Futbolista español: no hable de política

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En España son pocos los futbolistas dados a expresar su posicionamiento político en relación a temas de relevancia. Uno de los pocos que lo ha hecho ha sido Gerard Piqué, quien se muestra claramente favorable a la consulta de autodeterminación catalana, lo que le ha costado numerosas críticas por parte de aficionados y prensa. Y es que en España ningún futbolista (o deportista en general) tiene nada que ganar al expresar su posicionamiento político.

Cuando Murray proclamó abiertamente su apoyo al sí en el referéndum de autodeterminación de Escocia, nadie en el Reino Unido se rasgó las vestiduras, y mucho menos nadie lo abucheó cuando después de la derrota del sí (o la victoria del no) Murray representó a Reino Unido en la eliminatoria de la Copa Davis que enfrentaba a los británicos contra Estados Unidos. Los británicos comprendieron que Murray, además de deportista, también es una persona con ciertas ideas políticas e ideológicas como todo hijo de vecino. Aún más relevante, la población de Inglaterra y de Escocia entendió y respetó que Murray tenía todo el derecho de posicionarse públicamente sobre una cuestión que él consideraba que le afectaba directamente.

Gerard Piqué (28), jugador del FC Barcelona y la selección española./ Denniss (wikimedia)

No obstante, lo descrito en el párrafo anterior no puede ser aplicado para España. Hace unas semanas la selección española absoluta jugaba un partido amistoso contra Costa Rica en el Reino de León. El ambiente del partido estaba enrarecido por las declaraciones de Piqué en donde “agradecía” a Kevin Roldán su labor para que el FC Barcelona obtuviese el triplete. Las declaraciones de Pique fueron desafortunadas, aunque no sorprendentes ya que, después de todo, Piqué jamás ha sabido comportarse adecuadamente en la victoria. Sin embargo, los pitos que recibió el zaguero del Barça en ese encuentro no se relacionaban con sus palabras en la celebración blaugrana, sino con sus declaraciones de carácter político apoyando la consulta de autodeterminación catalana.

En otras palabras, las opiniones y declaraciones de Murray y Piqué son similares. Ambos son deportistas de élite que en un momento dado, más el catalán que el escocés, decidieron expresar públicamente su compromiso y posicionamiento en una cuestión política delicada. Sin embargo, las reacciones por parte del público en ambos casos fueron diametralmente diferentes. Respeto y comprensión en el caso de Andy Murray. Incomprensión y abucheos en el caso de Gerard Piqué.

Los pitos a Piqué son legítimos, al igual que eran legítimos los pitos al himno español en la final de la Copa del Rey. Y así lo fueron porque ambas actitudes están amparadas por la Constitución española. No obstante, lo que trasciende de los abucheos a Piqué es que una parte de los aficionados al fútbol (y no exclusivamente los que se congregaron en el Reino de León esa noche) no toleran opiniones políticas contrarias que vayan en contra de aquello en lo que creen. En este caso concreto, la idea de España como Estado-nación.

La principal conclusión y realidad que se deduce de los pitos a Gerard Piqué es que en España los futbolistas (y deportistas en general) tienen todas las de perder cuando hablan sobre temas políticos, tal y como Quique Peinado, autor de la obra Futbolistas de Izquierdas, explicó en numerosas entrevistas para promocionar su libro. Además, el mismo autor añade que son pocos los futbolistas que han expresado o expresan su opinión política, es decir, aquello que realmente pensaban sobre un acontecimiento relevante o incluso vital para una sociedad o para un conjunto de sociedades. Y lo anterior se debe a que los pocos que se han atrevido a expresar algún tipo de posicionamiento que iba contracorriente, como Piqué, Oleguer o el gallego Nacho, se han llevado golpes y duras críticas por parte de aficionados y prensa.

Parece claro que en un futuro cercano la situación seguirá igual. Futbolistas de élite (aquellos que realmente tienen tirón mediático) haciendo declaraciones insulsas y no mostrando ningún tipo de posicionamiento, y aficionados que no tienen el más mínimo interés que los futbolistas expresen su opinión sobre cuestiones de importancia, más allá de si esta es contraria o no a sus opiniones. Y todo esto sucederá en un deporte que cada vez  tiene menos de eso, y más de negocio capitalista en donde el dinero es el único compromiso y valor que jugadores y aficionados verdaderamente defienden.

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