Hacia rutas salvajes: “Happiness is only real when shared”

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La fantástica interpretación de Emile Hirsch (Chris McCandless) consigue que nos preguntemos qué puede llevar a un joven de 24 años, con un presente pleno y un prometedor futuro, a abandonarlo todo para adentrarse en la ruta más salvaje: la vida del ermitaño moderno que elige la soledad como única brújula en su bolsillo.
El doblemente oscarizado Sean Penn (Mystic River, The Game) no escribió un guión siguiendo a musas ficticias, sino que plasmó en celuloide el caso real de un muchacho desaparecido en 1990 en Estados Unidos. La novela homónima, nacida como reportaje, fue escrita por Jon Krakauer en 1996.  A día de hoy Alexander Supertramp (nombre de guerra adoptado por el mochilero rebelde sin causa ni gomina) es para muchos un símbolo, incluso un héroe temerario; el color que tiñe un espíritu cuando lo material ni satisface ni basta.

John Christopher McCandless, nacido en 1968 en una familia acomodada, destacó en su historial académico como un excelente alumno. Según sus profesores, tenía una “voluntad férrea” y un “intenso idealismo”, además de una notable fortaleza física. Estudió Historia y Antropología en la universidad y cosechó múltiples éxitos fuera y dentro de las aulas. Escritores como Jack London (Colmillo Blanco), Thoreau (La desobediencia civil) o Tolstoi (Ana Karenina) influyeron en él, despertándole una extrema sensibilidad. Joven de inteligencia aguda, soñaba con abandonar la sociedad podrida por el consumismo vacuo, para encontrarse a sí mismo. Su inquietud por lo trascendente le sugirió forzar los barrotes de la jaula de hierro que era su cómodo hábitat, y escapar… en principio para entregarse temporalmente a la contemplación. Quizá nunca imaginó que no regresaría a la cautividad.

Hasta que emprendió su extraño viaje, nada extraordinario se sabe de Chris. Disponía de una cuantiosa suma de ahorros y disfrutaba de todos los lujos propios de un chico de su edad, pero la tormentosa relación matrimonial de sus padres incidía tanto en él como en su hermana. Siempre había fantaseado con una gran odisea que le permitiera vivir de la tierra y por sí mismo, solo, lejos de la civilización, y también registrar en un diario sus vivencias, enfrentado a las fuerzas de la naturaleza. Antes de dejar su casa se deshizo de tarjetas de crédito y todo tipo de documentación y donó su dinero a la beneficiencia. Aunque inicialmente se sirvió de su coche para viajar, terminó abandonándolo. La expedición abarcó varios estados del país; trabajó durante periodos de tiempo intermitentes, manteniéndose con lo mínimo y evitando ser localizado por su familia, para lo cual decidió cambiar su identidad. Su propósito era viajar sin más, a pie, en tren y hasta descendiendo ríos en canoa, sin mapas ni agendas y portando lo imprescindible.

No obstante, el gran desafío de Alex se llamaba Alaska, y toda persona con la que se cruzase participaría de su dibujado proyecto. Muchos trataban de convencerle de que era una idea peligrosa, y le ofrecían ayuda y consejos. El último hombre que lo vio con vida, tras intentar disuadirle de llevar a cabo la hazaña sin un mínimo de preparación, recursos y víveres, lo trasladó desde la ciudad de Fairbanks hasta un paraje llamado Stampede Trail. Allí Chris encontró un autobús abandonado que le sirvió de refugio. Llegado a este punto, su aventura pareció alcanzar un punto de no retorno. Durante un tiempo pudo vivir de su caza, pero las presas comenzaron a escasear. Para cuando decidió dejar el autobús, el sendero que conducía hasta él había sido arrasado por la crecida de un imponente río. Atrapado, sobrevivió como pudo a base de bayas y semillas. Fue hallado sin vida en su saco de dormir y se descubrieron restos de veneno en su cadáver, por lo que intoxicación e inanición se combinarían como causas de su muerte. Hate to think of a wild man like you in a cage, habría escrito según el filme a un amigo en alguna ocasión, durante los dos años que duró su periplo… y sin quererlo, él se había confinado en su propia prisión. Apenas habría llevado consigo libros y un rifle, y unos pocos alimentos básicos como arroz o maíz. Su diario, que registra más de 100 días, y las fotos que dejó su cámara cuentan el resto de la historia. Hoy el destartalado bus que él convirtió en hogar es un destino turístico más en la región.

La cinta es una teatralización estupenda del caso. Hirsch, magnético en su papel de lobo estepario; soberbios los paisajes, que de vastos y vírgenes ponen los pelos de punta; cruda la idea de libertad absoluta, sin conservantes ni colorantes. Y brillante sin discusión la banda sonora, que corre a cargo de Eddie Vedder, vocalista de Pearl Jam (aquí, un botón de muestra). Película palpitante y agridulce, como el pensamiento mismo de que la felicidad sólo es real cuando se comparte. I have had a happy life and thank the Lord. Goodbye and may God bless all, dejó escrito Chris como epílogo de un largo capítulo en forma de viaje sin maletas.

Fuentes del texto e imágenes:
http://www.christophermccandless.info
Krakauer, Jon: Hacia rutas salvajes. Ed. Zeta Bolsillo

8 Comentarios

  1. ¡Felicidades por el artículo Rocío!
    Está muy bien escrito y documentado.

    Me encantó la película: tanto la increíble música de Eddie Vedder como la sensibilidad de Penn en la imagen…!
    El libro tmb es genial… y la historia increíble!

    “Happinness is only real when shared” ¡qué gran verdad!

    Gracias por refresacrme la historia de Alexander Supertramp!;)

  2. ¡Hola!

    Muy buen artículo, buen libro y mejor película. Tan sólo un apunte: el segundo Oscar de Sean Penn vino con Milk (a.k.a. Mi nombre es Harvey Milk).

    Un saludo.

  3. Sí, es cierto, lo ganó apenas hace dos años 🙂 Lo que hice fue escoger un par de películas suyas que me parecieron bastante contundentes; no busqué relación entre sus actuaciones y los premios ganados ^_^

  4. En una primera lectura pensé que habías elegido dos películas, como tú dices, contundentes. Luego pensé que quizás estabas citando las dos por las que recibió Oscar y así dejé el comentario.

    La filmografía de Penn es tan extensa y con títulos tan llamativos que cualquier elección se queda corta. La última que vi fue All the King’s Men. Es muy buena, aunque no la mejor. Sellers, Penn, Malkovich… mil caras y casi todas excelentes.

    Saludos.

  5. A mi me gustó más el trailer que la película. Y a él no le cogí cariño. Me daba pena su hermana, y sus padres tampoco me parecían unos montruos. Todo el mundo tiene sus más y sus menos. Eso sí, muy buena fotografía, unos paisajes fantásticos!

    Enhorabuena por el artículo!

  6. jajajjajajaja
    Joer chicos.. qué tiquismiquis!
    Ya está el Camacho para llevar la contraria… 😉
    Y Fabián para corraborar datos!jeje
    Así me gusta.. variedad, variedad!
    Pero Javierín.. podrías reconocerle la buena redacción aunque no te gustara la peli!
    Suerte en los exmas chicos!

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