Fran Granada: “No pararé hasta que alguna productora apoye alguno de mis proyectos”

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Fran Granada (Barcelona, 1986) es una mezcla de determinación y pasión: un talento joven que no encuentra mejor herramienta que una cámara para expresarse. Después de varios años enfrascado en diferentes proyectos audiovisuales presenta su segundo cortometraje: enteramente producido por él mismo y sin inversión económica de ningún tipo, Omega llega al Festival de Sitges este año.

 

pacoNo puedo empezar de otro modo que no sea preguntándote qué es Omega de dónde sale. ¿Cuánto tiempo has trabajado en él? 

Omega ha sido para mí una terapia. Este mismo año tuve la desgracia de perder a mi madre tras dos años de una enfermedad muy grave. Supongo que uno nunca está realmente preparado para una pérdida así y como puedes imaginar fue una experiencia devastadora para mí. El proyecto no es más que un reflejo de lo que siento, de la capacidad de supervivencia que podemos tener frente a una desgracia y de cómo el recuerdo se convierte en nuestra mejor arma para lograrlo. He tardado alrededor de un mes en tener listo el cortometraje por completo, desde que escribí el guión hasta que terminé de editarlo, aunque no salía de mi habitación ni para comer en algunas ocasiones dado que de principio a fin sólo he estado yo dedicado a ello.

 

La protagonista de Omega es una niña que se enfrenta a una situación traumática. ¿Trabajar con niños es, como muchos aseguran, una experiencia diferente? ¿Qué problemas encontraste durante el rodaje?

Desde que comencé el proyecto la interpretación fue mi prioridad absoluta y dediqué muchos días a trabajar con la protagonista, Carla, y a intentar que se metiera en la piel del personaje por completo, cada día me sorprendía más su capacidad para captar a la primera cualquier pequeño detalle que tuviera en mente. Creo que un niño quizá tiene una percepción menos experimentada de las cosas, pero la inocencia también es una cualidad que permite a un director modelar a un personaje sin que el actor tenga prejuicios a la hora de crear. Para mí Carla es sin duda la mejor actriz con la que he trabajado, creo que ha conseguido reflejar a la perfección lo que necesitaba para el corto. ¿Problemas? Muchísimos. He realizado todo sin invertir un solo euro y eso es un sinónimo de problemas. Cada día me despertaba siendo consciente de que tendría que realizar multitud de cambios sobre la marcha. Me he enfrentado a la falta de recursos técnicos básicos (baterías para la cámara, transporte, iluminación…) hasta problemas tales como una tormenta repentina, material que deja de funcionar de repente, etc. Un absoluto caos cada día de rodaje.

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Omega no es tu primer trabajo: debutaste con Candyland. ¿Qué acogida tuvo ese corto? 

Lo cierto es que muy buena. Es desastroso a nivel técnico, de nuevo me dediqué a fondo al trabajo con los actores y en este sentido el resultado es realmente bueno, pero además de mi primera vez dirigiendo actores, era la primera vez en mi vida que cogía una cámara y eso se nota… creo que tiene una historia muy interesante, pero de nuevo los medios para realizarlo fueron también casi nulos. Pese a todo estoy muy, muy orgulloso de él, y gracias a ese trabajo conseguí muchos otros, hubo mucha gente que realmente vio que yo tenía potencial como director y que sólo necesitaba un poco de apoyo.

 

omegaLlama la atención que en Omega no has invertido ni un solo euro y, además, se proyectará en Sitges esta edición.  Alcanzar el festival sin apoyo de ninguna productora es un logro importante. ¿Has querido demostrar que el dinero no es una base fundamental para la creatividad?

El dinero jamás debe ser una base fundamental para la creatividad.  Creo que debemos desvincular la creatividad y el talento de cualquier factor económico. He visto trabajos con presupuestos muy bajos, con una apariencia mucho más convincente y espectacular que otros trabajos en los que se ha invertido un gran presupuesto.  Hoy en día tener una gran idea parece implicar un gran derroche económico y eso sólo demuestra la pésima visión artística que tenemos sobre nuestro cine y lo poco que se apuesta por los nuevos talentos. Los directores españoles no arriesgan, e incluso hay ciertos géneros cinematográficos que ni siquiera tocamos en España porque son automáticamente relacionados con un gran presupuesto. El cine en España merece tener la oportunidad de abrir sus puertas a gente nueva con ideas rompedoras y frescas, sin necesidad de una gran inversión económica. El ingenio está por encima del dinero.

 

Con apenas 27 años, tu currículum transmite perseverancia y sobre todo amor por tu trabajo. Después de haber trabajado en varios proyectos, en la actualidad eres freelance. ¿El sector audiovisual se ha resentido con la crisis? 

El sector audiovisual está derrumbado por completo. Ser freelance es la única salida de alguien que realmente ame este trabajo; puedes ir preparándote para que el cliente te pague una décima parte de lo que realmente vale el trabajo en sí.

 

Estás muy vinculado al cine, pero no todo iba a reducirse a claquetas y storyboards. Has participado en Los vecinos de arriba, un programa de radio hecho también por gente joven. ¿Te gustaría volver a vivir una experiencia así?

Por supuesto, Los vecinos de arriba partió de una idea de radio y vídeo combinados y al tiempo que se grababa el programa de radio yo grababa lo que ocurría. Ahora Los vecinos de arriba derivará en un programa sólo de vídeo y se emitirá en Youtube, ¡seguiré en el proyecto!

 

Alfonso Cuarón es uno de tus directores favoritos. La creatividad en el mundo audiovisual puede conllevar la imposibilidad de deshacerse de ciertas influencias. ¿De cuáles eres consciente?

¡De muchas!, Cuarón como dices, Spielberg, Cameron, Scorsese, Aronofsky… Pero ser consciente de mis influencias también hace que quiera huir de que ello sea evidente, es decir, puedo tener cierta predilección por los personajes destruidos de Aronofsky, la perfección milimétrica de Spielberg para construir escenas, la vanguardia técnica y la grandilocuencia de Cameron, etc,  Y aunque creo que mi estilo cinematográfico podría convertirse en una mezcla de todos estos detalles, mi intención final y lo deseable para un director es no resultar comparable a ningún otro.

 

La fotografía es fundamental en este tipo de trabajos. Aparte del cuidado de la luz y la composición, ¿en qué aspecto te han beneficiado tus conocimientos artísticos adquiridos durante tu formación?

En todos ellos sin duda. Haberme licenciado en Bellas Artes quizá me privó de ciertos conocimientos técnicos, pero por otra parte me encanta componer los planos como si de un cuadro se tratara y me apasiona que todo el proceso de realización de un proyecto sea artístico desde el primer instante hasta el final. El manejo de cámara y programas de edición y postproducción lo he aprendido por necesidad, pero no me preocupa tanto que una escena esté “correctamente” iluminada, como que el resultado sea evocador y consiga transmitir la sensación que busco.  Si una escena ha sido mal iluminada, pero consigues que el resultado final haga sentir algo al espectador no importan los aspectos técnicos, esa escena es perfecta.

 

omegaPlasmar en papel lo que ha estado rondando en tu cabeza tanto tiempo y contar una historia en pocos minutos requiere capacidad de síntesis y talento para transmitir. ¿Qué otras cualidades consideras necesarias en la figura de un director?

Paciencia en todos los procesos, especialmente en la preproducción. Un proyecto tarda en arrancar y a veces puede convertirse en un paso desesperante, mientras estás reuniendo todas las localizaciones un actor puede marcharse del proyecto y cuando encuentras un sustituto una de esas localizaciones puede dejar de estar disponible, lo cual lleva a la otra cualidad básica que creo que debe tener un director: capacidad de resolución. Tiene que ser capaz de resolver los problemas en el menor tiempo posible, en una jornada de rodaje pueden ocurrir y ocurrirán mil imprevistos, y la verdadera habilidad del director estará precisamente en ser capaz de solucionar estos imprevistos o mejor aún, convertirlos en beneficios. Realizar cortometrajes es la mejor escuela de cine que puede existir; en una escuela de cine podrán enseñarte el funcionamiento de una cámara o el modo de iluminar una escena, escritura de guión o trabajar con actores, pero la mayoría de cosas que pueden ocurrir en un rodaje forma parte del azar, por mucha planificación que haya y, en ese momento, solo importará tu capacidad real para dirigir al equipo y solucionar los inconvenientes.

 

Por último, ¿qué proyectos tienes en mente?

Tengo varios. Mi intención es no parar de trabajar hasta que una productora se decida a apoyar alguno de mis proyectos. Entre los que ya he escrito tengo una serie de comedia con una prostituta transexual sin blanca, que quiere dedicarse al cine; un corto musical sobre un hombre al que le quedan minutos de vida; un drama de ciencia ficción sobre dos personas de diferentes planetas que se enamoran encontrándose cada noche en sueños… Todos dicen que soy un adicto a los personajes e historias dramáticas y mi intención es investigar con todos los géneros, aunque sin duda mi principal proyecto en este preciso instante es encontrar alguien que quiera producir mi próximo trabajo y si tenemos en cuenta que Omega es un corto realizado sin un euro, cualquier presupuesto mayor será bienvenido.

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