Guti y la profesionalidad periodística

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Decía Ortega y Gasset: Para el escritor hay una cuestión de honor intelectual en no escribir nada susceptible de prueba, sin poseer antes ésta”. Hoy parece no importar el honor, las pruebas o las consecuencias; todo vale. Y es contra eso contra lo que me rebelo. Ya sea por inexperiencia en el periodismo, por esa fe ciega en el derecho a la intimidad y a la presunción de inocencia a la que todos tenemos derecho, o por la pasión por el deporte; el caso es que no me gusta lo que veo y me pregunto si hay un modo de cambiarlo.

Y el mejor ejemplo que encuentro lo representa el tratamiento al que ha sido sometido Guti durante toda su carrera.

Hace unos días Santiago Segurola reconocía: “Guti ha sido un maestro del pase, especialmente del último pase” y es que más allá de cualquier análisis frívolo, la marcha del catorce supuso el fin de una filosofía de entender el fútbol. Aportó una forma novedosa de entender el arte de posibilitar el gol (en ocasiones mucho más importante que el propio tanto); Zidane, Ronaldo, Beckham, Figo o Etoo, siempre destacaron que jamás vieron a ningún otro jugador hacer lo que hacía Guti dentro de un terreno de juego.

Este verano, tras 24 temporadas en el Madrid, se fue con destino Turquía, al Besiktas: un club con una tradición de más de cien años (fundado en 1903) y con una enorme estructura deportiva (cuenta con equipos de fútbol, baloncesto, voleibol y balonmano). El recibimiento fue espectacular y la presentación en el Estadio BJK İnönü desató la locura. Se convirtió en ese mismo instante en referente de la Liga turca; (ni siquiera la reciente llegada de la estrella NBA Allen Iverson le ha hecho perder una gota de protagonismo) con todos los efectos colaterales que eso conlleva.

Hace unos meses, en Informe Robinson (imprescindible para cualquiera que quiera conocer a un jugador tan desconocido como perseguido, tan incomprendido como criticado, y tan genial como desaprovechado) se muestra a un hombre normal, apasionado por el fútbol, la música y su familia. Son poco más de treinta minutos que reflejan a un Guti inédito para el gran público. Ya aquí se le observa agobiado por el acoso a su intimidad; continuo y sin piedad.

Tal vez pensó que saliendo de Madrid recuperaría su anonimato pero nada más lejos de la realidad…

Como profesional del Real Madrid jugó 542 partidos y marcó 77 goles (entre ellos el gol 5.000 del Real en Liga y el gol 500 en Champions). Ganó 5 Ligas, 3 Copas de Europa, 2 Intercontinentales, 1 Supercopa de Europa y 4 Supercopas de España. Pero gran parte de la prensa nunca ha estado interesada en sus triunfos; eso no les importa. Les interesó más inmiscuirse en su vida privada, en probar que no era un santo. Sin escrúpulos, sin reprobar e incluso reír, en muchos casos, los cánticos contra su supuesta condición sexual por parte de una afición que piensa que pagar una entrada les da derecho a lo que quieran. Estos mismos medios se apresuraron a publicar unas fotos con su supuesto novio que, casualidades de la vida, resultó ser su hermana. ¿Alguien pidió perdón o se retractó? La respuesta es: no. Hace unos días Míchel, entrenador del Getafe, sufridor aún hoy de cánticos ignorantes y estúpidos, insistía en la necesidad de que Federación y prensa, denunciaran estos comportamientos homófobos y los desterraran del deporte, pero parece que no funcionó. La sociedad no comprende que detrás del futbolista está una persona, y su familia. Y no es normal exigir en los deportistas un comportamiento que en tu propia casa no recibes porque la educación y el civismo no te lo tienen que enseñar los personajes públicos. Podrán actuar bien o mal, pero eso está al margen de sus méritos profesionales.

Parecía que en Turquía la prensa no le perseguiría pero ha sucedido todo lo contrario; la afición está fascinada por Guti y éste genera muchas noticias, interés y, por lo tanto, ventas. Hace unas semanas un medio le grabó despidiéndose de un hombre y le acusaron de nuevo; duró pocos minutos, los que el club tardó en colgar en su web la identidad del individuo en cuestión: su padre. Hace unos días otro medio turco hizo una manipulación vergonzosa sobre su implicación en un turbio asunto en España ante lo que el madrileño se vio obligado a dar una rueda de prensa y tomar medidas legales. Y ahora ha sucedido el penúltimo episodio; porque por lo visto esto no va a parar nunca.

La práctica totalidad de medios españoles publica que Guti ha provocado un accidente de tráfico al conducir en sentido contrario, tras pasar toda la noche en una discoteca, destrozando su coche; que se ha negado a hacerse el control de alcoholemia, que ha pegado a fotógrafos y se ha enfrentado con la policía por lo que le han llevado detenido a comisaría, donde ha dado una tasa elevadísima de alcohol, le han quitado el carnet y multado económicamente. Y, como final, algunos añaden que pasó la noche en el calabozo. Para dar credibilidad aportan imágenes y vídeos donde aclaran a pie de foto lo perjudicado que está y citan a fuentes turcas a modo de contrastar todo lo expuesto. No ha importado que en menos de una hora el propio jugador haya dado la cara; ya había sido juzgado y destrozado.

Su versión dista mucho de la publicada: salió a cenar a un restaurante en un acto del club, se chocó con un autobús que iba en su mismo carril y únicamente se ha dañado el retrovisor y una rueda; no entendía a los policías y al no poder hacer el correspondiente parte de accidente y esa patrulla no llevar el aparato para efectuar el análisis, le retuvieron cuarenta minutos en su coche hasta que casualmente llegaron los paparazzi para grabarlo todo y le llevaron a comisaría donde le esperaba su representante para traducirle; se hizo el análisis y se fue a casa. Reconoce en la entrevista concedida a la Cadena Cope que bebió unas cuantas copas, que dio positivo en el análisis (con una tasa que nada tiene que ver con la ofrecida por los medios) y que le han retirado el carnet por seis meses. En ningún momento desmiente el incidente, acepta su error y se muestra arrepentido por lo que ha hecho.

Es obvio que se equivocó y que debe pagar las consecuencias como cualquier ciudadano; pero no tiene por qué soportar un linchamiento mediático tan bestial. Los titulares publicados estos días son sensacionalistas y seguramente inexactos. ¿Es lícito manipular una información sin contrastar las fuentes ni consultar al protagonista? Sí es cierto que cometió un error y que no actuó bien pero hay un abismo entre lo publicado y lo que cualquiera con dos dedos de frente deduce. En ningún caso las imágenes demuestran un estado de embriaguez como el que algunos se empeñan en mostrar: reflejan a un hombre que no habla el idioma, aturdido y acosado tanto por la policía como por los periodistas. Cualquiera que conozca un poco al jugador sabe que suele poner esos gestos y que esa es su manera de andar habitual. No es una excusa, porque su imprudencia esa noche no la tiene, es sólo un dato más.

¿Es que ahora el periodismo tiene la capacidad de juzgar moralmente, de dictar sentencia y de sentar en el banquillo de los acusados? Se puede informar de lo sucedido (insisto en que se equivocó) pero mentir y llegar al insulto, la mofa y la falta de honor, eso ya es otra cosa. Le llevaban meses esperando y en lugar de publicar la grandísima temporada que está realizando (con asistencias y goles que han colocado a su equipo en lo más alto de la liga turca y en segunda ronda de Europa League) vuelven al amarillismo que siempre han utilizado contra él. Y es asumible (que no aceptable) este tratamiento por parte de ciertos medios, pero es triste e incomprensible dentro del periodismo deportivo.

Guti nunca ha sido tratado como los demás: si hacía una obra de arte en el campo se aludía a que era una intermitencia, si daba un taconazo imposible se insistía en que los cuarenta minutos anteriores no había aparecido y si era el mejor del partido se destacaba una parada de Casillas para no reflejar su extraordinaria actuación. La historia demostrará su legado como futbolista y no importará que no fuera íntimo amigo de esos periodistas que ejercen el poder y elevan o destrozan la imagen de los deportistas según se comporten con ellos. Guti, como reconocía hace poco, pudo cometer muchos errores, pero jamás se bajó los pantalones y creo que es eso precisamente lo que algunos nunca le perdonarán.

Pero si son críticas deportivas, podrás estar de acuerdo o no; es, hasta cierto punto, respetable. Pero lo del acoso y derribo a su intimidad es indigno de todo aquel que se llame a sí mismo periodista o persona.

No quiero aceptar como algo normal que se publiquen noticias sin contrastar (o citando fuentes dudosas) que en los artículos deportivos se hagan juicios de valor que trasciendan lo estrictamente profesional o, que una vez que se demuestre que estaban equivocados, no se publique una rectificación y que nadie asuma las consecuencias. Desde que recuerdo he oído hablar a los periodistas del intrusismo imperante en la profesión, pero me pregunto qué es lo que diferencia al creador de un blog o al que escribe un comentario de opinión de un profesional de la información ¿el título?

Todos podemos dejarnos llevar por la pasión a la hora de valorar a un jugador o a un equipo, eso es inevitable; no te puedes quitar el disfraz de aficionado para realizar tu trabajo; de hecho, en saber comentar de un modo objetivo radica el mérito del profesional. Además entiendo que depende de cada uno separar la admiración de la realidad: puedes tener un equipo o jugador favorito pero debes valorar el partido de ese día basándote solo en esos noventa minutos. Y no es lo mismo transmitir determinadas virtudes de un deportista que llevar a cabo una campaña mediática que tenga como objetivo destruir la imagen profesional y personal del mismo. Es muy sencillo utilizar una columna, una portada o un informativo; o gritar más que nadie en una tertulia que más parece un patio de vecinos que un encuentro entre profesionales analizando el deporte. Lo que no es fácil luego es exigir respeto.

A los periodistas no se les pregunta qué hacen tras su jornada laboral, ni se les juzga. ¿Por qué ese empeño en demonizar todo lo que haga nadie en su vida íntima?

En esta ocasión Guti ha actuado mal, muy mal; pero el tratamiento de la noticia se ha desvirtuado hasta sobrepasar lo límites de la lógica. Si se tratase de otro deportista no se hubiera tratado el tema del mismo modo. Su comportamiento no tiene excusas, pero en todo caso deberá responder ante la justicia, ante su club o ante su familia; en ningún caso ante la prensa.

Y en todo este asunto, seguramente por lo acostumbrado que está, es el jugador el que se muestra más tranquilo; solo quiere que pasen los días y que se hable de él por su trabajo en el campo. No se trata de juzgar la labor de grandísimos profesionales del periodismo, se trata de cuestionar a ese pequeño pero muy ruidoso, grupo de periodistas que tal vez ha olvidado que es necesario contrastar las informaciones, aportar pruebas, y huir del sensacionalismo, para que esta profesión siga siendo ese lugar al que acudir para conocer la verdad.

Fuentes del texto:
Elaboración propia
www.cope.es
Fuentes de las fotografías:
www.bjk.com.tr/tr/

4 Comentarios

  1. Entonces, ¿los vídeos de la televisión turca en los que aparece ese individuo completamente borracho, tambaleándose y resistiéndose a la policía, son manipulados? ¿Por qué el lector medio tiene que creer la versión de Guti y no la de la televisión turca? ¿Por qué la creen ustedes? Si hablamos de profesionalidad, de rigor a la hora de actuar, ¿acaso tienen ustedes pruebas de que Guti NO tenía 2.72 de tasa de alcoholemia? ¿O están actuando de la misma manera, y predican unas normas que no practican, para defender a Guti? Hablar es muy fácil, y escribir, más todavía.

  2. Vaya juez serías… Que demuestren que NO dio 2,71… Debería ser al revés, machote… Si se da una noticia debería demostrarse con hechos, cosa que no hemos visto en ningún lado. Como si dicen que dio 200. Que demuestren que NO los dio. Sí señor.

    En el artículo yo leo que Guti se ha equivocado y él mismo reconoce que bebió pero que, por ser él, se le crucifique sin confirmar siquiera la noticia denota una gran falta de rigor periodístico.

    Y entre creer a un futbolista al que muchos llevamos siguiendo muchos años y que siempre ha reconocido sus errores en público o a unos medios turcos que publican besos de Guti con su “novio” y luego resulta ser su padre… pues eso… Que hablar es muy fácil, y escribir, más todavía.

  3. Sólo se tomó una copa, pero sería garrafón ¿no? ¿O le echaron algo en el hielo? Está claro que no se puede demonizar a alguien como se ha hecho con Guti, pero tampoco le endioséis. Igual que no se ha contrastado la versión que da la policía turca, tampoco se ha contrastado la que dio Guti. Es su palabra contra la de ellos, y al menos se ha visto un vídeo suyo que se caía al suelo. Seguramente no daría 2 y pico (no creo que alguien pueda sobrevivir a eso), pero tampoco creo que se tomara sólo dos cañas. No creo que fuera tan grave como dice la prensa turca, ni tan leve como dice Guti.

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