España sobrevive a sí misma

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La selección española de balonmano está en semifinales, tras certificar una desahogada victoria ante Macedonia (22-33) que ha cerrado matemáticamente el pase. El combinado entrenado por Manolo Cadenas ha sorteado con éxito la segunda fase, después de sumar dos victorias y sufrir una derrota, y ya huele metal. El siguiente escollo en la irregular andadura de los hispanos en el presente Campeonato de Europa de Dinamarca será la invicta Francia (viernes 24 a las 21.00 horas, Teledeporte).

Víctor Tomás (28), pilar ofensivo de la selección española de balonmano. Foto: EHF / Uros Hocevar
Víctor Tomás (28), pilar ofensivo de la selección española de balonmano. Foto: EHF / Uros Hocevar

Ni evolución ni involución. La España del Europeo no avanza en la dirección deseada ni termina de descomponerse. El equipo aguanta, resiste entre más críticas que alabanzas. Se mantiene el mismo diagnóstico pesimista que tras la conclusión de la fase inaugural del campeonato. Sin embargo, el grupo acaricia las medallas. El objetivo marcado antes de viajar rumbo al torneo continental está muy cerca de lograrse. Los hispanos no se bajarán del pedestal de los grandes, seguirán formando parte, al menos nominalmente, del póquer de reyes del balonmano internacional, junto a Francia, Croacia y Dinamarca.

En el inicio de la segunda ronda, España cayó ante la anfitriona (31-28) en su partido más completo del torneo, aunque volvió a evidenciar unas dudas ya conocidas tanto en la finalización como en defensa. La zaga española, hundida sobre la línea del área y sin capacidad de anticipación, no encuentra la fórmula con la que hacerse impenetrable. Peor fue la imagen mostrada ante la desconocida (en el alto nivel) Austria. La Roja de la pelota pequeña sólo pudo vencer por la mínima (27-28) y el rival dispuso del último lanzamiento que podría haber igualado el encuentro y complicado la clasificación.

El regreso de Julen Aguinagalde al grupo puede revitalizar el ánimo de un plantel decaído y menos intenso y fogoso que en el Mundial. Los hispanos no repitieron el guion que ha regido su actuación en el Europeo frente a la Macedonia del ausente Kiril Lazarov. La selección balcánica, empequeñecida por la baja del cañonero, plantó cara a los de Cadenas durante el primer tercio de partido. Al descanso, España mandaba en el marcador con holgura (12-15), sostenido por una buena actuación del guardameta José Manuel Sierra. Mediada la segunda parte, el pase a la semifinal estaba sentenciado (16-23). La jugosa renta posibilitó un final tranquilo y el reparto de minutos entre los menos habituales.

Las certezas que disfruta la campeona del mundo reposan sobre Joan Cañellas y Víctor Tomás. El exjugador del BM Atlético de Madrid lidera el ataque y ofrece en cada una de sus actuaciones un repertorio variado sobre cómo desentrañar las defensas rivales. El central, ahora en el THW Kiel, acompaña su trabajo en el eje del parqué con una efectividad casi inmaculada frente al arco rival. En el extremo derecho, Víctor Tomás sobresale como el único de los pequeños que responde. Sin apenas juego hacia los costados y con pocas posibilidades de contragolpe, excepto contra Macedonia (cuando se corrió once veces), el protagonismo de los jugadores más rápidos se ve mermado.

Francia espera en semifinales. El combinado galo, armado con varios de los mejores jugadores del planeta, es favorito para alcanzar la gran final del domingo. El vecino del norte supera a la España actual, mermada de registros e instalada en un peligroso vaivén. La difícil prueba esconde las llaves que abren el cielo del título. La victoria ofrece recompensas adicionales. Los hispanos dispondrán de 60 minutos para poner punto y final a las críticas. Los Nikola Karabatic, Daniel Narcisse, Luc Abalo y Cédric Sorhaindo aguardan. En la batalla de Herning se escribirá la sentencia de una actuación hasta ahora decepcionante.

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