Fallos periodísticos, consecuencias peligrosas

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La asociación Ecologistas en Acción ha denunciado la falta de ética y profesionalidad de Vicente Ruiz, periodista del diario El Mundo que desacreditó a Ladislao Martínez, responsable de la Plataforma contra la Privatización del Canal de Isabel II, con “argumentaciones pueriles y malintencionadas”. Este es sólo un ejemplo de los errores periodísticos, inocentes o malintencionados, que han derivado en consecuencias graves debido a su falta de rigor, objetividad y moral periodística.

Ecologistas en Acción hizo público su descontento y consecuente denuncia por el comportamiento de Vicente Ruiz, jefe de la sección Madrid del mencionado periódico, que acusó a Martínez de poseer un inmueble “muy cerca del exclusivo Paseo de la Castellana”, cuando “en realidad está junto a Bravo Murillo, en el barrio de Estrecho, en un edificio de unos cincuenta años”, según detalló la confederación en un comunicado de prensa. Además, el periodista calificó a Martínez de “terrateniente” por tener el equivalente a unas cuatro hectáreas de secano en un pueblo de Cuenca, “cuyo valor de mercado no daría ni para comprar un coche utilitario”, señalaron los ecologistas.

Además de datos falsos, El Mundo se atrevió a publicar la dirección, con calle y número, de Martínez, por lo que Ecologistas en Acción se plantea denunciar al periódico por haber vulnerado el derecho a la protección de datos. Asimismo, alegan que la actuación del medio cayó en la demagogia, mostrando que “no disponen de mejores armas dialécticas para contrarrestar el contundente  discurso que defiende la Plataforma”.

Desgraciadamente, este no es un caso aislado de periodismo basura, ya sea por la falta de contraste de fuentes o por la carencia de rigor periodístico y base ética. En noviembre de  2009, el diario ABC publicó en su portada, con foto a todo color, la información sobre el asesinato y violación de una niña de tres años a manos de su padrastro. Sin embargo, tanto el acusado como la madre de la pequeña aseguraban que la muerte se debió a una caída, declaraciones que no impidieron la condena pública. Cuando se le practicó la preceptiva autopsia a la menor, el resultado coincidió con las explicaciones de los progenitores. ABC tuvo que pedir disculpas, pero lo hizo en un espacio mucho menor en relación al que utilizó para difamar al presunto asesino.

Otro de los errores periodísticos, con enormes consecuencias para la sociedad española, fue la expansión del pánico por la famosa gripe A. Durante varios meses, el resto de la actualidad quedó relegada a un segundo plano, mientras que en prensa, radio y televisión la epidemia tenía una presencia constante, acompañada de imágenes e informaciones que destacaban la alerta, la incertidumbre y el peligro. Más tarde, Pedro Caba, ex vicepresidente de la Organización Mundial de la Salud, sentenció: “Nos han tomado el pelo”. Para entonces, algunas farmacéuticas habían capeado sus crisis económicas gracias a los millones invertidos por los gobiernos en vacunas inútiles.

La presunción de inocencia parece verse ignorada, en ocasiones, a la hora de publicar una noticia. El deporte también ha sido víctima de errores fatídicos por parte del periodismo. Es el caso de Marta Domínguez. El año pasado, la atleta, imputada en el caso de dopaje “Operación Galgo”,  fue condenada en varios diarios antes del fallo judicial. Uno de ellos, Marca, publicó en primera plana: “Marta también es mentira”. Cuando salió la resolución y no se demostró la culpabilidad de la deportista, el periódico tuvo que retractarse.

Son ejemplos, demostraciones, faltas que ensucian el trabajo de profesionales que sí son competentes y responsables en la información que difunden.

Imágenes: Ecologistas en Accción/Diario Marca

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