Fin de la "era del elefante"

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En Estados Unidos, el logotipo del partido Republicano es un elefante, desde que en 1874 el dibujante de caricaturas Thomas Nast elaborase esta imagen para la revista “Harper’s Weekly”
En 1874, el New York Herald acusó en un editorial al Presidente Republicano Ulysses S. Grant de “Caesarism”, en la creencia de que intentaría presentarse a un tercer mandato en 1876, algo sin precedentes hasta entonces. Al mismo tiempo, el Herald preparó un plan para incrementar su circulación, y publicó una historia ficticia sobre el escape de los animales del Zoo del Central Park, que iban por las calles de la ciudad en busca de presas.

Thomas Nast, viendo la gran oportunidad que se le presentaba, combinó la historia de los animales con el rumor sobre Grant, creando una caricatura para el Harper’s Weekly. Dibujó un asno, vestido con la piel de un león (con la etiqueta de “Caesarism”), asustando a los otros animales del parque. Entre los animales de la caricatura, estaba un elefante, con la etiqueta “El Voto Republicano”. Nast escogió al elefante porque creyó que los elefantes eran inteligentes, tenaces, y fácilmente controlables, pero inmanejables cuando les entraba el pánico. Poco tiempo después, otros caricaturistas comenzaron a usar a los elefantes para representar a los Republicanos, de tal manera que acabó siendo el logotipo de este partido.

El 20 de Enero dio comienzo en los Estados Unidos una “nueva era”, haciendo pasar al cajón de la historia la “era paquidérmica” de Bush/Cheney. En verdad, el bagaje que dejaron a los Estados Unidos y al mundo no es para hacerles un altar: en grandes temas, no fueron capaces de anticiparse al ataque terrorista del 11-S, con más de 3000 muertos, se “fabricaron” las guerras de Afganistán e Irak, les llevó por delante el “Katrina”, y les ha estallado en las manos la crisis económica mundial, que cual agujero negro gigante nos está tratando de “engullir”. Todo esto rodeado de otros “problemas colaterales”, expresión que se usa mucho para nombrar a todo lo que se escapa de las manos, y que muchas veces engloba conflictos de gran calado (Abu Ghraib, Guantánamo, otras cárceles secretas, torturas, etc.).

La situación que heredará el nuevo inquilino de la Casa Blanca no va a ser para frotarse las manos. Este cargo no va provisto de una varita para aportar soluciones mágicas con la rapidez que algunos piensan y desean, y no va a poder evitarse la sensación de inquietud entre los que según su impresión las soluciones llegan demasiado lentas, no llegan bien o simplemente no llegan. Va a ser un trago muy largo, con nuevos problemas emergentes, y que pondrán a prueba no solo al Presidente y su equipo, sino a todos los que de alguna manera han depositado en ellos su confianza para abrir el camino hacia un mundo mejor.

Obama y su equipo se merecen un gran voto de confianza, en la seguridad de que peor que sus antecesores nunca lo van a hacer, y en la esperanza que supone la llegada de un nuevo aire fresco de ideas y actuaciones.

Fuente del texto y la imagen:
The Academic of Natural Sciences: http://www.ansp.org/museum/digital_collections/elephant/nast.php

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