Gallegos al borde del abismo

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Deportivo y Celta, en el año de su regreso a Primera División son colistas y ninguno mantiene al entrenador del ascenso. Tras el derbi gallego los deportivistas salen reforzados.
 
Hace una década lo más normal era ver a Deportivo de la Coruña y Celta de Vigo pasearse por Europa. Jugadores internacionales con grandes selecciones como Djalminha, Rivaldo, Mostovoi o Gustavo López iluminaban unas plantillas que llegaron a clasificarse para la Champions League, donde alcanzaron octavos de final y semifinales. Y el Deportivo, que tuvo más continuidad en la élite, incluso conquistó una Liga. Más de una década después, el presente de ambos clubes es radicalmente diferente. Y los excesos económicos de entonces que tantas alegrías llevaron a sus aficiones tienen buena parte de culpa. La temporada pasada ambos equipos regresaron a Primera División, donde ahora buscan una estabilidad deportiva que ayude a sanear las maltrechas arcas de ambos. Pero la clasificación indica que ese objetivo está complicado. Tras 28 jornadas y después de un derbi gallego que se quedó en Riazor, el Deportivo cierra la tabla con 20 puntos y el Celta es penúltimo con 23.
 
Jugadores del Deportivo saludan a su afición / Fuente: jlcernadas
Jugadores del Deportivo saludan a su afición / Fuente: jlcernadas


El resultado (3-1) da esperanza al equipo de Fernando Vázquez, que necesitaba un impulso para afrontar con optimismo las siguientes jornadas. Mallorca y Zaragoza, rivales directos, son sus próximos enfrentamientos, auténticas finales para un equipo que se encuentra en una situación límite. Vázquez es el tercer entrenador en la temporada del Deportivo. José Luis Oltra no logró trasladar a Primera el bonito fútbol practicado en Segunda, y el equipo lo pagó en su defensa. Su estilo vistoso no encontró respaldo en una zaga sólida, motivo por el que acabó siendo sustituido. Llegó a cambiar de portero, pero el problema no era Daniel Aranzubía. Le devolvió a la titularidad Domingos Paciencia, en quien confió el presidente Lendoiro bajo el consejo de Jorge Mendes, el representante que más jugadores ha llevado a la plantilla en los dos últimos veranos.
 
Pero el técnico luso no corrigió el rumbo pese a ganar en su debut. No conectó con la plantilla ni con la afición, cosa que sí ha logrado Fernando Vázquez, y se marchó por la puerta de atrás. Ahora, con un técnico gallego y de espíritu más positivo, Riazor grita el “sí se puede”. Un cántico que se repitió una y otra vez en el derbi. 
 
Sin tantas deudas económicas se encuentra el Celta, pero otro descenso cuando parece que había encontrado el camino sería devastador. Con más canteranos en el equipo (Iago Aspas, Hugo Mallo, Roberto Lago) y algunos fichajes acertados (Michael Krohn-Dehli, Augusto Fernández, Javi Varas), el curso pintaba bien para Paco Herrera y compañía. El fútbol que se practicaba era vistoso, pero no llegaban los resultados, así que a mitad de febrero se optó por un cambio de rumbo y la directiva eligió a Abel Resino. El equipo no termina de arrancar, y la derrota en el derbi es dura. Su situación, como la del Deportivo, es alarmante.

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