España sufre para meterse en cuartos como líder de grupo

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España se clasificó para los cuartos de final de la Eurocopa tras vencer en un agónico partido a Croacia por la mínima, gracias a un gol de Jesús Navas a falta de dos minutos para el final. La selección volvió a ofrecer una imagen discreta y Vicente del Bosque regresó al polémico juego sin ‘9’ con Cesc como falso punta en la segunda parte. Italia venció por dos goles a cero a la República de Irlanda, pero siempre mirando de reojo lo que ocurría en Gdańsk.

La selección ya está en cuartos y esa fue la mejor noticia que la afición española pudo encontrar en un partido en el que la campeona de Europa se vio incapaz de jugar con fluidez ante el hábil planteamiento de Slaven Bilić y el monumental atasco que se formó en la circulación. España acumula muchos centrocampistas de toque en tres cuartos de cancha, pero las transiciones se hacen con mucha dificultad y, en ocasiones, resulta contraproducente jugar con un doble pivote ante equipos que no van a jugar de tú a tú a la campeona.

Croacia no era Irlanda. Eso se pudo comprobar ya desde el minuto uno de partido, tanto por calidad técnica como por intensidad. España salió con Torres como delantero centro, repitiendo la alineación que goleó a Irlanda. Slaven Bilić si movió su escuadra y todo lo que tocó lo hizo con sentido. Colocó a Domagoj Vida en el lateral y adelantó a su capitán, Darijo Srna, a una posición de falso extremo; Ivan Perišić se quedó en el banco y en su lugar fue de la partida el futbolista del Bayern Danijel Pranjić, que ocupó el extremo izquierdo para ayudar al lateral. En punta de lanza salió sólo con el pichichi Mandžukić, más presente en acciones de brega en la noche de ayer.

España se empeñaba en entrar hasta el área pequeña con el balón controlado, haciendo gala del clásico juego de toque que le ha hecho internacionalmente reconocido, pero que comienza a dar síntomas de previsibilidad. La selección trata de mantenerse fiel a un estilo de juego mientras se olvida de lo más importante: el gol. Xabi Alonso y Busquets en el doble pivote es una solución ante equipos que van a plantar cara a España. El problema es que no hay nadie que luche ante la selección con sus mismos argumentos excepto Alemania, y alguna revelación más, pero en ese caso el doble pivote sería una excepción que parece haberse convertido en regla. Así, el juego de ‘La Roja’ se atascaba continuamente provocando la desesperación de sus hombres más creativos. Torres no recibió ningún balón decente y su única aproximación a la portería de Pletikosa fue un chut escorado de una jugada aislada inventada por el madrileño.

Croacia, a su manera, tranquila pero constante, llevaba el partido a su terreno. No tenía prisa mientras Italia no marcase y Srna estaba resultando muy incómodo para Jordi Alba, tanto por la banda como por el ‘juego subterráneo’ del capitán de los ‘ajedrezados’ y del Shakthar. Mandžukić, en una internada peligrosa por la derecha, fue reducido por Sergio Ramos jugándose el penalti de manera innecesaria. Desde luego, a España los árbitros ya le tratan de grande. Fue muy protestada esa jugada, que dejó al goleador croata tendido en el campo durante algunos minutos.

A los 35 minutos llegaron desde Poznan noticias en el marcador. Italia se ponía por delante. Esto beneficiaba de alguna manera a España que, pese a situarse ahora segunda, podría encontrar más espacios al obligarse Croacia a estirar más sus líneas y lanzarse al ataque. Entre unas cosas y otras, se presentó el descanso y los conjuntos se retiraron en busca de unos minutos de sosiego ante la dura batalla que se estaba librando por la intensidad de los jugadores y del público con las bengalas.

Sin embargo, la segunda parte no deparó nada mejor para los intereses españoles en cuanto a juego se refiere. El equipo seguía experimentando una circulación de balón cada vez menos clara, imprecisa y monótona. No había respuestas en la banda, ya que Silva e Iniesta iban al centro a recoger los balones y dejaban los costados a Arbeloa y Jordi Alba, más frenado éste último que de costumbre ante la agresividad de Srna.

El combinado de Slaven Bilić comenzaba a sentirse cada vez más cómodo en el partido y lanzaba peligrosísimas contras. Una de ellas, conducida magistralmente por Luka Modrić pudo acabar en tragedia. El centrocampista del Tottenham Hotspur brindó un centro de oro que se comieron los centrales españoles y que llegó franco al sevillista Ivan Rakitić, pero Iker Casillas apareció para convertirse, una vez más, en santo de la selección. Incomprensiblemente, Busquets volvió a meter el balón en la jugada y le llegó de nuevo a Rakitić, pero sin excesivos problemas para la zaga ‘roja’. Primer aviso serio de los balcánicos.

Del Bosque, al ver que los croatas iban en serio, reculó y metió a Jesús Navas por Fernando Torres. Entraba el extremo del Sevilla en una tesitura similar al del debut ante Italia, ya que nadie podría rematar sus centros y desbordes en la banda al prescindir del único ariete que había en el campo. Sólo cinco minutos después, en el 66, Bilić no se anduvo con contemplaciones y sacó al campo a Perišić y Nikica Jelavić por Vida y Pranjić. Una declaración de intenciones en toda regla. Croacia tenía a sus dos delanteros y todos sus jugones. Por su parte, el seleccionador volvió a retirar del césped a David Silva e introdujo a Cesc. El centrocampista catalán tuvo una oportunidad de remate en el área, pero estuvo excesivamente contemplativo y la defensa croata pudo intervenir a tiempo.

En el minuto 78, Mandžukić sirvió un gran balón a Perišić que éste empalmó sin dudar. Casillas despejó su balón, demasiado lejano pero lo suficientemente peligroso para ver resoplar a la hinchada española presente en Gdańsk. Los croatas seguían quemando naves, esta vez con el brasileño nacionalizado croata Eduardo, que entró por Vukojević. Sin embargo, a falta de dos minutos para el final, Cesc elevó un balón que superó a las torres croatas, Iniesta lo bajó y sirvió para que Navas empujase a placer. España, de la manera menos brillante, con el mono de trabajo y sobre la bocina, certificaba su clasificación a cuartos como primera de grupo. Sólo entonces Del Bosque metió a un delantero, Negredo, por Xavi.

Ya era tarde para los croatas, que merecieron mejor suerte pero que se marchan de la Eurocopa con la cabeza muy alta, sólo doblegados por la vigente campeona. España logró su objetivo con más problemas de los esperados y deberá mejorar mucho en su juego –estudiado hasta la extenuación por sus rivales– y planteamiento si quiere revalidar el título.

No hubo ‘biscotto’

En Poznan, Italia debía superar el trámite ante la República de Irlanda para poder esperar después el favor español. La última vez que se enfrentaron italianos e irlandeses fue en el histórico partido del Mundial de Estados Unidos de 1994 en el que Irlanda dio la sorpresa venciendo por un gol a cero con gol de Ray Houghton en el Giants Stadium de Nueva Jersey, con masiva presencia de inmigrantes irlandeses e italianos en las gradas.

El partido llegó rodeado con el ya famoso ‘biscotto’ que temían los transalpinos, es decir, el hipotético empate a dos goles que buscarían España y Croacia para clasificarse. Cesare Prandelli optó por variar su dibujo táctico al dar entrada a Di Natale por el apático Balotelli, en un cambio que comenzaba a ser un clamor. Los ‘azzurri’ salieron muy enchufados al partido. No les quedaba otra. Antonio Cassano se sacó un duro pero centrado chut desde fuera del área que se le escapó de las manos a Given, perdiéndose el balón a saque de esquina. Tras ello llegó el gol de cabeza de Cassano, que tras tocar en el larguero fue repelido por la defensa irlandesa, pero el esférico había sobrepasado la línea de gol.

Respiraba Italia y el partido entró en una fase mucho menos dinámica, siempre controlado por el combinado italiano. En el minuto 74 entró Balotelli por Di Natale, que esta vez no marcó. Sin embargo parece que los delanteros se encargan de reivindicarse ante Prandelli saliendo desde el banquillo. En el minuto 90, Balotelli enganchó una espectacular volea para hacer el segundo y todos temieron la ‘rajada’ del díscolo Mario. Bonucci saltó como un resorte para tapar la boca, literalmente, a Balotelli, que ya estaba mirando al banquillo para ‘dedicar’ su primer gol en una Eurocopa.

 

Imágenes: Roger Gorączniak

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