Esquirlas de emoción

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BirthdaySiempre he creído que los amantes más impetuosos se conjugan en la voz de Sam Cooke, Ray Charles o Jackie Wilson. Morrocotudos soulmen que emplean la práctica totalidad de sus cuerpos en los fraseos. Que otorgan a cada espacio del dormitorio –el lugar cotidiano más exótico– una sílaba (y pienso en “el-ám-bar-gris-de-un-ca-cha-lo-te” que cantaba Cristina Lliso, voz de Esclarecidos, en “Arponera”), distinguiéndola de las demás por un tono más alto o más grave. Además, tras tantos vaivenes excitantes, estos elásticos cantantes frecuentemente consiguen reposar la frase al final de cada estrofa, equilibrando lo más delicado y lo más ardiente.

Divisando el mediocre panorama musical patrio de la última década, estas obviedades se antojan absolutamente anacrónicas. Porque, si de algo carecen las voces académicas de “Operación Triunfo” y demás sucedáneos, es de la capacidad de interacción o seducción (y no hablo del físico). Decía José Agustín Goytisolo que el poeta (y el cantante, añadiría yo) no es aquel que se emociona, sino aquel que logra emocionar a los demás. Exactamente. Tanta frialdad, tantos gorgoritos, tanta perfección autómata, intenta esconder las carencias anteriormente citadas. ¿Por qué no ha de escucharse el gorjeo, el gemido, el suspiro, el grito –tan bien controlado por Charles–, cualquier suerte de impulso o imperfección humana (perdón por la redundancia) que demande la cadencia? ¿Por qué ignorar el sudor, los lunares, la piel arañada? ¿Por qué revestir el gozo, la dolencia, el miedo, la ira?

Tales sentimientos exigen, eso sí, un pulso fornido, a fin de no caer en el desbordamiento –como les ocurre de vez en cuando en nuestro país a cantantes dotados como Bunbury– y en la cursilería. Lo mismo sucede con cualquier otro género artístico que se resuelva en las distancias cortas. Que exija soltar esquirlas (sí, eso es) de emoción. 

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Fuentes de la información:
GOYTISOLO, José Agustín: Elegías a Julia Gay, Visor, Madrid, 1993.
Fuente de la imagen:
Reproducción del cuadro “Birthday”, de Marc Chagall: http://bridalbird.wordpress.com

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Periodista cultural y escritor nacido en Santiso de Abres (Asturias), en 1987. Es licenciado en Periodismo por la Complutense y Máster en ‘Investigación en Periodismo: Discurso y Comunicación’ por la misma universidad, donde ultima su tesis: ‘La metáfora en la poesía de Antonio Martínez Sarrión’. Es jefe de la sección de Folio en Blanco en LA HUELLA DIGITAL y colabora en el diario lucense ‘El Progreso’, en cuya redacción ha trabajado. Ha escrito artículos culturales para diversas publicaciones, como el periódico asturiano ’La Nueva España’ o ‘Revista de Letras’ (canal oficial de libros de ‘LaVanguardia.com’). Es autor del poemario ‘Camas de hierba’ (Vitruvio, 2011). Su lírica ha aparecido en diversas revistas poéticas y ha sido antologada en las obras colectivas ‘Amores infieles’ (2014) y ‘La primera vez… que no perdí el alma, encontré el sexo’ (2015), ambas editadas por Sial-Pigmalión y coordinadas por Antonino Nieto Rodríguez. También ha participado como narrador en ‘Cuentos y reencuentros’ (Laria, 2009), antología colectiva coordinada por Tino Pertierra. Escribe letras en gallego —su lengua vernácula— para la banda Foxnola. El líder de dicho grupo, Abel Pérez, musicó, para su anterior proyecto musical (Os Folkgazais), un poema de Acebo, ‘Desafío’.

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