GTO (Great Teacher Onizuka)

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Great Teacher Onizuka, obra de Tôru Fujisawa, es uno de los manga más exitosos de la historia. Eikichi Onizuka es un agresivo expandillero reconvertido en profesor sin más ambición que la de ligar con las alumnas, pero que acabará descubriendo que su verdadera misión en la vida es dar a los estudiantes el trato que a él nunca se le dio.

 

Great Teacher Onizuka
Great Teacher Onizuka

GTO, cuyo primer volumen vio la luz en 1998, es el manga más conocido de Tôru Fujisawa. Se trata en realidad de un spin-off de Shounan Jun’ai Gumi, un trabajo anterior del autor que relataba las cómicas aventuras de un par de estudiantes fracasados y moteros de banda en su búsqueda por perder la virginidad. Años más tarde, el autor decidió coger a uno de sus protagonistas, Eikichi Onizuka, y continuar sus peripecias en la profesión menos adecuada para él: la docencia.

Curiosamente, Great Teacher Onizuka superó con creces el éxito cosechado por su antecesora, convirtiéndose en uno de los manga más famosos de todos los tiempos, y contando con una adaptación al anime y dos doramas (culebrones o soap operas japoneses), el primero de los cuales se convirtió en la serie más vista de la historia de Japón. Levantada sobre las bases del humor picante y la crítica social, la serie de 25 volúmenes (200 capítulos) reúne personajes carismáticos, un estilo de dibujo único, un sentido del humor simple y en ocasiones, excesivo, y conocimiento casi absoluto de su género, lo que le permite dar una vuelta de tuerca a los clichés y lugares comunes de las historias de instituto, una de las temáticas más explotadas en el manga.

Eikichi Onizuka, un macarra sin oficio ni beneficio conoce a una joven a la que su novio acaba de dejar. Después de conseguir atraerla a un hotel con intención de acostarse con ella, son interrumpidos oportunamente por un viejo calvo, que resulta ser profesor y exnovio de la joven, la cual se lanza a sus brazos pidiendo que la perdone. Iluminado por lo que acaba de presenciar, Onizuka decide que se convertirá en profesor con el sueño de que aquello le suceda algún día. A pesar de ser graduado en una de las peores universidades de Japón, logra acceder a las prácticas públicas de educación, solo para descubrir que sus alumnos no son muy diferentes a como era él. Con nulas habilidades para la docencia, se siente tentado a tirar la toalla, pero al darse cuenta de que el hecho de que los profesores lo tratasen en su momento como escoria le llevó a creerse que realmente lo era, toma la decisión de convertirse en el profesor que nunca tuvo, y evitar así que sus alumnos pasen por lo que pasó él.

El mayor activo de GTO son sus personajes, en especial su protagonista, Onizuka: vago, violento, canalla y pervertido, él carga con todo el peso de la historia. A pesar de tener la intención inicial de seducir adolescentes, rápidamente muestra de qué pasta está hecho al rechazar cada ocasión que se le presenta por el bien de estas. Si bien se muestra negado e incluso desinteresado por dar la lección a sus alumnos, gracias a su capacidad para identificarse con ellos y su descomunal determinación (amén de sus métodos poco convencionales) logra ayudarlos con problemas que van más allá de lo académico, a pesar de que ellos no se lo pongan nada fácil. Su propia clase, la más problemática de un elitista instituto privado, famosa por manipular y llevar a la desesperación a todos los profesores que ha tenido hasta la fecha, será su principal obstáculo a la hora de convertirse en el mejor profesor del mundo. Cada alumno muestra un trasfondo y unos problemas distintos, que, si bien por su condición de “niños bien” no son del todo convencionales, los transforman en personajes creíbles y logran que el lector se preocupe por ellos como lo hace Onizuka, aunque puedan llegar ser verdaderos demonios con uniforme escolar. Esto nos lleva al siguiente punto más destacable de la serie: su dimensión social.

El realismo con que retrata la vida escolar contrasta fuertemente con dos factores. Por un lado, se trata de una comedia ligera, donde el protagonista afronta de forma cómica problemas ordinarios; es por eso que llama la atención la seriedad de dichos problemas (en especial el suicidio, un tema muy recurrente en toda la obra), pues a pesar de la continua ligereza de su discurso, se está mostrando la cara oscura del sistema educativo japonés, donde los jóvenes desinteresados en el estudio o que no son capaces de seguir su estricto ritmo son inmediatamente marcados y condenados al ostracismo social. Por otro lado, sorprende la crudeza del instituto si lo comparamos con la mayoría de mangas escolares. Este género siempre se ha distinguido por idealizar la etapa de la educación secundaria, en especial la preparatoria (bachillerato), con historias cuyos principales conflictos proceden de las dificultades de los adolescentes japoneses para expresar abiertamente sus sentimientos. En GTO, a este problema se le suman el abandono parental, el acoso y el abandono escolar o la falta de objetivos. Y lo hacen desde la perspectiva de un profesor, demostrándonos que ellos forman parte también de ese universo, y que sufren o causan problemas como cualquier alumno. En ese sentido, esta serie ha marcado el camino a seguir a muchas obras posteriores que han tratado de reflejar el lado amargo del instituto y los verdaderos problemas de los jóvenes.

El humor de Great Teacher Onizuka es sencillo. Se basa en los malentendidos y la caricatura, aunque en ocasiones sorprende con giros bruscos de situación, o contenidos absurdos. Las expresiones faciales del protagonista son una mina cómica, y el contraste entre su título de profesor y sus acciones (Onizuka es un friki redomado, un experto en karate, y el líder de una peligrosa banda de moteros), sus continuas meteduras de pata y los altibajos de su relación con los alumnos y otros profesores redondean una obra rematadamente divertida, que sincroniza perfectamente el humor desenfadado con las situaciones más serias y maduras.

Pero no estamos ante una obra perfecta. A pesar de su enorme calidad, GTO muestra una excesiva dependencia de los chistes subidos de tono y el fan-service, que si bien son coherentes con su universo, diluyen en ocasiones su mensaje e impiden que algunos lectores lleguen a percibir la seriedad de aquello que busca transmitir. Por otra parte, la gran extensión de la serie y su desarrollo lineal (un alumno plantea problemas al protagonista, este demuestra estar hecho de una pasta distinta al resto de profesores y lo convierte en aliado) provocan que en ocasiones se vuelva repetitiva, a lo que el lento avance de la trama ayuda poco.

Aun con sus defectos, Great Teacher Onizuka es una obra excepcional, de calidad y original, recomendable para todos los que sepan mirar más allá de una trama gamberra y sobre todo para quienes pretendan dedicarse a la enseñanza, con un mensaje que no dejará indiferente a nadie, y menos si ha pasado por un instituto.

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