Espías en las calles

0
185

China instala 20000 cámaras de seguridad. También reparte chips entre los residentes de una ciudad de 12 millones de habitantes. Las cámaras instaladas tienen la capacidad de reconocer los rostros de los ciudadanos. Los chips incluirán información sobre el nombre, apellidos, dirección, lugar de trabajo, estudios realizados, religión, etnia, seguro médico…incluso se baraja la posibilidad de que se incluyan datos bancarios.

Pero medidas como ésta no son exclusivas de países donde la libertad de expresión brilla por su ausencia y se controla al máximo al individuo.

En España aparecen 24 cámaras, según Opentopia, una página de internet que cuelga y capta webcams en todo el mundo. Así podemos ver lo que ocurre en la Plaza del Pilar de Zaragoza, ver qué barcos hay en el Real Club Náutico De Gran Canaria o quién está en la sala de ordenadores de Cálculo I de la Universidad de Oviedo. En Estados Unidos hay 554 de estas cámaras., el mayor número de ellas. Sin embargo, de China no aparece ninguna. 

Estas medidas parecen destinadas, según fuentes oficiales, a acabar con la delincuencia y a controlar la movilidad de la población. Sin embargo, la circulación de estas imágenes es ilegal según la Ley de Protección de Datos, ya que “la imagen es un dato de carácter personal que no se puede ceder a terceros sin su consentimiento”. La sanción puede ser de hasta 600000 euros. En esta página web, sin embargo, se dice que cumple con la ley del copyright y que si quitarán las cámaras de los dueños de las cámaras que no estén conformes con que aparezcan en el dominio.

La vídeo-vigilancia privada aumenta. Los sistemas instalados han pasado de 10 en 2003 a 3500 en 2007. Sólo el metro de Madrid ya supone cerca de 3000 cámaras. No hay ley que regule la vídeo-vigilancia privada. Se le aplican la del Derecho al Honor, Intimidad, Propia Imagen, Protección de Datos y Seguridad Privada.

Los requisitos para la instalación de cámaras son tres. El primero, que la vigilancia no se pueda obtener por medios menos intrusitos para la intimidad de las personas. El segundo, que exista un distintivo visible que advierta a los ciudadanos de que van a ser grabados, quién les está grabando y cuáles son los derechos de los grabados. El tercero es que no se puede grabar en un espacio público. Los particulares no pueden colgar cámaras donde se les antoje, sino que deben contratar a una empresa de seguridad privada autorizada por el Ministerio del Interior. Las imágenes tienen que ser borradas en el plazo de un mes. No pueden almacenarse para siempre. Ni cederlas a terceros o colgarlas en Internet, como es el caso de Opentopia.

Carlos Lesmes Serrano, en Expansión, analiza de forma legal el tema de la vídeo-vigilancia. Hace la siguiente reflexión: “En su tratado sobre la naturaleza humana, Leviatán, Hobbes nos advertía que siendo el hombre un lobo para el hombre sólo podría alcanzar la felicidad si de forma eficaz era capaz de protegerse de cualquier clase de intromisión de los otros en nuestra propiedad o integridad personal. Quizá explica el  entusiasmo con el que en los últimos tiempos implantan los sistemas de vídeo-vigilancia en organismos públicos, empresas, centros comerciales, comunidades de vecinos, centros hospitalarios e incluso en las vías públicas. A nadie se le escapa, sin embargo, que la captación de nuestra imagen y su tratamiento posterior puede suponer una seria intromisión en nuestras libertades públicas”.

Este aumento lo ha constatado Artemi Ralló, director de la Agencia Española de Protección de Datos. Ésta ha alcanzado ya la cifra de un millón de ficheros inscritos en el Registro General de Protección de Datos,. En lo que va de año, empresas y organismos públicos han notificado más de 180.000 nuevas bases de datos, lo que supone un incremento del 8 por ciento respecto a 2006.

Avanzamos hacia una sociedad propia de anti-utopías como “1984” o “Minority Report”. Donde todos somos sospechosos potenciales y por ello debemos ser grabados. Como precio por la seguridad pagamos con la intimidad de cada uno de nosotros. Un precio quizás demasiado caro. Aún así, los datos demuestran que los crímenes se reducen, lo que dificulta el retroceso de estas medidas.

Así que, arreglémonos, sonriamos y digamos patata, porque sólo faltaría que saliéramos mal en la foto.

Fuentes del texto:
www.opentopia.com
www.elpais.com/articulo/sociedad/Ciudadanos/espiados/ojos/
cerraduras/elpeputec/20071209elpepisoc_1/Tes

www.expansion.com/edicion/exp/juridico/opinion/es/desarrollo/1067438.html
Fuente de la foto:
http://blogs.20minutos.es/myfiles/nilibreniocupado/camara-ciudad.jpg

1 Comentario

Dejar respuesta