¡Fútbol sí, violencia no!

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El pasado domingo día 27 tuvo lugar en Madrid uno de los más bochornosos espectáculos que se pueden ver a la entrada de un campo de fútbol, donde lo único que esperas es ver a tu equipo jugando bien y ganando un decisivo partido del campeonato de liga. Me refiero a los altercados que tuvieron lugar a las puertas del estadio del Rayo Vallecano justo antes del partido contra el Betis.

Era un partido decisivo para ambos, los dos equipos se encontraban en lo más alto de la tabla clasificatoria, y a pocas jornadas ya para el final una victoria, fuera del lado que fuera, podría decantar una de las plazas que dan el ascenso directo a Primera. Esos tres puntos se los llevó el equipo local, que se sitúa líder en solitario con 61 puntos, seguido del Real Betis Balompié con 59. Esta debería haber sido la noticia, pero con lo que al final nos quedamos es con la quema del coche de policía en la misma Avenida de la Albufera o con el botellazo a unos socios del Betis que nada tenían que ver en la revuelta.

Según socios del Rayo Vallecano, esta rivalidad Rayo-Betis viene de uno de los últimos encuentros disputados entre ambos equipos, cuando un grupo de ultraderecha del equipo sevillano increpó a los aficionados rayistas. Los disturbios de Madrid fueron entre los grupos ultra de ambos equipos y por unos pocos sufrieron todos, como suele ser normal.

El suceso más grave sucedió cuando un grupo de ultras tiró a aficionados del Betis una botella de cristal, que impactó sobre uno de ellos. Este grupo de aficionados se encontraba reunido en una de las puertas de acceso al estadio Teresa Rivero, intentando apartarse de los disturbios que estaban teniendo lugar en los aledaños del estadio. No les importó que pudiera haber niños o gente mayor, o gente normal que lo único que quería era hacer uso de la entrada que habían pagado para ver a los jugadores de su equipo.

Lo que debía haber sido la fiesta de un fútbol de primera en una división que seguramente ambos equipos abandonen esta temporada, se convirtió en una batalla campal de rencores e ideologías donde el fútbol y los equipos poco o nada tenían que ver. Esperemos que la gente sepa que por encima de esos 4 energúmenos se encuentran dos aficiones que siguen y han seguido a su equipo en todas las categorías, no solo en primera, y gracias a ellas y por todo el ánimo que ofrecen a sus jugadores hoy, Rayo y Betis están a punto de subir a Primera, lugar donde les corresponde a esas dos grandes aficiones.

Esperemos que el partido de fútbol contra violencia siempre lo gane, y por goleada, el mejor fútbol.

Fuentes del texto:
Elaboración propia
Fuentes de las imágenes:
El País

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