Guy Moshe propone una extraña mezcla de estilos en “Bunraku”

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Cartel de la película

Con unos efectos espectaculares y unas luchas perfectamente coreografiadas, Bunraku propone una asombrosa mezcla de géneros en la que caben estilos tan particulares como el ‘spaguetti western’, el cine de samuráis o la estética propia del cómic. La película, dirigida por Guy Moshe y protagonizada por Josh Hartnett, Gackt, Demi Moore, Ron Perlman, Woody Harrelson y Kevin Mckido, llegará mañana a las salas de todo el país. 

En un mundo sin armas de fuego, un misterioso vagabundo –Josh Hartnett– llega a una ciudad en la que sus habitantes viven aterrorizados por el despiadado Nicola –Ron Perlman– y su ejército de matones, encabezado por nueve asesinos mortales. El vagabundo se verá forzado a confiar en un joven samurái -interpretado por el conocido actor japonés Gackt– que busca restablecer el honor de su familia, así como en el dueño de un bar de la ciudad –Woody Harrelson– que ha estado esperando al momento indicado para reunir un equipo que ponga fin al tiránico régimen de Nicola.

Bunraku toma su nombre de un espectáculo de marionetas japonés, de unos 400 años de antigüedad, en el que varios titiriteros vestidos de negro se suben al escenario para manejar marionetas de casi dos metros. Sobre la tarima también se encuentran el shamisen -músico- y el narrador, que habla por cada una de las marionetas.

Esta película es el segundo largometraje de Guy Moshe, director que juega con una peculiar mezcolanza de estilos. El título del filme ya alude a la tradición japonesa, pero también son importantes los avances digitales y la historia narrativa. La influencia de Quentin Tarantino es más que evidente en los elementos pertenecientes al ‘western’,  el cine de artes marciales o el ‘anime’ japonés. De hecho, Bunraku recuerda a la genial Kill Bill, salvando las inevitables diferencias.

Entre los actores no hay mucho que destacar. Josh Hartnett demuestra por qué se quedo en ídolo adolescente; Demi Moore repite en el papel de cuarentona sexy y recuerda que otros tiempos fueron mejores; Gackt demuestra una vez más que sigue siendo más propicio en las escenas de acción que para los diálogos; Kevin Mckido, la estrella de Anatomía de Grey, se defiende mucho mejor con el bisturí que con la espada. Por encima de todos ellos se encuentra un fantástico Woody Harrelson, que borda el papel de maestro de ceremonias.

Fotografía cedida por Tripictures

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