G.P. de Mónaco 2010

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El Gran Premio más glamuroso de la temporada se despide con una carrera espectacular en donde un hombre ha brillado con luz propia: el bicampeón, Fernando Alonso. Webber se impone machacando junto a Red Bull y ya son líderes del mundial.
Fin de semana sensacional el que hemos vivido sobre las calles del Principado. Alonso protagonizó la remontada más espectacular que se recuerda, saliendo desde el pit lane y acabando sexto. Webber ganó la carrera marcando un ritmo insuperable para sus rivales, incluido Vettel, que con un problema en su chasis no pudo en ningún momento igualar los tiempos del australiano. Por otra parte, Pedro tuvo lo de siempre, un coche demasiado frágil que se rompió cuando el catalán volvía a soñar con los puntos. Alguersuari terminó otra carrera en un trazado que no permite errores, y sigue por delante de su compañero de equipo, Buemi. Y carrerón también para el polaco Robert Kubica, que acabó tercero y descorchando otra botella de champaña para el equipo Renault.

Cuando el sábado Fernando Alonso estrellaba su coche contra las protecciones de Beau Rivage, y como consecuencia de ello se perdía la calificación, todo parecía perdido. Adelantar en Mónaco es una tarea casi imposible, pues al no poder salirse de la pista, el adelantamiento debe ser perfecto y sólo posible por un error de conducción o bajo rendimiento del monoplaza que se lleva delante. Sin embargo, Alonso nos regaló a todos un espectáculo digno de recordar. Optó por una estrategia tan arriesgada como extraña… pero salió bien. El asturiano salía desde boxes con los neumáticos blandos, con la previsión de dar sólo una vuelta y volverlos a cambiar inmediatamente por los duros, que debían aguantar 77 vueltas. Entonces se estrelló Hülkenberg en mitad del túnel, y varios pilotos, entre ellos Alonso, tuvieron que sortear los trozos de fibra de carbono esparcidos por la pista. Salía el safety car y entraba Alonso.

La estrategia parecía irse al garete, pero Alonso demostró por qué es el bicampeón más joven de la historia, y tras seis adelantamientos que provocaron más de un infarto, y los reglamentarios cambios de neumáticos por parte de sus rivales, el retrovisor de Lewis Hamilton contemplaba, atónito como todos, la furia roja que se le venia encima. Y así acabó su carrera, pues no es lo mismo adelantar a un Virgin que a un McLaren, máxime cuando las manos que lo pilotan son una de las mejores del mundial. Al final, el Lotus de Trulli sobrevoló al Hispania de Chandhok provocando un nuevo safety car, y cuando en la última vuelta se retiraba, Schumacher, que debía llevarse media carrera preguntándose como estaba por delante suyo el asturiano, realizó una maniobra de las suyas en la Rascasse y adelantó ilegalmente al de Ferrari. De nada sirvió, fue sancionado y Alonso concluyó en los despachos una remontada épica que será recordada por mucho tiempo.

Más decepcionante fue la carrera de Pedro. El de Sauber debe estar desesperado, su coche no funciona y, además, se rompe demasiado. Las sensaciones no eran del todo negativas, ya que el Sauber se comporta bastante mal en un circuito tan bacheado como el de Monte Carlo, y pese a ello Pedro estaba confiado de hacer una buena carrera. Pero todo se le vino encima cuando intentó adelantar y vio que su coche no subía de marchas. Entró en boxes, revisaron el monoplaza… y a ver la carrera desde un monitor por problemas del sistema hidráulico, los mismos que vueltas después extraían a Kobayashi de la ratonera monegasca.

El otro español, Jaime Alguersuari, esta vez no nos dejó grandes imágenes (y empezábamos a acostumbrarnos a ellas), y su última posición pudiera hacer pensar que fue una mala carrera. Nada más lejos de la realidad, fue undécimo tras la sanción a Schumacher, la posición natural de su Toro Rosso, consiguió acabar sin cometer errores y, en Mónaco, acabar tu primera carrera, es siempre un gran resultado.

Pero el ganador, quien realmente se merece todos los reconocimientos, fue el veterano Webber. Realizó una carrera perfecta, volando como nadie en el trazado monegasco y demostrando la superioridad mecánica de los Red Bull. Sus tiempos fueron siempre insuperables, y sólo la salida final del safety car impidió que tal superioridad se viese reflejada en los marcadores de tiempos. Por su parte, Vettel tuvo problemas durante todo el fin de semana, y no fue hasta después de la carrera cuando el equipo de Christian Horner detectó el problema. Al parecer, un defecto en el chasis provocó un comportamiento anormal del monoplaza, y si en Barcelona no fue significativo, si en Mónaco, donde más que un coche perfecto necesitas un monoplaza que te transmita seguridad y sea fácil de conducir. Pese a todo, ambos pilotos de la bebida energética son líderes del mundial con 78 puntos, tres más que Alonso y ocho más que Button; y Red Bull parece afianzarse en la primera posición del Mundial de Constructores.

Carrerón también para el joven Kubica. El agresivo piloto polaco, uno de los pocos de la parrilla capaz de sacar el doscientos por cien a cualquier monoplaza, acabó tercero después de ser superado en la salida por Vettel, pero manteniendo en todo momento el ritmo del alemán. Mientras, Schumacher volvió a las andadas en Monte Carlo, en parte por culpa de la restitución del chasis anterior a Barcelona, que otra vez lo relegó a la espalda de Rosberg. Sin embargo, la estrategia del pícaro Brawn colocó delante al Kaiser, y final de carrera… hasta la última vuelta, otra vez en la Rascasse. Cuatro años después, Schumacher era de nuevo sancionado, en la misma curva del mismo circuito, contra el mismo piloto, y con idéntico resultado: sanción para Schumi, y Alonso se queda con lo que ha ganado limpiamente en la pista.

En McLaren parecen gafados. Un mecánico de Button olvidó retirar la tapa de uno de los conductos de aire de su monoplaza, y el actual campeón del mundo tuvo que retirarse a pocas vueltas del comienzo con el motor hecho trizas. Por su parte, Hamilton ejecutó una carrera insulsa, poco corriente en él dentro de la ratonera monegasca, y su quinta plaza es una escasa recompensa para todos sus aficionados.

También es conveniente recordar los incidentes en Mónaco, siempre espectaculares. Hülkenberg estrelló su monoplaza en el túnel en un accidente que, no hace mucho, le hubiese costado la vida. Salió sano y salvo, pero seguro que con un buen susto en el cuerpo. Barrichello sufrió también otro tremendo accidente cuando su rueda trasera reventó y le lanzó en zigzag contra las protecciones de Beau Rivage y Massenet. También salió ileso, y con tal mosqueo, que lanzó el volante a la pista en una acción realmente temeraria, impropia de un piloto como el brasileño, que se caracteriza por su limpieza en la competición. Y por último, el accidente de Trulli, que montó cual pura sangre en celo al Hispania de Chandhok. Tremendo susto para el indio, que por unos instantes se sintió como un elemento más del fondo plano del Lotus.

Finalizó el Gran Premio de Mónaco 2010 con las posiciones como siguen: 1º Webber; 2º Vettel; 3ª Kubica; 4º Massa; 5º Hamilton; 6º Alonso; 7º Rosberg; 8º Sutil; 9º Liuzzi; 10º Buemi; 11º Alguersuari; 12º Schumacher (sancionado con 20 segundos); se retiraron, por este orden, Petrov, Chandhok, Trulli, Kovalainen, B. Senna, Barrichello, Kobayashi, Di Grassi, Glock, De la Rosa, Button y Hülkenberg.

Poco más de una semana, y los motores volverán a rugir en el moderno trazado de Istambul Park, Gran Premio de Turquía. Su increíble curva ocho, un falso giro de cuatro vértices, es toda una delicia para los pilotos, ya que se hace a fondo por un único carril. Esperemos ver las importantes evoluciones anunciadas por la Ferrari. Ahorren fuerzas, pues Turquía promete increíbles emociones a trescientos por hora.


Fuentes del texto:
Retransmisión en directo del Gran Premio de Mónaco por LaSexta.
Retransmisión en diferido por http://www.lasexta.com/sextatv/formula1

Fuentes de la imagen:
www.acm.mc
www.formulaf1.es

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