Fragmentos

0
353

Cierro los ojos,
tu boca, tus manos,
me estremezco…
Por fin ante ti,
desnuda me muestro,
en alma y cuerpo
a ti me entrego.
He sido mil veces
acariciada,
sin embargo,
ante tu tacto,
tiemblo indefensa.

Soy presa fácil,
del delirio,
del engaño,
pero no puedo evitarlo.

Ardo por dentro,
subyace la pasión,
el quemazón del deseo.

Dos cuerpos,
de líneas arqueadas,
que se mueven,
que juegan,
se buscan,
se encuentran.

No soy nada,
sólo soy tuya,
sintiendo en cada poro
de mi húmeda piel,
el suave contacto con al tuya.

Los labios,
las piernas,
el pecho,
el vientre,
tu sexo,
en el mío,
ahora todo forma parte
del mismo infinito.

Me atraviesas,
me sujetas,
cada gemido,
cada gota de aire,
que ahora ya no respiro.

Me has tomado
como tuya,
y tu tacto,
tu sudor con el mío,
la humedad de tu lengua,
en mi quedó tatuada,
sabiendo que ya
no puedo borrarla,
ni sí quiera olvidarla.

1 Comentario

Dejar respuesta