G.P. de Hungría 2010

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El Mundial de Fórmula 1 llega al parón veraniego con cinco pilotos aún luchando por él. El Mundial más apretado de la historia se toma un descanso de tres semanas para que pilotos e ingenieros lleguen con fuerza a dar el último zarpazo.

El circo de la Fórmula 1 se toma un breve periodo de descanso de tres semanas en donde los equipos no podrán producir nada nuevo, con las fábricas cerradas a cal y canto. Webber disfrutará de su recién alcanzado liderato en el Mundial de Pilotos después de una carrera espectacular pese a la falta de adelantamientos, carrera que el australiano ganó tras la sanción a Vettel gracias a una arriesgada estrategia. Alonso sacó el cien por cien a su monoplaza y realizó un Gran Premio perfecto, conteniendo a los todopoderosos Red Bull en todo momento. Y, por fin, Pedro sumó sus primeros seis puntos con una magnifica séptima posición inmerecida para su Sauber.

Red Bull es absolutamente inalcanzable. Los bólidos de la bebida energética sacaron más de un segundo de diferencia al resto de escuderías, un margen insultante para el mundo de la Fórmula 1. Sin duda, el equipo capitaneado por el genio Adrian Newey ha encontrado algo mágico que hace de sus monoplazas los más rápidos jamás vistos, recordándonos a todos aquella fabulosa invención de otro genio del mundo del motor, Collin Chapman, cuando se sacó de la manga el conocido efecto suelo que otorgó a sus bólidos hasta dos segundos de diferencia con el resto, convirtiendo a los Lotus en auténticas obras de arte de la ingeniería automovilística. Webber ganó la carrera fácilmente tras la salida del safety car ya que, para no perder tiempo, el equipo optó por dejarle en pista con neumáticos blandos, los cuales aguantaron, por increíble que parezca, más de cuarenta vueltas sin que con ello su ritmo bajase lo suficiente  para ser alcanzado. En esas vueltas, Webber sacó la distancia suficiente para reincorporarse a pista primero, acabar la carrera líder, y colocarse así en cabeza del Mundial de pilotos.

Muy diferente fue la historia para Sebastian Vettel, que acabó tercero tras una sanción de Dirección de Carrera por no mantener la distancia máxima de diez coches con el safety car. Cuando éste salió, Vettel, que entonces lideraba la carrera, entró a cambiar neumáticos, acción que lo relegó a la segunda posición, ya que Webber no entró al box. A la salida, Vettel, con los neumáticos nuevos y fríos (como todos los que los cambiaron) ralentizó muchísimo su ritmo, dejando que el safety se escapara junto a Webber, con la excusa de calentar los neumáticos. Esta acción le valió un drive trough que, por el increíble ritmo de su monoplaza, no le hizo perder más que la posición con Alonso, para desesperación de Massa. El joven alemán quedó muy tocado y, aún hoy, no entiende por qué se le sancionó. Un serio revés para Vettel en su lucha particular con Webber.

Y en otro mundo, el resto, menos Alonso. El asturiano ejecutó una carrera perfecta, con un ritmo impropio para su Ferrari, pero muy propio de Alonso. Su salida fue buena, adelantando a Webber por la parte limpia. A partir de ahí, Alonso se dedicó a cerrar todas las puertas al australiano, que debió copiar a la perfección el difusor de Ferrari, ya que no consiguió adelantarle pese a la descomunal diferencia de rendimiento entre un monoplaza y otro. Pero salió el coche de seguridad y Alonso decidió, junto a Massa, entrar a cambiar neumáticos, lo que le relegó a la tercera posición, por detrás de Vettel. Después sucedió el lío: Vettel sancionado, Alonso otra vez segundo, otra vez sintiendo el rugido de un motor Renault bajo el chasis del Red Bull, y otra vez un Red Bull analizando durante más de cuarenta vueltas la parte trasera del F10B. Carrerón con honores de Alonso, que pese a no tener un coche para ser segundo, aguantó lo indecible a los todopoderosos Red Bull, que durante casi setenta vueltas no pudieron con el asturiano.

La Ferrari confirma la evolución de su monoplaza, que ya pudimos ver, aunque sin resultados, en Valencia y Gran Bretaña. Pero, cosas de la Fórmula 1, cuando parecía que la diferencia con el Red Bull se había acortado, pues Alonso se quedó a sólo dos milésimas de segundo de Vettel en Alemania, en un circuito no muy favorable a la escudería del cavallino rampante, hemos asistido, sin embargo, al aumento inexplicable de la diferencia, más aun si tenemos en cuenta que Hungaroring es un circuito favorable a Ferrari. Red Bull ha encontrado, otra vez, algo genial, y cada vez parece más claro que este Mundial se lo van a jugar los ingenieros de Red Bull y Ferrari, sirviéndose para ello de las manos de Webber, Vettel y Alonso; claro está, si McLaren no reacciona a tiempo.

Y no debemos olvidar la carrera de Pedro Martínez de la Rosa. El piloto catalán corrió, al parecer, con un coche diferente a su Sauber, pues es inexplicable el increíble rendimiento que le extrajo. Acabó séptimo, manteniendo a raya en todo momento al McLaren del campeón del mundo, Jenson Button, y consiguiendo así los primeros seis puntos de su casillero. Por fin vemos al español realizar una carrera sin incidentes, en donde sólo ha importado su rendimiento. Y es que Pedro lo ha demostrado ya muchas veces: es un campeón sin titulo, muy rápido y seguro, uno de los pocos que ganarían el Mundial de Pilotos si tuviese un coche medianamente competitivo. No en vano le conocían como Nippon ichi (que significa “el numero uno de Japón”) durante su periplo por las competiciones japonesas, donde consiguió sus más importantes triunfos en el automovilismo, y en donde enamoró a todos los aficionados a este seudodeporte.

McLaren, sin embargo, ha perdido el rumbo. Las evoluciones del monoplaza no funcionan; los escapes bajos de Red Bull no se adaptan bien al concepto del MP4-25, y más que avanzar, han retrocedido. Button acabó octavo, sin poder superar en ningún momento a Pedro, ni siquiera en la calificación del sábado, donde sólo pudo ser undécimo. Hamilton, por el contrario, volvió a sacar el máximo a su monoplaza e hizo de los fallos del MP4-25 virtudes. Clasificó quinto y llegó a estar cuarto, por delante de Massa. Pero un fallo no confirmado en su caja de cambios lo dejó en la cuneta en la vuelta 25. Esperemos que McLaren reaccione, y el Mundial siga tan emocionante como hasta ahora, con cinco pilotos y tres escuderías luchando por los mundiales de Fórmula 1.

Destacable es también, y empieza a no serlo, la carrera de Kobayashi, que pese a clasificar decimoséptimo, quedando así fuera en la Q1, consiguió acabar noveno favorecido por la salida del safety. El nipón comienza a no sorprender a nadie y ése es el primer paso a dar para correr en una de las grandes escuderías de la parrilla. Y Alguersuari, otro modelo en la Fórmula 1, sólo pudo completar dos vueltas antes de que su motor Ferrari dijese “basta”, y lo dejase cabizbajo mirando la carrera por televisión.

Para finalizar, me gustaría hablar de mi escudería preferida, y perdónenme por ello, pero la ocasión lo merece. Williams ha conseguido dar con la tecla y sus coches ya son competitivos. Hülkenberg acabó sexto, siendo el primer piloto no doblado por Webber, y dando un pasito adelante en ésta su nueva aventura de la Fórmula 1. Pero el espectáculo lo puso Barrichello, que luchó a brazo partido contra su excompañero Michael Schumacher, duelo que seguro llevaba muchos años deseando el brasileño. Y esta vez ganó la furia latina, pese a la sucia y arriesgada maniobra del heptacampeón. El alemán cerró a Barrichello tanto en la recta de meta, que éste sólo le pudo pasar a escasos milímetros del muro, en un adelantamiento que ha quedado en nuestra retina grabado y será recordado durante muchos años. Schumacher será sancionado con diez puestos en la parrilla de salida del GP de Bélgica por defender la posición “ilegítimamente” (en palabras de la FIA). Pero, en un gesto que le honra, Schumi ha pedido perdón a Barrichello y a los aficionados, gesto que agradecemos más por venir de quien viene.

Finalizó el Gran Premio de Hungría 2010 con las posiciones como siguen:

1º Webber; 2º Alonso; 3ª Vettel; 4º Massa; 5º Petrov; 6º Hülkenberg; 7º de la Rosa; 8º Button; 9º Kobayashi; 10º Barrichello; 11º  Schumacher; 12º Buemi; 13º Liuzzi; 14º Kovalainen; 15º Trulli; 16º Glock; 17º B. Senna; 18º Di Grassi; 19º Yamamoto; se retiraron, por orden inverso, Hamilton, Kubica, Rosberg, Sutil y Alguersuari.

Un mes de parón de Fórmula 1 provocará aburrimientos en verano, pero los mecánicos también tienen derecho a descansar. El próximo GP será el de Bélgica, en el legendario y reformado circuito de Spa, uno de los más rápidos de la temporada y, en principio, favorable a Red Bull, Ferrari y McLaren, lo que deja la incógnita abierta hasta el sábado de calificación. Los monoplazas poco evolucionarán hasta entonces, pues está prohibida la producción de nuevas piezas en este parón; pero estos genios se sacan los ases de la manga, de los talones, de las orejas, o de donde haga falta; de modo que habrá sorpresas. Así que, hasta entonces, disfruten de las vacaciones, los que las tengan.

Fuentes del texto:
Retransmisión en directo del Gran Premio de Hungría por LaSexta TV
y en diferido por www.lasexta.com/sextatv/formula1

Fuentes de la imágenes:
es.eurosport.yahoo.com/formula1
www.formula1.com

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