Gilbert se corona en territorio de clásicas

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Tres kilómetros antes de llegar a meta y en plena ascensión al mítico Cauberg, Philippe Gilbert, uno de los principales favoritos, atacó y ninguno de sus rivales pudo seguirle. Minutos después atravesaba la línea de meta para enfundarse el jersey arcoiris que portará durante los próximos doce meses. La actuación del equipo español fue ordenada y cabal, pero el definitivo tercer puesto de Alejandro Valverde dejó un sabor agridulce en una combinado repleto de grandes nombres que aspiraba a la mayor gloria posible.

Philippe Gilbert quitó la razón a sus críticos en Limburgo

El Cauberg es una de esas cimas que forman parte de la leyenda deportiva del norte de la Europa ciclista. Escenario de paso obligado en la Amstel Gold Race, una de las clásicas de primavera más prestigiosa, la explosiva cota fue clave para la resolución del Campeonato del Mundo masculino en línea de elite. En el último paso por el muro, Philippe Gilbert, la estrella belga que había acumulado unos resultados esta temporada que en nada habían recordado a los de sus mejores campañas, lanzó un demarraje iracundo, demoledor. Nadie pudo seguirle. El equipo español, inmaculado hasta ese momento, había entrado descolocado a la rampa decisiva.

Coronó Gilbert el repecho con una ligera ventaja que nadie fue capaz de enjugar. Por detrás, no había corredor que quisiera tirar para intentar acercar un pelotón deshecho hasta la rueda del belga. Los más fuertes, tras el del BMC, eran el noruego Edvald Boasson Hagen y Alejandro Valverde, a la sazón plata y bronce. El murciano ha llegado al final de su larga temporada de reaparición con un óptimo punto de forma y demostrando buenas sensaciones. Valverde se exhibió en posiciones delanteras del pelotón durante las últimas vueltas del circuito que rodeaba la ciudad de Valkenburg, en la provincia de Limburgo, al sur de Holanda.

Sin embargo, la buena condición del corredor enrolado en el Movistar no sirvió para ganar la prueba. Valverde volvió a titubear y no terminó de gestionar bien los últimos metros. Óscar Freire, tricampeón mundial, indicó posteriormente que se había quedado solo, sin la ayuda del subcampeón de la Vuelta. Valverde dijo no haber podido alcanzar la rueda de Gilbert por haber esperado al cántabro más de lo debido. José Luis de Santos, seleccionador español, expuso posteriormente la táctica que había pedido seguir al equipo: Freire debía coger la rueda de Tom Boonen, Valverde habría de marchar tras Gilbert.

En cualquier caso, Valverde tardó en responder el ataque porque no comenzó el Cauberg entre los primeros; una vez en la cima tampoco se decidió a emprender la caza con verdadera fe. El de Murcia iba fuerte, quizás lo suficiente como para haberse convertido en la némesis de Gilbert, pero terminó colgándose el metal de bronce, un éxito que no satisface plenamente sus expectativas. Freire, mejor situado en el inicio de la cota, perdió muchos puestos en el escaso kilómetro que tenía la misma. Gilbert fue el mejor y el que más lo mereció. El belga ha cambiado el sino de su temporada en las últimas semanas. Corrió la Vuelta y ganó dos etapas: en Barcelona al final de la primera semana, y en La Lastrilla, Segovia, el antepenúltimo día. La ronda española le ha servido para preparar la cita mundialista.

El miércoles se celebró la contrarreloj individual masculina de elite que finalizó con el segundo titulo mundial consecutivo del alemán Tony Martin. El especialista germano es un corredor con una complexión pura de rodador: tiene una arquitectura poderosa y muy bien definida que le permite ser uno de los mayores especialistas en lucha contra el cronómetro. Venció con poco margen al americano Taylor Phinney; cerró el podio el bielorruso Vasil Kiryienka. Alberto Contador hizo una muy discreta crono y fue doblado por Martin; Jonathan Castroviejo, fundido tras los Juegos y la Vuelta, concluyó fuera de los veinte primeros puestos.

Fotografía: Maarten van Maanen

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