Espinete no existe, sólo es una señora disfrazada de erizo

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Espinete no existe, una comedia nostálgica sobre nuestra infancia que hará que durante 90 minutos nos traslademos a nuestra niñez a través de canciones y buenos recuerdos. Esta es ya la 5ª temporada de esta magnífica obra de Eduardo Aldán.
Esta comedia nostálgica de Eduardo Aldán, lleva cinco años en escena y todavía sigue llenando el patio de butacas. Y es que, con este monólogo nostalgicómico Espinete no existe, las risas están garantizadas desde el primer minuto.
Un auténtico viaje a nuestra más tierna infancia con todas esas pequeñas cosas que han marcado a varias generaciones, sobretodo a la de los 80. Tan sólo hay que ponerse cómodo y saborear la piruleta de fresa que nos dan a la entrada. Eduardo Aldán se encarga del resto a través de anécdotas, canciones, personajes y objetos que marcaron nuestra juventud en tono de humor canalla, que harán que volvamos a ser pequeños.

Temas escondidos en un rincón de nuestra memoria, como el material escolar, las chucherías, los juguetes, las series de televisión, los payasos y el día de la primera comunión, volverán a hacer que nos sintamos como niños. De vez en cuando, tenemos que poner de nuestra parte y cantar canciones de los Mosqueteros divididos en chicos y chicas y contestar a los payasos con su archiconocido “¿cómo están ustedes?”.

Eduardo Aldán dirige e interpreta este magnífico espectáculo producido por su compañía Aldan Company. Aunque muchos lo recordamos como presentador de Caiga Quien Caiga junto con Manel Fuentes y Arturo Vals, también ha sido director y guionista de El Club de la Comedia, 5hombres.com y Un, dos, tres.

En definitiva, una comedia que no os podéis perder si queréis pasar un rato nostálgico a la vez que divertido.

Fuentes del texto:
www.espinetenoexiste.com

1 Comentario

  1. Yo fui a verla en septiembre de 2008 y, la verdad, estuvo genial. Cualquier persona que haya nacido en la década de los 70 – 80 puede disfrutar con la obra. Y, sobre todo, de lo que se trata: volver por unos instantes a nuestra infancia. Allí donde no teníamos las mismas preocupaciones que ahora y en donde, a mi parecer, todos estábamos menos contaminados y éramos más felices.
    Muy recomendable (también en el precio).

    Saludos.

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