Franco no es dictador ni para la Historia

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La Real Academia de la Historia no rectificará su entrada más polémica, la correspondiente a Francisco Franco, donde se le califica de “militar valeroso” y se evita el término “dictador”. Todos los grupos del Congreso exigieron al PP que no incluyera en los Presupuestos Generales ayudas a la Academia mientras no se rectifiquen estos errores, pero el Ejecutivo ha hecho caso omiso, lo que demuestra una vez más que España no ha superado esta página oscura.

Hace más de un año comenzó la polémica por la nueva edición del Diccionario de la Real Academia de la Historia (RAH). El detonante fue el suave tratamiento que se daba a la biografía de Francisco Franco, a quien en ningún momento se calificó como dictador. Sin embargo, en este tiempo han salido a la luz más faltas de objetividad en muchas otras biografías, incluido todo tipo de adulaciones, como a Esperanza Aguirre, a quien se retrata como si fuera una diosa. También se asegura, entre otras cosas, que José María Aznar perdió las elecciones en 2004 porque el PSOE se aprovechó del desastre del Prestige.

Ahora las cosas no son tan distintas, aunque se propuso la elaboración de dos biografías del caudillo: una, la ya existente, elaborada por Luis Suárez, medievalista y miembro de la Fundación Francisco Franco; y otra distinta, de cuyo autor aún no se sabe nada. El PSOE y el resto de grupos parlamentarios pidieron al PP que no destinara ni un euro a la RAH mientras esta no rectificara todos estos errores. Pero el gobierno de Rajoy hizo caso omiso y, en los Presupuestos Generales del Estado, el Ministerio de Cultura ha incluido una ayuda de 193.300 euros para la institución, a pesar de que la Academia aún no ha rectificado ni una sola coma.

Sin duda, la polémica se generó a raíz de que el borrador del Diccionario retratara a Franco como un militar valeroso que montó un régimen “autoritario, pero no totalitario”. Pero esto es sólo la punta del iceberg. También se habla de la Guerra Civil como una “cruzada” y se califica de dictador a Juan Negrín, el último presidente de la República. La pregunta es: ¿quién puede escribir tantas incoherencias juntas en pleno siglo XXI?

El autor de la biografía de Franco es Luis Suárez, un historiador experto en la época medieval, pero vinculado a la Fundación Francisco Franco. Para más inri, preside la Hermandad del Valle de los Caídos. Esto no tendría importancia si la labor del historiador en cuestión se mantuviera, como es su deber, al margen de su ideología. Es lo que pretendía hacer visible el director de la Academia, Gonzalo Anes, cuando salió en su defensa el año pasado. “No censuramos a nadie”, afirmó. Sin embargo, ni siquiera había echado un ojo a la biografía: “No la he leído, pero confío en que sea una biografía objetiva porque confío en Luis Suárez”.

Al margen de la ideología del autor y de si hizo bien o mal en mezclar sus ideas con la Historia, llama bastante la atención que se encargue la biografía de un general del siglo XX a un medievalista. Esto plantea la posibilidad de que pueda haber detrás de la RAH algún tipo de interés político, y más cuando estos “errores” no se han producido únicamente con Franco.

El gobierno de Rajoy, lejos de castigar esta subjetividad, parece premiarla. Lo que está sucediendo en la RAH demuestra una vez más que el franquismo no se ha superado en España. Si ni siquiera se puede hablar históricamente de la dictadura franquista y la represión ejercida en todos los ámbitos durante cuarenta años, resulta muy difícil pasar página en el terreno social.

Fotografía: Leire Virto

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