amenazas de los grupos terroristas han acudido de forma masiva a las urnas. Y es que, a pesar de los grandes despliegues de seguridad con cerca de 95000 soldados y 48000 policías impuestos en Kabul durante los últimos días, se han ido sucediendo varios asaltos contra organismos institucionales y extranjeros. Dos días antes de los sufragios, un terrorista suicida consiguió burlar los controles de seguridad del Ministerio de Interior causando la muerte de seis empleados y una decena de heridos. También, horas antes de las elecciones la fotoperiodista alemana Anja Niedringhaus fue asesinadas en un tiroteo donde otra periodista también resultó herida.

Pese a que fuentes diplomáticas occidentales afirman que se impiden atentados continuamente obstruyendo el arribo de explosivos, los afganos y los mecanismos internacionales están restringiendo sus movimientos por la falta de confianza que se percibe. No obstante, ni la inseguridad ni los antecedentes capciosos del poder político han disuadido a los votantes de su cometido, que no consiste tanto en cambiar el sistema de gobierno del país sino acabar finalmente con la violencia.

El presidente estadounidense Barack Obama ha catalogado a estos comicios de “históricos por marcar el comienzo de la primera transferencia democrática del poder en la historia de Afganistán” y junto con sus aliados han decidido retirar sus tropas de la región. “Estados Unidos sigue apoyando un Afganistán soberano, estable, unificado y democrático, y esperamos continuar nuestra asociación con el nuevo gobierno elegido por el pueblo afgano en la base del respeto mutuo y la responsabilidad mutua”, declaró. Por su parte, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Catherine Ashton también ha lanzado un mensaje optimista al respecto: “Hemos visto que todo el mundo está participando, incluidas, diría, todas las mujeres en Afganistán. (…) Las últimas informaciones dicen que las cosas están avanzando y esperamos ver ahora qué traerán los resultados”.

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