Fran Perea brilló en Madrid con un concierto para “viejos conocidos”

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Dos años después de lanzar su último disco, Viejos conocidos, Fran Perea se subió el jueves al escenario de la madrileña Sala Galileo para compartir con sus seguidores su nuevo elenco de canciones, entre las que también se alternaron temas antiguos y alguna que otra versión. En un ambiente acogedor y casi familiar, el actor y cantante encajó a la perfección con el público y éste disfrutó de la hora y media de espectáculo.

Fran Perea

Tras hacer una particular introducción al nuevo disco, Fran Perea y su banda interpretaron el primer tema de su último trabajo, “Carnaval”, una canción que mezcla reggae y rumba para producir un sonido bailable y pegadizo. “Noches de desenfreno, mañanas de Ibuprofeno”, señaló el artista antes de que sonara la melodía de “Na’ de na’”, una reflexión sobre las noches de fiesta y copas con los amigos.

“De colores”, una critica hacia el periodismo del corazón, estuvo acompañada por las palmas y los coros del público. “¡Qué pena que la palabra corazón se use para eso!”, lamentó el cantante, que continuó la velada con “Punto y aparte”, mítica canción de su homónimo segundo álbum. Aunque caracterizada por un tono y un ritmo más lentos, la pieza no dejó de cautivar a los asistentes.

Entre canción y canción, Perea y sus músicos no dejaron de interactuar con el público ni un solo instante, haciendo preguntas, bromas y mostrando una cara de lo más amable y cercana. De hecho, algunos espectadores se animaron a entablar pequeñas conversaciones con el artista, un tipo que se mostró abierto y dicharachero.

Del nuevo disco también sonaron “El otro”, “Raro” y “Segundas partes”. Ésta última tuvo un toque especial al final, pues Perea y el batería se lanzaron a tocar el cajón, creando una atmósfera divertida y que el público premió con grandes aplausos.

Admirador confeso de Fito Páez, Perea ofreció una sentida versión de “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, en la que sólo unas pequeñas luces iluminaron el escenario, dando lugar a un ambiente tranquilo e intimista.

A grito de “¡Resistiré!”, en una clara alusión sobre la crisis económica, el cantante dio paso a este tema perteneciente al Dúo Dinámico. Garra y fuerza se combinaron en el escenario, provocando que el público se pusiera en pie y echase a bailar, dar palmas y cantar.

El artista siguió al compás de canciones como “Jugándome la piel”, “Qué poco nos faltó” o “La mirada de María”, un tema que narra el desastre acontecido en Madrid el 11 de marzo de 2004. Perea mostró su actitud más rabiosa y dejó que la pieza concluyera con unos quejíos flamencos de la corista, cuya voz conmovió a los asistentes.

“Cómo terminaba el cuento” y “Sin embargo” sirvieron para terminar el repertorio de Viejos conocidos, pero el concierto no había llegado a su conclusión. El actor y cantante volvió a tocar uno de los temas de su segundo disco, “Para volver a empezar”, enlazándola con una versión del “Proud Mary” compuesto por John Fogerty, vocalista y letrista principal de Creedence Clearwater Revival.

Tras abandonar la tarima y escuchar los preceptivos gritos de “¡Otra! ¡Otra!”, Fran Perea y su banda reaparecieron bajo los focos y tocaron tres últimas canciones. La primera, “La chica de la habitación de al lado”, contó con la participación de un invitado muy especial: Joaquín Sabina. Para fingir esta colaboración, Perea se colocó un sombrero e imitó la voz del cantautor jienense, completando una versión muy divertida y que no dejó indiferente a nadie.

En un pequeño guiño a Los Serrano, serie de televisión que le lanzó a la fama, el autor se puso a echar cuentas con “1 más 1 son 7”, en la que el público se desató y emocionó. El broche de oro llegó con “Carnaval”, la misma canción que había inaugurado el concierto. Sin duda un buen final para un ‘show’ de primer nivel.

Fotografías: Cristina de Fermín

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