Estados Unidos busca una solución diplomática en el conflicto ucraniano

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En la reciente visita a Kiev, el secretario de Estado John Kerry dejó claro que Estados Unidos no quiere una confrontación, pero condenó el acto e instó a Vladimir Putin a reflexionar antes de que la situación empeore para una Rusia que ya ha visto cómo sus relaciones militares y comerciales con EEUU han sido canceladas y que ve amenazado su puesto en el Grupo de los Ocho (G-8).

Bandera EEUU. Pixabay.com. Creative Commons“Tenemos la responsabilidad de apoyar al pueblo de Ucrania frente a la invasión rusa”. Así se expresó a través de un comunicado el republicano John Boehner. El presidente de la Cámara de Representantes de EEUU aludió al deber norteamericano de “defender la libertad y la democracia en todo el mundo”. Asimismo, aseguró que Rusia debe sufrir “las consecuencias de sus actos hostiles”. Para ello, la máxima colaboración entre los diferentes organismos y la Casa Blanca es clave. Boehner es consciente de ello y ha querido dar un primer consejo a Barack Obama sobre su próxima decisión. “Un paso inmediato que el presidente puede y debe tomar es acelerar la aprobación de exportaciones de gas natural”. Para el republicano, la lentitud en este tipo de procesos ha ayudado a financiar los objetivos geopolíticos de Putin. Especialmente por una razón: dependencia energética.

Obama no ha hecho ninguna referencia a las palabras de Boehner, aunque la postura de ambos políticos coincide. Desde el primer momento, el Presidente enfatizó en “los aspectos desestabilizadores de una violación de la soberanía ucraniana”. Pero además advirtió a Moscú que una intervención militar tendría consecuencias. Y así ha sido. Las relaciones militares y comerciales entre ambos países han sido suspendidas. Primero fue el Pentágono. El pasado lunes canceló todas las actividades y visitas oficiales a Rusia. A continuación, la Casa Blanca hizo lo propio con las reuniones previstas para fomentar el comercio y la inversión. Mientras tanto, el Congreso ponía en marcha una ayuda financiera a Ucrania. Un plan que consiste en avales por más de mil millones de dólares. O lo que es lo mismo, cerca de 729 millones de euros.

 John Kerry. Wikipedia. Creative CommonsQueda, sin embargo, una amenaza en el aire: la retirada de Rusia del G-8. John Kerry, secretario de Estado estadounidense fue claro al respecto. “Si Rusia quiere seguir siendo miembro del Grupo de los Ocho debe comportarse como un miembro del Grupo de los Ocho”. El boicot a la próxima cumbre de la entidad en la ciudad rusa de Sochi está siendo considerado por Washington. No obstante, Obama espera que no sea necesario y que Putin reflexione. “Todavía hay una oportunidad para que Rusia estabilice su situación en coordinación con la comunidad internacional”, aseguró el Presidente en rueda de prensa

Algunos legisladores, como el republicano Adam Kinzinger, creen que EEUU debería considerar una respuesta armada. Sin embargo, el Gobierno de Obama siempre ha apelado a una solución diplomática. Así lo puso de manifiesto Kerry en su última visita a Kiev. Por un lado, declaró que EEUU no desea ninguna confrontación. Por otro, instó a Rusia a defender sus intereses a través del diálogo. Recordó a Putin que organizaciones como el Consejo de Seguridad de la ONU están “creadas para la solución de estos problemas”. Ahora bien, el secretario de Estado estadounidense no dejó de condenar lo que denominó un “acto de agresión” por parte de Rusia. “Es una violación de la ley internacional y de la Carta de las Naciones Unidas”, aseguró.

Desde el Gobierno ruso aseguran estar respondiendo a una llamada de ayuda desde Crimea. Para EEUU, sin embargo, no es sino el pretexto que Putin estaba esperando para intervenir en Ucrania. Una opinión que comparte el recién gobierno electo ucraniano. Para el primer ministro Arseni Yatseniuk la entrada de tropas rusas en Crimea es una declaración de intenciones. “Si Putin quiere convertirse en el presidente que inició una guerra entre dos países amigos, ha dado en la diana”.

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