Grameen, el rico banco pobre para salir de la espiral de la miseria

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Muhammad Yunus, recientemente nombrado Premio Nobel de la Paz, fundó en 1983 en Bangladesh el Banco de microcrédito Grameen. Lo que entonces parecía una aventura arriesgada es ahora una de las ofertas financieras más sólidas del mundo, por parte de una institución que ha concedido 17 millones de préstamos a personas sin posibilidades, y con sólo el 2% de morosos, a pesar de que no exige avales.

La mayoría de economistas consideran que un sistema financiero desarrollado puede favorecer la buena marcha de la economía de un país, en la medida en que pone en contacto a los que necesitan dinero y a los que están dispuestos a prestarlo. Los intermediarios financieros intentan facilitar estas operaciones y garantizar la devolución de los fondos, el problema es que los bancos tradicionales y privados tienen muchos prejuicios a la hora de prestar pequeñas cantidades a quienes no ofrecen garantías, impidiendo mejorar la situación de los pobres y funcionando como institución de caridad para los ricos. Inconveniente que se multiplica a medida que avanzamos y nos introducimos en el denominado Tercer Mundo, donde los chantajes de los usureros dirigen gran parte del mercado económico. Precisamente para acabar con todo esto en Bangladesh, y servir de herramienta para superar la espiral de la miseria en el Sureste asiático, Muhammad Yunus creó a comienzos de los años 80 el Banco Grameen, una entidad que ha otorgado 17 millones de microcréditos, de aproximadamente 120 euros, a campesinos y artesanos de su país, en la mayoría de ocasiones, mujeres.

Este banco de los pobres, proyecto que le ha servido a Yunus para conseguir un Premio Príncipe de Asturias y el Premio Nobel a la Pazde este año, sí ofrece seguridad y plazos adecuados para devolver el dinero, pues cada demandante de un préstamo lo único que tiene que hacer es presentar un proyecto de producción que debe ser respaldado por cinco personas, sin lazos de parentesco, que certifiquen las buenas intenciones del cliente. Por tanto, aquí no hacen falta avales materiales como garantía previa, tan sólo demostrar y confiar en el honor y compromiso de las personas. Además, los solicitantes del préstamo no tienen que desplazarse a las oficinas para las negociaciones, ya que éstas se realizan sobre el terreno. La tasa de interés es del 16% y el reembolso se hace semanalmente desde el primer mes, lo que ha provocado un resultado muy positivo: el 98% de los “hipotecados” han cumplido con la devolución del dinero tal y como prometieron, un fondo que se volverá a ceder para ayudar a otros pobres.

No obstante, el camino no ha sido fácil, pues desde que el invento de Yunus se convirtió en un factor movilizador le surgieron críticas por todas partes. En Bangladesh la derecha le acusó de soliviantar a los pobres, la izquierda de ser una conspiración de Occidente, otros de ayudar a endeudar más aún a los pobres, los musulmanes integristas de corromper a las mujeres y aliarse con los cristianos… y todo, por reclamar que el acceso al crédito debería ser considerado un derecho fundamental, ya que la pobreza es la negación de todos los derechos humanos.

Fuente: Revista Planeta Humano
Fotografía:
www.sustainabletimes.ca

1 Comentario

  1. Me llamo Santiago Gallart.Hay otras vidas que sí están quebradas. Colaboro con la ONG española SOS Infancia su fin es ayudar de la forma más directa, desinteresada y eficaz posible, a la población infantil más necesitada, en cualquier lugar del mundo.
    Ayudar a los niños me ha enseñado valores que ya tenía olvidados.
    Miren su web http://www.sosinfancia.es

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