Flex Mentallo: una meta-carta de amor a los cómics de superhéroes

0
172

 Adobe Photoshop PDFGrant Morrison y Frank Quitely formaron alianza por primera vez en un refrescante y personal cómic sobre la identidad, la juventud y la nostalgia.

Flex Mentallo, aseguran las páginas que introducen al cómic, es un superhéroe que nació durante la Gran Depresión e hizo competencia a Superman, pasando por una delirante historia que culminó con una obra que predecía la victoria de los nazis. Tras buscar un poco en Internet descubro que no, que es un personaje que creó Grant Morrison, enfant terrible del cómic, en 1990.

 

¿Cuándo aprenderé a no creer en todo lo que oigo?

 

En cualquier caso, eso no cambia el hecho de que estemos ante un superhéroe absurdamente musculoso y que encarna todo lo que, a ojos de la América dorada, era un “macho machote”. Tal es el grado de metaficción que maneja Morrison. Vistiendo sólo un taparrabos y maestro de un poder conocido como el “misterio muscular”, este particular superhéroe salva al mundo cada día justo a tiempo para devorar una tortilla hecha con seis docenas de huevos. Un día su bocadillo rutinario se ve interrumpido por una misteriosa bomba que le llevará a un viaje a lo largo de su propia existencia… y de la de los superhéroes.

 

Describir Flex Mentallo es difícil. Por una parte el titular superhéroe lleva a cabo una investigación por descubrir la identidad de un misterioso criminal, mientras que en el mundo real el niño que le creó se ha convertido en un adolescente nihilista que, minutos antes de suicidarse, sólo quiere tener una última conversación por teléfono. Es más raro de lo que suena, creedme. El cómic es una obra de pura metaficción donde nuestra realidad, la de Mentallo y la de su creador se mezclan para crear una imagen sobre la sociedad contemporánea y su cultura, esa cultura de sombras y antihéroes, de sangre por la sangre y sexo por el sexo. Al mismo tiempo tributo, revisionista y contemplativa, Flex Mentallo es una obra que ha de leerse para comprenderse, un acto de inspiración único y fascinante que cautiva con una extraña magia y cierra con un brillante clímax en el que el autor nos hace reflejarnos en un espejo para ver en qué ser más aborrecible nos hemos convertido. Pero lejos de esa dimensión aleccionadora, la obra se erige en una suerte de Cinema Paradiso del cómic con un relato que emula y describe la edad de oro y plata, el renacimiento y la era os cura de los cómics con tanta precisión como carisma, retomando la magia y el humor de la edad dorada para recordarnos que no todo en este mundo tiene que ser gris para ser interesante.

 

Grant Morrison, rodeado de colegas en la Wonder Con 2006

En una edad de oscuridad y sombras, Morrison y Quitely se unieron para traer luz y color, humor y surrealismo, sin alejarse en ningún momento de la madurez y la experimentación. Lleno de frases reflexivas pero alejadas de esa facilidad épica de tantas otras que acaban diluidas en Facebook, esta es una auténtica explosión de creatividad que rompe con todas las normas establecidas y crea su propio mundo con sus propias reglas. Algunos lo encontrarán extraño y excesivamente surreal, obtuso y pretencioso. Pero aquellos que consigan descifrar el mensaje y la última verdad se encontrarán con una obra tan única como excelente, reminiscente de una era perdida y con la fuerza para comerse el mundo. Dicen que hay algo de locura en cada genio. Este cómic es una prueba de ello.

 

Fotografías: Portada propiedad de ECC

Última propiedad del usuario marioanima de flickr.com  (http://www.flickr.com/photos/banky177/98212792/ )

Dejar respuesta