Especial “mujeres”

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Una de las cosas que me gusta hacer cuando no tengo clase en la facultad es leer el periódico y echarle un vistazo por encima a cualquier revista que ande por ahí esperando a que le saque algún partido, la ocasión no era de esperar y sobre algo había que escribir. La tentación me llevó a abrirla y volver a caer en la ingenuidad de mis esperanzas. Es cierto que vivimos en la sociedad del narcisismo absoluto pero ya hay límites que creo oportunos denunciar o criticar. Cada página que iba leyendo iba siendo a mi parecer más degradante que la siguiente. Revistas que supuestamente están destinadas a un target de mujeres que trabajan en puestos en los que sufren continuamente micro machismos, aunque no nos demos cuenta, que llegan a sus casas cansadas y que lo mínimo que piden de sus novios es que les tengan preparada la cena se dan de cara con todo lo contrario. Digo esto último porque dichas revistas animan a que seamos las mejores en nuestros trabajos, a que tengamos un cuerpo diez, a que prácticamente tengamos la vida sexual de una actriz porno y que por supuesto le dediquemos todo el tiempo a ellos cuando volvamos de trabajar.

¿Qué puedo esperar de una revista que dedica catorce páginas a los hombres? Catorce páginas con preguntas como: ¿Cómo les gustan a ellos? ¿Cómo hacerles feliz? ¿Cómo no pasar un San Valentín sola? Esto último me parece ya traspasar el límite porque me da a entender que si no tengo chico para ese día voy a ser la persona más infeliz del mundo y voy a ser repudiada y mirada mal. Antes los test estaban dedicados a cómo subir tu autoestima o cómo ser una mujer feliz, pero es que ahora sólo lo que importa es cómo tener un par de buenas peras o cómo ser una novia ideal. Poco después avancé y de las veinte páginas dedicadas a las féminas, apenas dos estaban destinadas a transmitir autoestima y moral a las lectoras. Por supuesto el resto se dedicaban a cómo seducir a tu hombre, cómo ser la mejor para tu hombre, a quererlo, a contentarlo y un artículo acababa así: “después acabarás sintiéndote explotada”! Te mereces un descanso chica ¡Juzguen ustedes mismo pero a mí todo esto me suena a lo de siempre, a tener que vivir con el prejuicio de que sin los hombres no podemos valernos, y lo más triste es que muchas se creen ese cuento de la cenicienta y del príncipe que les dará la felicidad. Yo que llego cansada de estudiar y de matarme por ser alguien para valerme por mí misma, lo último que necesito es que alguien me diga cómo debería ser sexualmente, estéticamente, sentimentalmente, etc. ¿Por qué no abrir una revista y que te diga cómo sentirte bien, cómo superar el machismo de la sociedad capitalista en la que vives, cómo estar guapa para ti y, lo más importante de todo, cómo quererte ? ¿Hasta estos límites hemos llegado? Sólo me queda un consejo, aprendamos a leer y a ser crítico con lo que nos quieren vender.

2 Comentarios

  1. Creo que eres, de las que como yo, piensa que San Valentín no deja de ser un invento del Corte Inglés, una americanada más jaja.

    Pero supongo que como suele pasar en estos casos, el problema no es de las revistas, si no de esas mujeres que la compran porque quieren ser la novia diez, saber hacer entero el kamasutra para que su novio esté feliz con ellas, y tener un cuerpo de escándalo. Si es lo que vende, es lo que van a publicar, y si es lo que realmente pasa por la cabeza de las mujeres de a pie hoy en día, es bastante triste. Es como estas revistas estilo in-Touch cuya portada es “Parece que el culo de la Britney va a abducir el universo”. Recordad que no porque ella tenga el culo más grande vosotras lo vais a tener más pequeño.

    Muy interesante tu artículo 🙂

    Un saludo

  2. La belleza de la mujer es algo místico, es la fuerza de la atracción que hace someter todo lo que está a su alrededor. La atracción es algo natural y genético que persigue nuestros instintos más ocultos. No se puede manipular ni eliminar algo milenario. ¿Por qué Cleopatra se bañaba en leche? ¿Por qué adorar las estatuas de Venus? En aquellos tiempos las matemáticas todavía no conocían el valor del número cero…. pero si conocían la fuerza de la belleza humana.
    Amigas, ser feminista no significa cambiar los instintos humanos, dentro de miles de años seguiremos igual.

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