Freedonia: “La escena de música negra en España está súper viva, están pasando cosas muy interesantes”

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Tras un intenso aprendizaje de los códigos del soul y numerosos conciertos por todo el territorio nacional, Freedonia se han labrado una gran reputación con el directo como una única arma. Ahora llega su primer disco, financiado por su propio público a través del recurrente método de crowdfunding. La Huella Digital tuvo la oportunidad de hablar con tres de los miembros de esta multitudinaria banda: Aurora García (voz), Israel Carmona (trombón) y Fran Panadero (bajo). Este sábado estarán en la sala Caracol, donde de nuevo han colgado el “no hay billetes” con días de antelación. Freedonia vienen a demostrar las tremendas posibilidades de un género como soul y la buena salud de la música negra en nuestro país.

¿Cuál es el origen de vuestra pasíón por el soul?
Aurora: Bueno, cuando Freedonia comenzó era una banda instrumental que hacia standards de jazz y bossa. Cuando yo entré, dos años más tarde, al querer introducir la voz propuse ésta idea. Me parecía que una banda tan grande podía tener otras posibilidades, no solo el jazz. Realmente es lo que a mí más me apasionaba, las voces negras, potentes. El blues, el soul, algo un poco más desgarrador, con más fuerza. También compartía esta pasión con alguno de los miembros de Freedonia, que ya venían escuchando soul desde hace años. Supimos que era buena idea, que iba a ser más interesante.

Os centrastéis con un objetivo común.
Fran: Si, fue un poco cuando decidimos profesionalizarnos. Porque al principio la banda era un grupo de amigos que tocaban jazz. Bueno, que aprendían a tocar jazz. Cuando entró Aurora nos sentamos un día y dijimos: “lo hacemos”. Todos teníamos el soul dentro de alguna manera, estaba presente, pero hasta que no nos pusimos a investigarlo bien no nos dimos cuenta de lo grande que es y de lo que tiene detrás.

Acaba de salir vuestro primer disco a la calle. ¿Cómo trabajáis en la composición y grabación de las canciones? Teniendo en cuenta que sois diez personas en el grupo.
A.: Al principio fue un poco más caótico porque decidimos ponernos manos a la obra con un estilo que en cierto modo no todos habían tocado o escuchado a lo largo de su trayectoria musical. Nos pusimos todos a estudiar las diferentes vertientes del soul y empezamos a tocar covers y clásicos del género, un poco poniéndonos las pilas en cuanto a arreglos y a composiciones propias.
F.: Somos diez y lo hacemos todo de manera colectiva, de manera que uno trae una idea y entre todos la desarrollamos. Al principio te cuesta un poco más esa comunicación porque no tienes los canales aprendidos, no sabes cómo decir las cosas que quieres o no. Y entre diez es difícil, pero a medida que hemos ido trabajando ha ido fluyendo y ahora se montan las cosas bastante más rápido, y cada vez tendemos a controlar más el estilo.

Este primer disco ha salido adelante gracias al crowdfunding.
F.: Sí. Hasta que hemos hecho el disco han pasado una serie de años en los que hemos estado tocando sin parar. Entonces, toda la familia de personas que vienen a vernos quería ya que tuviéramos un disco. A la hora de proponerlo, y viendo que no teníamos dinero para financiarlo, todo el mundo se ha volcado. Elegimos Goteo porque es una plataforma que tiene un carácter social que nos gustaba. Dimos el pistolezo de salida a través de las redes sociales, que han jugado una baza muy importante en este asunto, porque es un sistema de comunicación muy directo con nuestro público, y en dos semanas ya habíamos cubierto lo que teníamos presupuestado como mínimo. Realmente fue maravilloso.

Vuestros directos llaman la atención por el poder que tenéis para implicar a la gente. Creo que los que suelen decir que el público español es generalmente frío se llevarían una sorpresa en uno de vuestros conciertos.
F.: Muchos de ellos se involucran mucho porque han venido mucho. Es su concierto, es su banda.
A.: Cuando entre los miembros de una banda hay buen rollo se nota. La energía que tenemos en el escenario la tenemos entre nosotros y se la transmitimos al público. Todo eso se contagia. Además de estar tocando y disfrutando de lo que estás haciendo lo haces para que la gente disfrute, no solo para enseñar tus canciones. Ponemos todo el esfuerzo del mundo en que sean directos divertidos y emocionantes.

Cada banda nace fijándose en unos referentes a los que imitar, para con el tiempo poder aportar un sello personal. ¿Pensáis que ya habéis llegado al punto de tener algo vuestro, algo propio por encima del género?
A.: Evidentemente, si quieres partir de un estilo respetas ciertos patrones. Pero no nos queremos poner muchos límites porque pueden cortar la creatividad. Tenemos la suerte de ser diez personas con muchas ideas, y esas ideas, junto a la personalidad de cada uno, es lo que le da la personalidad a Freedonia. El pensar que tenemos que seguir unas directrices era uno de los problemas al principio a la hora de componer.

¿Consideráis saludable el panorama de música negra en España u os planteáis traspasar fronteras?
A.: Ambas cosas. Últimamente, la escena de música negra en España está súper viva, están pasando cosas muy interesantes. Hay un montón de bandas en activo de funk, de soul, de neo soul, de afrobeat… Eso es muy importante porque entre todos nos arropamos y abrimos el campo respecto a la audiencia y el público. Hacemos que se oiga cada vez más y cada vez hay más festivales. Es un buen momento para la música negra en España.
F.: Pero, qué duda cabe, la música que hacemos tiene que ir a donde quiera ella ir. Europa está aquí al lado y es un sitio que tiene mucha tradición de música negra.

Habéis agotado con días de antelación las entradas para vuestro concierto de presentación en la sala Caracol. ¿Esto es algo nuevo para vosotros o ya os viene pasando?
F.: Bueno, ¡nos lleva ocurriendo ya un tiempo! (risas)
I.: Sí, menos un bolo que coincidió con la final de España, que la sala no se llenó del todo, en el resto de bolos lo hemos vendido casi todo por anticipado.
F.: Hicimos un concierto en la sala El Sol en enero de 2011, vendimos todo y no salíamos de nuestro asombro. Desde entonces, la verdad es que venimos llenando y es emocionante. Aunque es una sensación agridulce porque piensas que alguien se ha levantado de su sofá, ha venido a ver un concierto y se ha quedado en la puerta. Pero, por otra parte, es ilusionante. Quiere decir que lo que estás haciendo le está llegando a la gente, le está gustando.

Participastéis el año pasado en el Cultura Inquieta, un festival que promueve la música negra, la músicas del mundo e incluso la clásica con mucho éxito. ¿Dónde queda, con casos como éste, la supuesta pobreza musical de nuestro país?
I.: Yo creo que hay desconocimiento, más que pobreza. A la gente le encanta la música clásica si se la pones en la plaza de su pueblo. Va allí, lo ve y lo disfruta. Y si le pones un festival que vale seis euros con una banda que viene de Inglaterra, con Freedonia… Con quien sea, va allí con sus hijos y flipan.
F.: Lo del Cultura Inquieta realmente demuestra que se puede hacer. Que la gente responde si está bien enfocado, que no todo en la música es dinero. Hay muy buenos festivales de otros estilos y tiene que haber cabida para todos, pero para mí Cultura Inquieta es un modelo de festival que ojalá se repita mucho porque es asequible y directo.
A.: Y con un trato a los artistas impecable, en todos los sentidos.
F.: Además, es multicultural. Exposiciones, teatros, proyecciones, de todo. Es una cuestión de que hubo, creo, una parte gubernamental que estuvo involucrada, y existe una buena gestión cultural por parte de Juan Yuste y de la gente que se encarga del festival. Al final funciona. Hay gente que se sorprende, y no, si se hacen bien las cosas, funciona.
I.: Nosotros este año estuvimos en la presentación pero no formábamos parte del propio festival. No tocamos mucho tiempo, fue como una hora o 45 minutos, pero desplegamos allí el soul train y todas nuestras armas (risas). Juan Yuste fue el primero en bailárselo, y nada más terminar el concierto nos dijo “estáis en el Cultura Inquieta”. Nos sentó muy bien.

Con el disco ya en la calle, ¿qué objetivos os marcáis a corto y a largo plazo?
A.: A corto medio-plazo recorrer toda España moviendo el disco y haciendo todos los directos posibles. La gente lo reclama, quiere vernos y vamos a hacer todo lo posible para estar en todas las salas y que nos escuchen.
F.: Al final es lo que pretende cualquier artista, que su obra tenga la máxima difusión posible y que podamos vivir. No queremos tener un yate ni una isla tropical, ¡que a lo mejor sí! (risas), pero no es ésa la idea. La idea es que podamos vivir, que sea sostenible, que una banda de diez personas tenga unos mínimos para poder continuar en ello. Tampoco es que tengamos unas estrategias marcadas, vamos a movernos todo lo que podamos y llegar a donde podamos. Lo que te decía antes, a donde nos lleve. 

+ Info Freedonia

+ Info gira Freedonia

  • 29 de septiembre – Sala Caracol – Madrid
  • 20 de octubre – Sala Beat Club – Segovia 

Fotografías: Aitor García (http://cuestiondeluz.wordpress.com/)

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