Grecia se asoma a la ingobernabilidad

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En el sexto año de su gran depresión, Grecia empieza ha cumplir con los objetivos de la Troika. Sin embargo, los recortes se multiplican y los ciudadanos  no cesan en su empeño de mostrar su rechazo hacia la gestión de la crisis. La incertidumbre domina a la población del país Heleno mientras que el gobierno se muestra optimista y asegura repetidamente que 2013 será el último año de recesión.

Pasok. Foto cedida por Fotopedia Desde que empezó su personal crisis económica, Grecia, ha sufrido un clima de gran inestabilidad social y política. Los extremos recortes han sido la política de todos los gobiernos helenos que han intentado superar la recesión. Después de que se conociera internacionalmente que el Gobierno conservador de Karamanlís había estado falsificando los datos macroeconómicos de la contabilidad nacional (se había ocultado durante años el verdadero valor de la deuda griega), se pusieron en marcha importantes recortes del sector público que produjeron la indignación ciudadana. En 2009 el candidato socialista Yorgos Papandreu obtuvo mayoría absoluta parlamentaria. Este destapó la verdad sobre el déficit. El Gobierno precedente había estado manteniendo que el déficit griego era de un 3,7%. Y el Gobierno de  Papandreu demostró que el déficit real era de un 12,7%. Ante semejantes cifras los mercados internacionales accionaron la alarma.

Las agencias calificadoras de riesgo, no dudaron en devaluar la calificación crediticia que poseía Grecia hasta llegar al bono basura. Una vez realizadas las devaluaciones, los inversores comenzaron a exigir mucha más rentabilidad por dichos bonos, lo cual hizo que Grecia tuviera que endeudarse más para hacer frente a dichas exigencias. Esto se tradujo en medidas de ajuste fiscal con aumento del IVA y recortes a los funcionarios en salario y pagas extra. El segundo rescate llegó el 21 de septiembre de 2011. Las contraprestaciones por el rescate asfixian aún más a la población; 30.000 puestos públicos eliminados, reducción en un 40% de las pensiones y reducción del salario mínimo en un 15%.

Antonis Samarás. Foto cedida por FotopediaLa tensión encuentra su momento más álgido tras este segundo rescate. El miedo a un posible golpe de estado y la imposible gobernabilidad del país llevan a Papandreu a dimitir. Le sucede en el cargo el tecnócrata Lucas Papademos en noviembre de 2011. Papademos se encontró ante la difícil situación de aprobar el enésimo y mas profundo plan de ajuste para pagar la enorme deuda contraída. O había acuerdo, o Grecia salía del euro. La altísima presión social e internacional hizo imposible el consenso. La solución se buscó en unas nuevas elecciones que no mejoraron, sino empeoraron la situación. Ningún partido obtuvo los escaños suficientes para poder gobernar, y resultó imposible un pacto entre partidos, por lo que se convocaron de nuevo elecciones para junio de 2012 en las que el líder de Nueva Democracia Antonis Samarás juró su cargo como nuevo presidente del Gobierno, gracias al pacto alcanzado con el PASOK e Izquierda Democrática, aunque éstos no ocupan ninguna cartera ministerial

Lo más sorprendente de ambas elecciones fue el avance de la extrema derecha griega, la coalición Amanecer Dorado (Χρυσή Αυγή), que entra por primera vez en su historia en el parlamento griego. El partido consiguió en estos comicios 440.992 votos y obtuvo 21 escaños en el Parlamento. En las elecciones del mes siguiente el resultado fue prácticamente el mismo; 18 diputados, perdiendo 3 escaños con respecto a las elecciones del 6 de mayo.

El grupo extremista Amanecer Dorado (AD) se describe como un “movimiento popular de nacionalistas intransigentes”. Entre los miembros se practica un saludo de corte fascista que el grupo justifica como un antiguo saludo griego en honor al alba y al dios Apolo. Su ideología se caracteriza por el rechazo a la inmigración, la cual consideran causante de los problemas económicos y sociales griegos. En el ámbito económico, proponen la abolición del sistema bancario, la nacionalización de los monopolios, la limitación de las posesiones económicas… Una de las propuestas más destacadas de su programa es la de crear tribunales especiales de justicia para juzgar a todos los políticos que han gobernado Grecia desde 1974, acusándoles de negligencia, incompetencia y sedición contra los intereses generales de los griegos.

Su actividad política está muy marcada por la violencia. Sonados episodios como la agresión del portavoz de la formación a una contertulia, diputada del Partido Comunista griego, en un debate televisado. O la situación creada por los guardaespaldas de su líder, Nikos Michaloliakos, ordenando a los periodistas que se pusieran en pie para recibirlo en la rueda de prensa tras las elecciones de 2012.

Recientemente, el pasado 17 de enero de 2013, dos jóvenes miembros de Amanecer Dorado (de 21 y 28 años de edad) asesinaron en Atenas a un inmigrante paquistaní. Un mes después, el 19 de febrero, alrededor de 10 miembros siguieron hasta su casa a Dimitris Zampelis, un habitante de Palea Fókea (un pueblo costero a 45 kilómetros de Atenas).  Zampelis regresaba del trabajo escuchando música en su coche. Al llegar a su residencia, se vio sorprendido por el violento reproche de los miembros de Amanecer Dorado. Estos, le “recomendaron” tras darle una bofetada, que no debía escuchar canciones obreras a alto volumen.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha calculado que de junio a noviembre de noviembre de 2012 cometieron 87 agresiones racistas; un número muy inferior al real, según varias ONG y el movimiento “Expulsar el racismo”. Además, su vinculación con los cuerpos de seguridad (MAT), con la policía y con redes políticas presentes incluso en Nueva Democracia explican la impunidad, en la mayoría de los casos, de los actos de AD, cuyos juicios se aplazan una y otra vez. AD ha tratado reciente de “limpiar” su violenta imagen repartiendo alimentos entre los ciudadanos, pero solo entre los de nacionalidad griega.

La preocupación ante el avance del grupo Amanecer Dorado es muy fuerte ante la inestabilidad e ingobernabilidad del país. Las elecciones de yayo de 2012 dinamitaron el bipartidismo vigente desde la restauración de la democracia en 1974;  la coalición conservadora Nueva Democracia y la socialista Pasok (los dos grandes partidos,  los únicos que defienden la política de austeridad y los rescates) lograron alrededor del 32% de los votos (frente al 78% de 2009). Nueva Democracia obtuvo el equivalente a 108 diputados, mientras que el PASOK se adjudicó 41 legisladores. En estas cruciales elecciones se observó también el auge de la extrema izquierda, Syriza (una coalición creada en 2004 de partidos de izquierda y social-ecologistas liderado por el partido Synaspismós, heredero de la escisión del Partido Comunista Griego).

Aunque en junio de 2012 Nueva Democracia alcanzara el poder, los sucesivos Gobiernos griegos se encuentran maniatados por la troika (Unión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) que impone a sus Ejecutivos la aplicación de severas medidas de austeridad. Mientras tanto, la vida en el país, con un paro de más del 25% y continuos recortes económicos y sociales, se vuelve cada vez más difícil.

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