España gana la Eurocopa y la eternidad en Kiev

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España conquistó su tercera Eurocopa al aplastar a Italia por 4-0 en la gran final de Kiev y consigue encadenar tres triunfos consecutivos al ganar la Eurocopa 2008 y el Mundial 2010. La selección española se puso 2-0 en el minuto 41, e Italia nada pudo hacer en la segunda parte, perdiendo, incluso, a Thiago Motta por lesión y quedándose con diez hombres durante treinta minutos. Fernando Torres, autor del tercer gol, ganó la Bota de Oro del torneo.

España ha conseguido superar a Alemania y Francia, que encadenaron Mundial y Eurocopa.

Mucho cambiaron las cosas desde que España e Italia debutaron el pasado 10 de junio en Gdansk y cerrasen ayer una Eurocopa 2012 que ha terminado con 76 goles anotados. Entre ellas, el famoso ‘biscotto’ que sugirieron los italianos antes del partido de España y Croacia. Pero, fundamentalmente, la evolución de la selección dentro de un mismo torneo. Ayer no hubo ‘biscotto’, pero sí hubo una selección que se atragantó a base de buen fútbol, esa fue España.

Vicente del Bosque no lo dudó. Alineó al once que todos los españoles han memorizado y saben de carrerilla y por el que más críticas ha recibido el seleccionador nacional. Pero, como en las mejores películas de Hollywood, el guión salió a la perfección y el juego de España deslumbró por primera vez a todos por igual, y en la gran final. No hubo críticas, ni reproches por ninguna de las partes. Tanto los medios nacionales como extranjeros se rindieron a lo mostrado en el Olimpiyskiy de Kiev. Del Bosque se arriesgó con la alineación, de eso no hay duda, pero ha acabado por imponer sus ideas de la mejor manera posible.

El seleccionador italiano Cesare Prandelli también optó por alinear al once que barrió a Alemania y en los primeros minutos llegó a tutear a España, con una presión muy adelantada e, incluso, reclamando la posesión de un balón que ahora ya acepta como suyo, dejando atrás estereotipos muy arraigados. Desde luego, el mérito de Prandelli en este aspecto es digno de llevarse un título, y el legado que recoge Italia es suculento, si no cambia de dirección. El técnico ‘azzurro’ plantó a Riccardo Montolivo, Daniele de Rossi y Andrea Pirlo para frenar el centro del campo de toque español. No fue suficiente, pero optó por jugadores de excelente trato de balón. Sólo con recordar las anteriores armas de Italia en el centro del campo, con Gennaro Gattusso o Massimo Ambrosini como ejemplos más recientes, a más de un italiano le chirrían los oídos.

Bonucci no pudo poner la guinda a su gran temporada en la Juventus

Sin embargo, España decidió aparecer y acallar las críticas en el mejor escenario. Fue reduciendo a Italia a base de toque, asfixia y más toque. El once español del falso ‘9’ dejó su mejor versión sobre el soberbio estadio de Kiev con un Xavi Hernández que, también él, decidió dejarlo todo para el final y supo que ese era su momento. El ‘8’ de España se incrustó en la zona donde le gusta a Del Bosque, entre los mediocentros y el delantero –en este caso el falso ariete Cesc Fàbregas– y se gustó asociándose con Andrés Iniesta, David Silva y unos excelentes  Sergio Busquets y Xabi Alonso.

Las sensaciones de España eran otras, y eso se notó desde el primer minuto. No existió el nerviosismo y la poca profundidad en el último cuarto de cancha que experimentó el combinado nacional ante Croacia o en fases del partido ante Francia y Portugal. La orquesta española que tocó en Kiev es la que ha hecho célebre el juego espectacular de ataque y toque que acaba haciendo pequeños a equipos del potencial de Alemania, Portugal, Holanda o Italia, a la que ayer se venció tras 92 años. Es un hecho que la España de Del Bosque sabe leer los campeonatos. Siempre de menos a más, la selección parece dosificarse, aparecer y matar al rival en los momentos claves, como ya pasó en Sudáfrica.

Xavi ya avisó antes con un espectacular disparo desde la medular, pero en el minuto 14, Fàbregas se internó por la derecha y puso un centro medido a la cabeza de Silva que el canario remató casi encontrándose con el esférico, ante el que nada pudo hacer Gianluigi Buffon. España ya se había puesto por delante y ahora le tocaba el turno a Italia, que buscó hacer daño a su rival mediante Pirlo y Mario Balotelli, muy activos en la primera parte, aunque el delantero del City estuvo poco acertado. El mediocentro ‘bianconero’, en cambio, generó peligro en cada balón que tocaba, ya fuese desde el córner, en libres directos o desde su propio campo buscando balones largos a Supermario.

Balotelli inquietó brevemente los dominios de Casillas

A Giorgio Chiellini, al igual que a su selección, se le acabó la final muy pronto. A los 21 minutos tuvo que retirarse lesionado, y en su lugar entró Federico Balzaretti. España cedió el balón a Italia para comprobar qué quería hacer, pues se está haciendo evidente que el equipo de Del Bosque sabe competir perfectamente con este tipo de resultados, jugando con los tiempos del partido y dividiéndolo en multitud de fases.

Al ver que Italia dependía sobremanera de Pirlo, y que Antonio Cassano y Balotelli seguían, como en casi toda la Eurocopa, más pendientes de choques con los rivales o caras para la galería fotográfica, Jordi Alba prefirió acabar con el partido. En un contragolpe conducido por Xavi, el lateral izquierdo –ya fichado por el Barcelona por 14 millones de euros– de L’Hospitalet metió dos velocidades más y dejó sin aliento a la zaga transalpina y a Italia entera con su psicológico gol en el minuto 41. El ex jugador del Valencia definió ante todo un mito como Buffon como lo hacen los grandes arietes del mundo. 2-0 en el descanso y jarro de agua fría para los de Prandelli que, de hecho, se había hecho con la posesión –52% frente al 48% de España– del primer tiempo.

En la segunda parte entró Antonio Di Natale por Cassano, que se quedó en el vestuario, y el delantero del Udinese tuvo la ocasión soñada por Italia al empalmar, según le vino, un gran balón que sacó Iker Casillas por partida doble. Ahí la tuvo Italia. Esa oportunidad que siempre ha tenido, en cada Mundial y cada Eurocopa, y que ahora no le entra. Algo está cambiando en el fútbol italiano y en España, que ya es una de las grandes, no sólo por títulos sino por actitud. Thiago Motta entró por Montolivo, pero el ítalo-brasileño tuvo que dejar el campo cinco minutos después por un grave pinchazo que no le permitió seguir la final, dejando a Italia con uno menos al haber realizado Prandelli todos los cambios.

En la selección comenzó el carrusel de cambios y juego para disfrutar. Entró Pedro Rodríguez por Silva, un cambio que no gustó al canario; y Fernando Torres por Fábregas. El delantero de Fuenlabrada salió con ganas y con olfato, y desde el primer momento no dudó en tirar desmarques ante una Italia ya rendida. En uno de esos movimientos, el delantero madrileño encaró a Buffon y lo batió por bajo para poner el 3-0. Con este gol, Torres ha anotado en las dos finales de Eurocopas que ha jugado y ganado. Juan Mata fue el siguiente en entrar, ya como homenaje del seleccionador por su excelente temporada y el dúo del Chelsea que estaba sobre el campo firmó el cuarto gol, el más solidario de toda la noche. Torres sorprendió con un nuevo y genial desmarque, pero se enfrentó a Buffon a pie cambiado. Pudo tratar de anotar el cuarto del partido y de su cuenta particular en el torneo para deshacer el empate de máximos goleadores, pero antes vio bien a su compañero asturiano del Chelsea y dejó saborear a Mata el placer de golear en una final. Un detalle que define un partido y una selección.

Mata, cuatro minutos jugados y un gol en la Eurocopa

Con esa asistencia, lo que quizá no imaginó Torres es que la UEFA le terminaría otorgando la Bota de Oro, que rompió el empate de tres goles que compartían Cristiano Ronaldo, Balotelli, Mario Gómez, Alan Dzagoev y Mario Mandžukić. El resto ya fue la fiesta soñada. Sólo Fernando Llorente, Juanfran Torres y Raúl Albiol se quedaron sin debutar como jugadores de campo. Especialmente llamativo fue lo del delantero riojano por su gran temporada, pero nada puede reprocharse a una generación irrepetible, sin egos y con todo el derecho a ser ya los mejores de la historia del fútbol español.

Iker Casillas, cuatro años después, volvió a levantar una Eurocopa, ahora al cielo de Kiev, ciudad que también pasa ya a formar parte de la historia de nuestro balompié junto a Viena y Johannesburgo. España es la única selección que ha logrado encadenar un triunfo en una Eurocopa, un Mundial y otra Eurocopa, además de ganar dos Campeonatos de Europa consecutivos. La generación presente y futura de futbolistas españoles es el tesoro que descansa junto a los títulos que la selección cosecha cada dos años y ya en las entrevistas post-partido se hablaba del Mundial de Brasil. El hambre de este histórico equipo no tiene fin.

Fotografías: Continental AG UEFA EURO 2012

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