’Gantz’, una historia de (ultra)violencia

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2513704600_b16aa407c1El exdibujante de hentai Oku Hiroya sorprendió al mundo con una obra caracterizada por el gore, la muerte y el sexo.

¿A quién no le gusta un poco de acción por la acción de vez en cuando? A Oku Hiroya, quien tuvo un pasasdo como dibujante de hentai, desde luego que sí. Gantz nació así, como una excusa para poder mostrar cabezas explotando, sangre a borbotones y pechos del tamaño de sandías sin que hubiera necesidad de responder a preguntas tan básicas como “¿por qué?”.

Pero me estoy adelantando. Gantz es la historia de Kurono, un estudiante de instituto al que le vendría bien una novia y que en un día normal ve cómo un vagabundo cae a las vías de un tren e intenta salvarlo con la ayuda de su amigo. El vagabundo logra salir, pero Kurono y su afiliado sufren en primera persona la emocionante muerte que es ser arrollado por un tren ¿Es el fin?

Claro que no, es el primer capítulo, tontitos. No tendría sentido terminar tan pronto.

Kurono se despierta en una misteriosa sala rodeado de otra gente que también ha corrido la misma suerte que él (la muerte, no el tren). En medio de la habitación una extraña esfera negra comienza a reproducir una tonadilla de la Segunda Guerra Mundial y les explica que han entrado en un juego: la esfera les proporcionará armas y equipo, y les enviará a matar monstruos. Si quieren salir de ahí, tendrán que reunir 100 puntos superando las misiones que les den.

Al principio Gantz es muy directo. Las misiones sirven para mostrar acción adrenalínica y explosiva y los puntos intermedios sirven como breve descanso para dar pie a las fantasías sexuales de Kurono. Sin embargo, lo que en un principio parece una obra no tan distante de las películas de la cuña de Schwartzenneger o Stallone pero con más tetas, acaba siendo un cómic sobre la supervivencia en un entorno de desesperación.

Tras tres misiones sin contenido, Oku Hiroya se pone en serio y establece un reparto de personajes con carácter, hablando sobre sus vidas individuales, sus aspiraciones y el cómo el superar a la muerte cada noche ayuda a cambiar sus vidas, dando valor a una existencia que hasta entonces no tenía sentido. El equipo varía cada poco tiempo, y Hiroya maneja la vida y la muerte con acierto para mantener la intriga de si tal o cual personaje vivirá para ver el Sol de nuevo, pero luego la obra comienza a pensar que nos debe algo intelectual y cae en picado.

Gantz brilla cuando está en el término medio y es una obra sobre la supervivencia de un grupo de desgraciados. Los momentos de sexualidad desbocada, pechos bamboleantes o de baños de sangre causan el mismo efecto que los de pedante reflexión y pseudo-filosofía nihilista: ninguno en absoluto. Gantz es una obra extraña que aspira a mucho pero no es capaz de alcanzar sus objetivos, y al mismo tiempo que rompe varios clichés del manganime cae en redundancias y padece de una trama tan absurdamente lenta que en comparación los episodios de Bola de Dragón donde los personajes se gritan durante los veinte minutos previos a darse de hostias parecen una película de Danny Boyle. Las misiones se alargan a lo largo de decenas de capítulos donde se mezclan aquellos en los que lo único que ocurre es que un personaje camina y dice dos frases con los que un personaje dice dos frases y de pronto muere violentamente. Los malos momentos nunca llegan a opacar a los buenos, y aunque cuando los personajes comienzan a hablar sobre Dios y la vida dan ganas de quemar el cómic, cuando continúa para desarrollar las interrelaciones de sus distintos personajes vuelve a atarnos a una trama más que decente. Todo esto se ve apoyado por un nivel de dibujo con una enfermiza atención al detalle y basado en un hiperrealismo que en ocasiones asusta. Hiroya mezcla técnicas de 2D y 3D, dibujo digital y tradicional para crear un universo visceral, creíble y fascinante.

Esta es una obra tan irregular como atractiva, tan rara como fascinante, y aunque en la superficie parezca un subproducto de la cultura pulp, en sus imperfecciones yace una obra con potencial para mucho.

Ahora que su fin se acerca, Gantz no se puede tildar como un éxito. Pero si ha mantenido a su público hasta este punto tampoco puede ser un fracaso. Es un manga para aquellos que busquen una obra de acción distinta, que se acerque a los clichés del tan manido shônen desde otra perspectiva.

Imagen: portada del comic, de Oku Hiroya

1 Comentario

  1. Tu critica me repugna, no eres imparcial.
    quisiera ver tu cara de friki sentado al frente de una pc sin vida social, no mames en serio puedo ver q no tienes ni puta idea d como es la vida en realidad.
    Dios, la vida. A poco crees q todos son ateos?,y q nadie en ningun momento se ha puesto a pensar en eso
    Ver Gantz es seinen no tus putos shonen para adolescentes, compararlo con peliculas americanas, claro chuck norris??? terminator???.que mierda tienes en tu cerebro???

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