Experiencia más que sensorial con Dead Can Dance

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El pasado domingo 26, y recién llegados de Barcelona, Dead Can Dance arrasan en el Teatro Circo Prince. El dúo australiano formado en los 80 por Brendan Perry y Lisa Gerrard, acompañados de su impecable banda, impregnaron el teatro y la mente de todos de art-rock, ambient y cantos gregorianos.

Dead Can DanceRecién llegados de tocar en Barcelona, en Primavera Sound 2013, Dead Can Dance tocaron este pasado domingo en Madrid.; y así, los rezagados que no pudieron verlos en la ciudad catalana tuvieron su oportunidad en la capital.

Como primer entrante de la noche se abrió con el telón con una tenue luz violeta y de la mano de David Kuckhermann. Completo, perfecto, delicado, dulce, pero sobre todo… íntimo. Así sonó el percusionista de la banda al tocar varios temas como “Sanctuary” o “Zocuso”, él solo en el escenario, con un instrumento tailandés asombroso que recibe el nombre de handpans. Generó una atmósfera verdaderamente mágica. desde gotas de lluvia hasta ambientes climáticos y sensoriales, teniendo así el absoluto poder de la mente de todos en sus manos.

Después de más de diez minutos de hipnosis y un breve descanso, el dúo abrió el concierto con el tema “Children of the sun”, también apertura de su último álbum Anastasis (2012). Seguidamente los míticos toques de Lisa en el dulcimer percutido daban paso al comienzo del tema “Rakim”, del albúm Toward the within (1994), con lo que de un salto nos trasladaron a su época más temprana. Este comienzo ya dio a entender la tónica que seguiría el concierto. Si fundamentalmente la mayoría de los temas tocados pertenecían a su último trabajo (lógico puesto que esta gira en definitiva formaba parte de la promoción del mismo), también ofrecieron al público más nostálgico las dosis de antiguos clásicos que ya tienen un espacio de culto y que sin duda muchos esperábamos que tocaran. Si bien es cierto, faltaron algunos clásicos, como “Severance” … aunque ponerse a enumerarlos no tiene sentido puesto que la lista sería considerable.

Entre los temas de antiguos discos están “Black Sun”, del Aion (1990), que pertenecía más a los discos que tenían un toque étnico más profundo, y más relacionado con la última etapa del grupo, más alejados del concepto “new wave” en el que se suele encasillar a sus últimos discos. Sin embargo, ellos dejan claro que no obedecen a encasillamientos.

Perry también presentó la canción “Ima Prezaikas”, comentando la irónica actualidad de una canción compuesta en el siglo XIX que habla acerca de las épocas de crisis, relacionándolo con la actual situación política que se vive en Grecia. Y es que, al fin y al cabo, ¿no son DCD una revisión de la idea de “historia” en si misma? De que lo que lo muerto está vivo, es decir, el pasado, como se puede apreciar en letras como la de “Amnesia”, que afirman “history is never written for those who lost”. Tema incluido en su último disco y con el que, por cierto, también nos complacieron. Así, es claro el mensaje subyacente de sus letras y el uso de instrumentos de la antigüedad, como el laúd o el djembé, van siempre en consonancia con el mensaje que quieren transmitir.

Lisa Gerrard por su parte sorprendió interpretando el tema “Elysium” (BSO de Gladiator), fruto de sus colaboraciones en bandas sonoras al margen de Dead Can Dance, concretamente en este caso con Hans Zimmer. Voz impecable en un marco increíble con una acústica inmejorable. A esto hay que sumarle una audiencia muy entregada y una actitud cercana del grupo.

Fotografía: Raquel Rodríguez

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