Garzón contra la amnistía

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El ya exjuez Baltasar Garzón volvió a sentarse en el banquillo, imputado esta vez por declararse competente para investigar los crímenes del franquismo, y se enfrentará a una petición de veinte años de inhabilitación formulada por la acusación, personificada en el sindicato Manos Limpias y la Asociación Libertad e Identidad.

Baltasar Garzón se encuentra en estos momentos esperando la sentencia que debe determinar si es culpable o inocente por declararse competente para investigar los crímenes del franquismo. El juez llegó incluso a solicitar los certificados de defunción de Franco y el general Emilio Mola -fallecido en 1937- para comprobar que éstos realmente habían pasado a mejor vida. La acusación argumenta que Garzón se saltó de forma consciente la Ley de Amnistía, lo que constituye un delito de prevaricación. Se debe recordar que esta norma es, posiblemente, la más importante de las redactadas durante la Transición. En ella se declaran extinguidas todas las responsabilidades penales de los crímenes cometidos por motivos políticos. Dicha ley, que en su día fue aplaudida en el Congreso por todos los grupos políticos, es la que Garzón presuntamente ha infringido, por lo que la acusación, ejercida por el sindicato Manos Limpias y la Asociación Libertad e Identidad, exige veinte años de inhabilitación para el magistrado jiennense.

En su alegato final, Garzón argumentó que había actuado correctamente “ante su conciencia”. Sin embargo, ¿cuándo ha sido necesario que un juez se tenga que guiar por su conciencia? Un magistrado sólo debe actuar conforme al derecho, y en España existe una ley que hace injuzgables los atroces crímenes cometidos durante la dictadura de Franco. Garzón conocía sobramente esta ley, ya que se acogió a ella para no juzgar los asesinatos de Paracuellos, donde estuvo implicado Santiago Carrillo. Incluso el abogado de Garzón se permitió el lujo de decir que lo ocurrido en Paracuellos no es comparable con los hechos cometidos por el otro bando. Mentira. Incluso a día de hoy se desconoce el número exacto de personas que murieron aquellos días, aunque se estima que fueron algo más de 6.000. ¿Hay que juzgar por esto a Carrillo? No, la ley lo hace imposible. Lo que se debe hacer es avanzar y olvidar, en la medida de lo posible, esta negra etapa de nuestra historia.

Lo que no se entiende es que se permitieran las declaraciones de personas que narraban cómo sus familiares fueron asesinados durante la ominosa etapa franquista. Estamos todos de acuerdo en que, desde 1936 hasta 1975, se vivieron posiblemente los peores años de la historia de España, pero eso no es lo que se juzgaba. Los estremecedores relatos que pretendían defender a Garzón resultaron en realidad una estampa que, en cierto modo, reabrió muchas heridas. Aun así, no eran argumentos válidos para defender a Garzón, al que se acusaba de declararse competente para juzgar al franquismo.

No es de recibo que varios líderes políticos se hayan sumado a las manifestaciones habidas en Madrid durante estos últimos días. En un estado de derecho no se puede consentir que aquéllos que deberían velar por el cumplimiento de las leyes -léase Cayo Lara, Llamazares o Zerolo- se manifiesten en contra de las resoluciones de un Tribunal. Las leyes deben ser respetadas por todos, pero los políticos y los jueces deberían ser especialmente ejemplares y abstenerse de participar en manifestaciones donde se tacha de “fascistas” a unos magistrados que realizan su labor con las máximas garantías constitucionales.

Por otra parte, Garzón no tendrá que volver a sentarse en el banquillo, ya que ha prescrito su causa por los presuntos cobros destinados a financiar cursos en Nueva York. El juez Manuel Marchena ha argumentado que pasaron más de tres años desde que supuestamente se dieron estas actividades hasta la interposición de la denuncia correspondiente. Por tanto, y según el magistrado, “no ha lugar al juicio oral”. Con la ley en la mano, estamos ante otro hecho injuzgable del que Garzón va a salir airoso. ¿Qué dirán ahora los que llamaron “fascista” a este Tribunal hace unos días?.

Fotografía: Bruno Cortés

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