Esperando a Robert Capa: Hollywood se ha interesado por esta apasionante novela

0
186

Cuando uno se topa con una gran historia, una de esas que tocan el corazón, que agitan los sentidos y que te dejan pensando más allá de que todo haya pasado hace mucho tiempo, siente deseos de compartirla. A mí me pasó con esta historia sobre Robert Capa y Gerda Taro, dos fotógrafos, unidos por el destino, que fueron testigos de una etapa que marcó un antes y un después para España, y tal vez para el mundo. Tanto si conoces a estos personajes como si no, Esperando a Robert Capa es una novela que no te dejará indiferente. Supongo que esto mismo sintió el Jurado que le otorgó a Susana Fortes el conocido Premio de Novela Fernando Lara por esta historia. Y también el cineasta Michael Mann que ha anunciado que la llevará al cine.

“Siempre es demasiado tarde para retroceder. De pronto te despiertas un día sabiendo que esto no va a acabar nunca, que va a ser siempre así. Tomar el primer tren, decidir deprisa. O aquí o allá. O blanco o negro. De éste me fío, de éste no…” escribía Gerda en su cuaderno mientras el tren avanzaba por campiñas entre el Rin y los Vosgos. Así describía la joven fotógrafa esa sensación de vivir siempre a la defensiva, siempre huyendo, o en medio de conflictos. Una sensación que muchos periodistas de guerra han sentido alguna vez. Gerda también sufría así el desarraigo, el haber dejado su tierra por ser judía.

La novela contiene todos los ingredientes para emocionarte: una historia de amor entre dos fotógrafos judíos que se conocen en París, en 1935; un relato apasionado de la Guerra Civil española; un homenaje a todos los periodistas y fotógrafos que se dejan la vida para mostrarnos cómo amanece el mundo cada día.

Ella, alemana de origen polaco, orgullosa, disciplinada y audaz. Él, húngaro, un superviviente nato, que se dejará robar el corazón al tiempo que intenta hacerse un hueco en el mundo de la fotografía. Eran Gerta Pohorylle y André Frieddmann, pero un día decidieron inventar un personaje: un tal Robert Capa, fotógrafo americano, rico, famoso y con talento, y ella decidió también cambiar su identidad: Gerda Taro. Se trataba de un juego, de una actuación. Robert Capa hacía las fotos y Gerda Taro las vendía por el triple de la tarifa vigente, porque sabía que la apariencia del éxito atrae el éxito. Y así fue. Tiempo atrás, André le había dicho a Gerta: “No existo. No soy nadie. Sólo un fantasma con una cámara. Un fantasma que fotografía a otros fantasmas” porque su nombre no aparecía en unas fotos publicadas. Esto no se volvería a repetir. Robert Capa se haría famoso.

“Un miliciano baja corriendo la ladera de una loma cubierta de rastrojos. La camisa blanca remangada por encima de los codos, la gorra de soldado echada hacia atrás, un fusil en la mano y tres cartucheras de cuero alcoyano en la bandolera. El sol de las cinco de la tarde proyecta su sombra alargada hacia atrás. Un pie ligeramente levantado del suelo. El pecho al aire. Los brazos en cruz. Cristo crucificado. Clic.” Así describe Susana Fortes la foto que hizo famoso a Robert Capa, “Muerte de un miliciano”.

Es una novela de amor, de pasión juvenil, de encuentros y desencuentros, enmarcada en un momento histórico trascendental; una historia cargada de sentimientos y emociones, narrada con una pasión desbordante que te hará sonreír y llorar.

Susana Fortes (Pontevedra, 1959) es licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Santiago de Compostela y en Historia de América por la Universidad de Barcelona. Recientemente ha estado en Estados Unidos compaginando la docencia de español en el Estado de Luisiana con conferencias universitarias en la Universidad Interestatal de San Francisco. En la actualidad reside en Valencia donde imparte clases en un instituto. Con su primera novela, Querido Corto Maltés, ganó en 1994 el Premio Nuevos Narradores. En 2001 fue finalista del Premio Primavera, convocado por la editorial Espasa, con la novela Fronteras de arena. Además ha publicado Las cenizas de la Bounty (Espasa 1998); Tiernos y traidores (Seix Barral 1999), y el cuaderno de cine Adiós, muñeca (Espasa, 2002). Hasta la fecha, sus novelas han sido traducidas al francés, holandés, portugués, griego y alemán, y están en proceso de traducción al ruso. Colabora habitualmente en La Voz de Galicia y también en el diario El País, así como en revistas de cine y literatura.

Dejar respuesta