Sobredosis musical en la última jornada del Low Cost

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El Low Cost Festival cerró su tercera edición con una intensa jornada que conquistaron nombres como Mando Diao, Love of Lesbian, Klaxons o Steve Aoki. La calidad de su propuesta festivalera, una programación musical de primera y la visita de la Ministra de Cultura González Sinde confirman al Low Cost como uno de los mejores festivales del panorama nacional.  

La calidad del cartel se tornó en un quebradero de cabeza para quien pretendiera verlo todo en la noche del sábado, última jornada del Low Cost Festival 2011, pues el solapamiento de horarios llevó a que en ocasiones tres conciertos de alto nivel estuvieran activos al mismo tiempo. Destacó la calidad de la programación del escenario pequeño, donde se sucedieron bandas como Guadalupe Plata, Cápsula o Atom Rhumba, con un carácter ecléctico pero certero.

La tercera jornada del Low Cost comenzaba en el escenario LCF con la presencia de Franc3s, caótica y peculiar banda gallega de indie. Peculiar ya desde su propia formación, un trío de batería, teclado y guitarra y títulos de canciones como “Nosotras tenemos fe en el veneno”. Muy poca gente todavía en el recinto algo que, en esta ocasión, cambiaría rápidamente poco antes del concierto de Maga, anunciando así un día frenético y de aún mayor asistencia. La banda sevillana empezó su concierto con retraso, pero también como un tiro. El grupo andaluz venía directamente de grabar lo que será su quinto disco de estudio. Mientras tanto, el escenario Stereo acogía a The Sundancers, divertida banda alicantina de country.

Se acercaba entonces el primer gran momento de la tarde, la apertura del escenario grande, que en esta ocasión fue responsabilidad de Sexy Sadie. La banda mallorquina llegaba al Low Cost tras haber visto cómo su gira de reunión, breve inicialmente, se alargaba con gran éxito. El grupo de Jaime G. Soriano daba un gran concierto que se vivió desde la pista de una forma diferente al de otras bandas actuales, con verdadera nostalgia y reconocimiento. Y es que catorce años de carrera y seis discos de estudio dan para mucho. Sexy Sadie fueron unos de los muchos que se acordaron de Micah P. Hinson y Tachenko, recuperándose de su accidente en la carretera, a los que homenajearon versionando a los Pixies.

Poco antes de que finalizara el concierto de Sexy Sadie, Cosmonauta ya habían hecho suyo el escenario LCF. Pero justo en ese momento, como cantos de sirena del rock and roll, la banda vizcaína Eureka Hot 4 sonaban demasiado irresistibles como para no ir a conocer su propuesta, tan simple como eficaz. Sergio Llanos, co-fundador de Atom Rhumba, lideraba este frenético combo que alternaba el castellano con el inglés de forma indiferente. Sin rodeos y a un ritmo vertiginoso, los de Bermeo consiguieron atraer a un buen grupo de gente a un escenario que no daría tregua durante toda la tarde-noche.

Buen ejemplo de ello es la siguiente banda que allí se presentaba, Guadalupe Plata. Los de Úbeda son prueba de que el rock y sobre todo el blues no pueden vivir sólo de grandes canciones o buena técnica, pero sí es indispensable el alma, la actitud. Con canciones como “I’d rather be the devil”, “Cementerio” o “Pollo podrío” lo dejaron claro. Los andaluces despertaron gran interés pero no pudieron congregar a demasiada gente. Llegaba uno de los momentos más críticos de la noche en cuanto a solapamientos. Poco antes de las once de la noche actuaban Mando Diao, L.A. y los propios Guadalupe Plata al mismo tiempo.

Por supuesto, mención aparte merecen los suecos, que aparecían en el escenario grande con una puntualidad asombrosa. Ya el montaje que trajeron era digno de admirar. Varias lámparas, elegantes cortinas, dos teclados, un piano, numerosas guitarras y unos asientos que serían ocupados minutos después por un cuarteto de cuerda que esperaban a la banda capitaneada por Björn Dixgård y Gustaf Norén, que comenzaron a lo grande con “God knows” de su segundo álbum, Hurricane bar. Mando Diao son una de esas bandas que pueden desprender el aroma de los clásicos y al mismo tiempo saber cómo hacer bailar al personal, caso de dos de los temas que dejarían para el final, “Gloria” y sobre todo “Dance with somebody”, con los que se despidieron no sin antes recordar los atentados de Noruega.

L.A. se vieron sin duda en una encrucijada. Colocados en uno de los peores horarios posibles debido a importantes coincidencias, la banda mallorquina de Lluis Albert Segura estuvo a la altura, logrando grandes momentos con temas como “Stop the clocks”. Como otras bandas, L.A. Llegaban al Low Cost directamente del estudio de grabación, donde dan forma a su nuevo álbum, del que presentaron incluso temas como “After hour”.

Y sin siquiera dar lugar a que terminaran, el escenario Budweiser tenía todo preparado para uno de los momentos clave de la jornada, el concierto de Love of Lesbian. Si existe una baza segura ahora mismo en nuestro país, un caballo ganador, esos deben ser los catalanes, pues su éxito ya se da por hecho incluso antes de actuar gracias a una importante legión de seguidores, algunos de ellos entregados a la causa hasta extremos inquietantes. Si además tenemos en cuenta que el repertorio de su actuación en este festival había sido elegido en Internet por sus seguidores, y que comenzaba con “Club de fans de John Boy”, el éxito estaba garantizado.

Minutos después, y con un público más reducido, los personales e inquietos Standstill comenzaban su concierto en el escenario LCF abriendo con temas como “Todos de pie” o “El resplandor”, pertenecientes a su último álbum, Adelante Bonaparte. Entre tanto, el escenario Stereo había acogido varios conciertos interesantes. Allí se pudieron ver hasta dos conciertos de Cápsula en la misma noche. En el primero de ellos, la banda vasco-argentina rindió tributo a David Bowie interpretando su disco The Rise and fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars con la colaboración de músicos de otras bandas amigas presentes en el festival, caso de Josu Urkidi, saxofonista de Eureka Hot 4.

Poco después era el turno de Atom Rhumba, una verdadera apisonadora con temas como “Cynic skin”, de su más reciente álbum Gargantuan Melee. Fue entonces cuando el Low Cost pareció dividirse, ofreciendo dos fiestas contrarias y simultáneas. Aproximadamente a las dos de la madrugada la banda británica Klaxons reventaban el escenario grande con su mezcla de rock y electrónica, donde por supuesto no faltaron temas como “Echoes” o “Golden Skanks”. Por su parte, Los Tiki Phantoms hacían temblar a los responsables de seguridad en el Stereo. Elegantemente trajeados y ataviados con sus habituales máscaras de calavera, la banda catalana ponía el surf rock al servicio de la fiesta. Sin florituras, Los Tiki Phantoms fueron directos al grano, pidiendo la participación del público en todo momento y logrando que una valiente voluntaria surfeara por encima del público sobre una colchoneta de playa.

El festival llegaba a su fase final con Shout Out Louds sobre el escenario LCF. Los suecos sonaron más que convincentes antes de ceder su puesto al Dj Steve Aoki, que finiquitaría esta edición del Low Cost de forma espectacular, transformando el recinto en una tremenda rave. Antes, Dorian y Cápsula habían cerrado los escenarios Budweiser y Stereo respectivamente con gran éxito.

Dorian, con su pop amable de aspecto ochentero, comenzaba un concierto que prometía ser tranquilo tras la locura vivida con Love of Lesbian y Klaxons, pero los fans de la banda invadiendo el escenario y bailando con el grupo durante el último tema parecieron indicar lo contrario. Lo de Cápsula por segunda vez en el escenario pequeño, ya interpretando su propio repertorio, fue espectacular. La banda liderada por el argentino Martín Guevara parece capaz de lograr lo máximo contando solo con lo básico, en formato de power trío, con una propuesta que recorre subgéneros del rock como el stoner o el hard rock, sabiendo canalizar con acierto toda su energía.

Crónica: Bruno Corrales.
Fotografías: Paloma de la Fuente.

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