"Gomorra", un submundo sin Sodoma

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El film Gomorra, estrenado en España a mediados de noviembre, dirigida por Matteo Garrone, está basada en un libro del amenazado de muerte Saviano (Nápoles 1979). Esta película y el aclamado best-seller, muestran la vida en un barrio de la periferia de Nápoles, dominado por “El Sistema”, curiosamente a ese Sistema (conocido así por los propios vecinos), todos lo conocemos como Camorra.
El sistema se encarga de mantener el statu quo en el barrio, nada queda fuera del control de la mafia, de la cual depende la vida de la mayoría de vecinos. Nadie mejor que Saviano ha sabido retratar lo que ello significa. El gris domina esta zona, ese gris no es sólo el color de los edificios (curiosamente), el gris es el color de la vida de los que allí viven. Atenazados por el paro, la pobreza, la ignorancia, un futuro incierto, no tienen otro remedio que abrazarse al “Sistema”.

La película no es la película de la vida de clanes calabreses o sicilianos, que van pasando de generación extorsionando, flirteando con políticos, dominando el negocio del alcohol, del juego o de las drogas. Un mundo de altos vuelos que se mueve entre el lujo y el glamour de los Al Pacinos, Marlon Brandos o Robert de Niros. No tiene estos actores, ni puta falta que le hace. Garrone nos muestra un entramado a la sombra de los grandes dirigentes del “Sistema”, lo que hay debajo, nos muestra la mierda por doquier que aflora al levantar la manta de proyectos empresariales, infraestructurales, o políticos.

Hay algo más, y es que ese suburbio napolitano, no se trata de la Quinta Avenida de Nueva York, ni del Corso Vittorio Emanuele II de Roma, se trata de otra cosa. Se trata de lo que podría ser “Les Banlieues” de París, las “Favelas” de Río, o sin ir tan lejos, el extrarradio de Madrid o “l’Àrea Metropolitana” de Barcelona (donde yo me crié).

Zonas pensadas en los 50 y 60 para albergar a las clases más humildes, y dejadas posteriormente al amparo de no sé quién o de no sé qué para que campara a sus anchas. Drogadicción, delincuencia, etc. fue lo que allí se gestó en esa época y llegó a la mayoría de edad en los 70 u 80. Hoy, las clases que fueron humildes y obreras en esa época se han convertido, muchos de ellos, en clase media, y el dudoso honor de ser clase baja, lo ocupa la inmigración. Los mismos errores se están cometiendo. Los mismos que cometió Franco al crear las zonas metropolitanas de las ciudades españolas: sin servicios, sin hospitales, sin centros de salud,…

Es una pena realmente que para que una ciudad sea turística, bonita, atractiva, cosmopolita,… Tenga que vivir de espaldas a esa realidad y que los vecinos, tengan que esperar años y décadas (después de protestar lo inimaginable), para que llegue el metro, por ejemplo, a esa zona.

Eso me sugirió a mí, entre otras muchas cosas esta película. Igual que se necesitan estos barrios que acojan la marginalidad, también se necesita ese “Sistema” para hacer crecer los proyectos urbanísticos y empresariales de las grandes ciudades. Hace falta gente que saque adelante el trabajo sucio. Hace falta que la mafia se sitúe en estos barrios para los ojos de la gente. ¿Cómo va a haber trapicheos mafiosos en las altas esferas? Bueno sí la hay, pero sólo en Lukoil claro…

Fuente de la foto:
http://www.elpais.com/articulo/cultura/fenomeno/Gomorra/llega/cine

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