Good Nightmare: otro shônen más

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GAIJIN2Frederick Francis debuta como dibujante en una obra que bebe tanto de su herencia japonesa que se vuelve indistinguible del resto.

 

Me da igual lo que diga la gente: el cine español no está tan mal. En general el cine de cada país no está mal. La gracia del arte regional es contemplar las interpretaciones que dan en cada uno de los lugares de este minúsculo mundo a los clichés y las formas de creación. Desde la dureza cínica del cine británico a la solemnidad silente del japonés, pasando por el espectáculo preciosista norteamericano y la sobriedad poética latina, siempre es bonito ver qué se le pasa por la cabeza a la gente.

Digo esto porque este cómic no tiene ninguno de estos elementos.

Good Nightmare es un manga de la línea Gaijin de EDT, lo cual quiere decir básicamente que no es japonés y, para ser más específico, que es un manga español. Pero a juzgar por la presentación cualquiera lo diría. Es más, echando un vistazo sería fácil confundirlo con Soul Eater.

El mundo ha sucumbido a una pandemia que hace que la gente se duerma y no despierte. Yo utilizo esa descripción para contarles a los niños que alguien ha muerto, pero si quieres tirar con esa excusa, Garzón, te seguiré hasta el fin del mundo sólo para darte una patada al final y verte caer. Nuestro protagonista, un joven cualquiera con una vida anodina, quiere conocer otros mundos y vivir aventuras y, mira tú por donde, ve su deseo cumplido cuando es súbitamente transportado a Gudnytmerh, el mundo de los sueños. Ahí el Rey de las Pesadillas (que es sorprendentemente jovial y bondadoso para ostentar semejante título) le dice que tiene que salvar al mundo porque es un niño de verdad, y que para ello tiene que viajar al Reino Durmin y despertar a la Dama de los Sueños. Un par de personajes aparecen de la nada para acompañarle y esta historia se escribe sola.

Esta trama, que por la descripción parece una mezcla de My Little Pony y El guardián de las palabras, es tan insípida como poco inspirada. Al contrario que la muy superior Puella Magi o cualquier obra con un mínimo de calidad, Garzón sigue las reglas con la clásica historia de aventuras y pone a un grupo de protagonistas sin personalidad ni interés en camino para resolver un conflicto que no importa. No hay sensación de urgencia o peligro en ningún momento, y ni siquiera la presencia de un misterioso y ridículamente estereotípico villano logra hacer este viaje mínimamente interesante.

Es más, ni siquiera hay viaje.

Los protagonistas van a un sitio a descansar, luego a otro, luego caminan un rato y de pronto ha terminado. No hay desarrollo para ninguno de los elementos de la historia, y al terminar todo lo que hemos hecho ha sido literalmente malgastar el tiempo pasando páginas. No hay mensaje, reflexión o concepto interesante que logre redimir a esta obra, y ni siquiera el dibujo de Francis logra contribuir. Siguiendo la tradición del shônen más típico, Good Nightmare imita el trazo ágil y estilizado de obras como Bleach sin intentar imprimir su propio sello. Es todo tan insulso que cuesta recordar de qué trata.

Lo que sí recuerdo es que esta no es una obra recomendable. No tiene sabor propio, ni ese toque de la ficción española tan nuestro. No es gamberra, no es inteligente, no es atractiva. Es otra más, otro ladrillo en la pared. Y se cree tan increíblemente interesante que acaba sin cerrar su trama por si acaso queremos una secuela. Yo, personalmente, dormiré más tranquilo si me dicen que no la tendrá.

 

Imagen: portada del cómic, de Frederick Francis.

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