¿Ha nacido una estrella?

0
303

Aprovechando la oportunidad que brindaba la Semana de la Moda de Tokio, el pasado día 23 se ha producido la “presentación en sociedad” del Proyecto de Robótica Humanoide 4C (HRP-4C), desarrollado por un equipo del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Industrial Avanzada de Tsukuba (Japón).
Se trata de un robot con figura femenina, que ya había sido presentado a la prensa el pasado día 17, al que hicieron desfilar al ritmo de un acompañamiento musical futurista por la misma pasarela donde las modelos habían pasado las colecciones de sus diseñadores.
Tiene 1.58 metros de altura (la altura media de las mujeres japonesas de 19 a 29 años), pesa 43 kilogramos, baterías incluidas, y cuenta con 42 motores para asegurar su movilidad, de los cuales 8 aseguran los gestos del rostro, el cual cuenta con 8 grados de libertad, y otros 3 grados para el cuello. El término “Grado de Libertad” se usa para describir cualquier movimiento (linear o rotacional) en un robot. Como ejemplo, nuestro propio brazo tiene siete grados de libertad: tres en la espalda, uno para doblar el codo, y tres para la muñeca: movimiento rotacional, movimiento de arriba-abajo y movimiento de un lado para otro. Para acceder a cualquier punto en el espacio, dentro de su radio de acción, desde cualquier ángulo, un robot necesita al menos seis grados de libertad básicos.

Pero ¿qué es un robot? Pues aunque parezca raro, no existe una definición precisa, pero en general hay un acuerdo para definir a un robot como una máquina programable que imita las acciones o apariencias de una criatura inteligente, usualmente un humano. Para ser calificada como un robot, una máquina tiene que ser capaz de hacer dos cosas: Obtener información de sus alrededores, y hacer algo físico, como mover o manipular objetos..

El término “robot” fue usado por primera vez en el año 1921, cuando el escritor checo Karel Capek (1890 – 1938) estrena en el teatro nacional de Praga su obra Rossum’s Universal Robot (R.U.R.). Su origen es de la palabra eslava robota, que se refiere al trabajo realizado de manera forzada.

La creación del término “robótica” se le atribuye a Isaac Asimov. Él mismo predijo hace años el aumento de una poderosa industria robótica, predicción que ya se ha hecho realidad, produciéndose una explosión en el desarrollo y uso de los robots de tal manera que se ha llegado al punto de hablar de “revolución de los robots” y también “era de los robots”.

En las historias de robots de Isaac Asimov, éste prevé un mundo futuro en el que existen reglas de seguridad para que los robots no puedan ser dañinos para los seres humanos. Por tal razón Asimov propuso en octubre de 1945 las siguientes tres leyes de la robótica:

  1. Un robot no puede perjudicar a un ser humano, ni con inacción permitir que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot ha de obedecer las órdenes recibidas de un ser humano, excepto si tales órdenes entran en conflicto con la primera ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia mientras tal protección no entre en conflicto con la primera o segunda ley.

En el momento actual, estas leyes son de dudoso cumplimiento, sobre todo en el caso de conflictos bélicos en los que se emplean armas convertidas en robots (misiles y bombas inteligentes, ingenios de ataque no tripulados, etc.)

Los términos “androide” o “humanoide” se usan para nombrar al tipo de robot que se parece y actúa como un ser humano, intentando reproducir total o parcialmente su forma y su comportamiento cinemático. Uno de los aspectos más complejos de estos robots, y sobre el que se centra la mayoría de los trabajos, es el de la locomoción bípeda. En este caso, el principal problema es controlar dinámica y coordinadamente en tiempo real todo el proceso manteniendo simultáneamente el equilibrio del robot. Caminar puede parecer simple, pero hacer que un robot lo haga como una persona es una verdadera hazaña técnica. Incluso cuando el robot está parado, se están haciendo constantemente ajustes para evitar que se caiga.

HRP-4C, nombre del androide con figura femenina, además de moverse y caminar es capaz de hablar, sonreír, sorprenderse y enfadarse, y saludó al público con un mensaje de bienvenida y una amplia reverencia muy ceremoniosa, al puro estilo japonés. Con un cuerpo de aluminio negro y plateado, y sus “curvas femeninas” perfectamente conseguidas, su comportamiento en la pasarela deleitó a todos. Pero no será capaz de sustituir a las modelos con las que compartió el desfile, al menos por ahora. Dicen de ella que, como modelo, tiene baja estatura y una figura demasiado ordinaria, pero técnicamente es un gran logro. Hoy por hoy, este “capricho” cuesta 20 millones de yens (aprox. 200.000 $).

Fuentes del texto:
http://www.thetech.org/exhibits/online/robotics/universal/index.html
http://www.aist.go.jp/aist_j/press_release/pr2009/pr20090316/pr20090316.html
http://www.aist.go.jp/index_en.html
Fuentes de las imágenes
http://www.aist.go.jp/aist_j/press_release/pr2009/pr20090316/pr20090316.html

1 Comentario

  1. Me parece muy interesante el artículo de Angel e instructivo, ¿cuanto queda para que los androides puedan confundirse con los humanos?

  2. !Artículo interesantísimo esté de Angel!
    mientras lo leía, pensaba exactamente lo mismo, que pregunta Nieves.
    Creo, que dentro de poco las tendremos con las facciones Caucasicas

  3. ¡Ángel siempre al día! ¿qué cuanto falta para que nos podamos confundir con un HRP-4C, por cierto de carita linda japonesa, No os preocupeis, Angel nos tendrá al corriente…

Dejar respuesta