España saborea el aperitivo

0
71

La victoria de la selección de balonmano en el Memorial Domingo Bárcenas, un torneo cuadrangular que la ha enfrentado contra Chile, Japón y Brasil y que finalizó con tres victorias para el combinado español, sirvió para afinar la puesta a punto del equipo en los días previos para el comienzo del Mundial.  La Caja Mágica, recinto que albergará los partidos que se disputen en la capital y que fue elegida como sede después de la clausura judicial del Madrid Arena, pasó el ensayo previo al campeonato sin evidenciar grandes carencias.

La selección no tuvo problemas para apuntarse el Memorial Domingo Bárcenas. Fotografía: RFEBM
La selección no tuvo problemas para apuntarse el Memorial Domingo Bárcenas. Fotografía: RFEBM

Con los cómodos triunfos ante Chile (41-17), Japón (40-12) y Brasil (31-22), España cerró un largo fin de semana de preparación con éxito. Las tres horas de juego previas a la cita mundialista, distribuidas en viernes, sábado y domingo, dejaron buenas sensaciones generales. Entre los de Valero Rivera volvió a sobresalir su habitual y extraordinario ejercicio defensivo, intimidador y poderoso frente al rival. La mejor prueba de la fortaleza de España atrás es la magra cifra de goles encajados. La zaga es el armazón más potente de este equipo.

La clásica línea 6-0, adelantada algunos pasos por delante del área, ha sido la referencia para defender. “Arriba, arriba”, es la consigna que Joan Cañellas, Viran Morros y Gedeón Guardiola, entre otros, gritaban a sus compañeros de retaguardia para que subieran la línea y pudieran presionar más lejos de la portería. Junto a la asfixiante 6-0, tantas veces enseñada por Rivera, emergió durante el torneo amistoso la menos habitual defensa 5-1, con un avanzado capaz de ocupar diferentes espacios frente al ataque oponente. Víctor Tomás, Albert Rocas y el sorprendente Aitor Ariño ocuparon esta posición.

En ataque, España disfruta con la velocidad, con las transiciones dinámicas y con el contraataque. La facilidad para anotar viene posibilitada por los errores en la circulación del rival, de ahí el interés del cuerpo técnico por seguir construyendo el equipo desde abajo. La definición frente a la meta rival es más sencilla, con ataques rápidos que encuentran espacios. En los torneos internacionales precedentes, la selección chocó con más dificultades, atacando defensas cerradas que había que descerrajar desde más allá de la línea de los nueve metros. El juego estático y los lanzamientos exteriores se adivinan como puntos de posible atasco.

La prueba de preparación disputada en el escenario que albergará la primera fase del combinado español sirvió para repartir minutos y esfuerzo sin cargar las piernas de unos jugadores que pueden llegar a disputar siete partidos en las próximas dos semanas. Valero Rivera admitió haber parado contraataques, con el partido ya decidido, para evitar correr más. Los encuentros preparatorios, frente a rivales de un nivel menor, han sido útiles para que todos los miembros del bloque seleccionado se sientan importantes sumando guarismos parecidos. El buen juego exhibido se vio empañado por las lesiones de Raúl Entrerríos durante un entrenamiento antes de fin de año, y de Cristian Ugalde después del partido contra Chile. Las bajas fueron suplidas por Carlos Ruesga y Ariño, respectivamente.

El torneo tuvo el efecto positivo de cohesionar deportivamente un grupo que incorpora caras nuevas como Valero Rivera, interesante extremo e hijo del seleccionador; con rostros inesperados, como Ariño; y vacas sagradas, como Alberto Entrerríos, que vuelve a la selección tras su ausencia en los Juegos de Londres. También destacaron las actuaciones de Rocas, buen pasador, gran finalizador e incluso eficaz defensa desde su extremo o como avanzado; y Julen Aginagalde, que vio portería con mucha facilidad. El arco propio estará defendido por José Manuel Sierra, que actuó contra Chile; y Arpad Sterbik, que jugó frente a Brasil. Gonzalo Pérez de Vargas, sobresaliente contra Japón, no está convocado para el Mundial.

Respecto a la Caja Mágica, recinto que albergará los partidos de España, Croacia, Hungría, Argelia, Egipto y Australia en el Grupo A, cabe señalar la ausencia de errores significativos, paliados por el alto número de voluntarios y la escasez de público en los tres encuentros amistosos. Solo es reseñable una cierta pobreza de iluminación sobre la cancha y el frío que hace dentro del pabellón. La cita, que empieza sin margen de error el viernes 11, supone una verdadera prueba de nivel organizativo previa a la elección, en septiembre, de la ciudad que albergará los Juegos Olímpicos de 2020. Madrid opta por tercera vez.

Dejar respuesta